DÍA MUNDIAL DE LOS OCÉANOS

Celebrando la inmensidad azul marina

En el día dedicado a los océanos, científicos del CONICET hablan de su importancia y de cómo cuidarlos.


En diciembre de 2008, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 8 de junio como el Día Mundial de los Océanos para movilizar y unir a la población global en torno al objetivo de gestión sostenible de los océanos y celebrar su belleza, riqueza y potencial. Los océanos –la biodiversidad que generan y contienen y sus relaciones con los demás ambientes– son tanto campo como objeto de estudio de las más diversas disciplinas científicas. Por eso, algunos científicos del CONICET, amantes de la inmensidad marina, aprovechan la ocasión para dedicarles unas palabras alusivas e invitar a todos a reflexionar sobre la importancia de los océanos para la vida en la Tierra.

“Los océanos son los pulmones de nuestro planeta, ya que la mayor parte del oxígeno que respiramos proviene de allí”, dice Martín Brogger, investigador del CONICET en el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET) de Puerto Madryn. “Gracias a ellos, el calor se distribuye desde el ecuador hacia los polos, es decir que los océanos participan en la regulación del clima del planeta y, además, absorben dióxido de carbono de la atmósfera”. Brogger es especialista en biología de equinodermos –un grupo de animales marinos como las estrellas y los erizos de mar– y se dedica a describir especies nuevas para la ciencia al investigar la fauna de las aguas argentinas más profundas.

Eugenia Garbarini, becaria doctoral de CONICET, trabaja en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA estudiando el rol de los océanos en la precipitación estacional de Argentina. Como especialista en Ciencias de la Atmósfera, le interesa conocer cómo la temperatura superficial del mar en distintas regiones oceánicas del hemisferio sur puede modular cambios en las precipitaciones en distintas las estaciones del año y regiones del país. Estos estudios permiten mejorar los pronósticos estacionales de lluvia en Argentina. Para ella, “los océanos son fuente de vida y el hogar de muchas especies”.

“Los océanos cumplen un rol esencial en la configuración de la vida de nuestro planeta”, afirma Ramiro Ferrari, investigador del CONICET en el Centro de Investigaciones de Mar y la Atmósfera (CIMA, CONICET-UBA), cuyos científicos buscan comprender los procesos físicos que dominan la circulación oceánica, en particular, las del Atlántico Sudoccidental. “Son el principal reservorio de calor del planeta, pues almacenan mil veces más calor que la atmósfera. Además, juegan un rol muy importante en la regulación de la concentración de uno de los principales gases de efecto invernadero en la atmósfera: el dióxido de carbono”, sostiene y explica que los océanos retienen una enorme cantidad de este gas en sus profundidades debido al hundimiento de las masas de agua en las regiones polares y el secuestro de carbono atmosférico a través de la fotosíntesis del fitoplancton.

Además de contener y hacer posible una extraordinaria biodiversidad, los científicos destacan el gran valor que tienen los océanos desde el punto de vista socioeconómico por la gran cantidad de recursos que genera. “Los océanos son el principal sostén en muchas regiones ya que representan un importante recurso energético. Proveen de alimentos y trabajos para las personas, tanto por las actividades pesqueras como por el turismo”, señalan.

 

¿Por qué cuidarlos?

“El calentamiento global antropogénico, producto de las tasas de emisiones sin precedentes de gases de efecto invernadero del último siglo, altera las propiedades físico-químicas de los océanos. El derretimiento de los hielos, el aumento de la temperatura y del nivel del mar y la acidificación de los océanos son solo algunos de estos cambios que impactan directamente sobre los ecosistemas y las poblaciones que dependen de ellos”, explica Ferrari que es doctor en Oceanografía Física.

“Cuidar los océanos es muy importante para mantener el equilibrio en el que vivimos”, manifiesta Garbarini. “El océano, al ser agua, reacciona mucho más lento que la atmósfera a los cambios del sistema climático, ya sean naturales o causado por el hombre. Si los océanos se calientan demasiado, la acidez aumenta y la capacidad de absorber el dióxido de carbono de la atmósfera disminuye, por lo que podría aumentar la temperatura global de manera considerable”.

Brogger advierte que los océanos “esconden a nuestros ojos” el impacto y la degradación que sufren, a diferencia de los bosques y otros ambientes terrestres que evidencian daños muy visibles cuando se incendian o erosionan. “Los fondos de los océanos son los espacios más afectados. Como no los vemos, no tenemos mucha idea de lo que allí sucede. Por eso, necesitamos observarlos, estudiarlos y mostrarlos para poder cuidarlos mejor”, indica el biólogo marino que también es cofundador de Fundación ProyectoSub, una ONG que promueve la conservación de los organismos y ambientes marinos.

En el día a día, hay varias acciones que podrían ayudar al cuidado de los océanos”, propone Garbarini y parece haber un consenso científico generalizado sobre qué se puede hacer: reducir la emisión de gases de efecto invernadero (utilizar el transporte público o andar en bicicleta), ser conscientes del consumo de energía (apagar las luces innecesarias de las casas, por ejemplo), reducir el uso de productos plásticos, usar productos amigables con el ambiente, entre otras acciones. Por otro lado, “resulta impostergable exigir políticas integrales que permitan aprovechar de manera eficiente y sustentable los recursos que nos ofrecen los océanos”, asegura Ferrari y sugiere: “Debemos reclamar políticas de largo plazo que favorezcan las estrategias de conservación de la biodiversidad y que disminuyan las emisiones de dióxido de carbono para ayudar a la adaptación y mitigación del cambio climático”.

Para Ferrari, celebrar el Día de los Océanos es una muy buena oportunidad para fortalecer la conciencia social sobre las diferentes formas en las que se puede aportar para vivir en un lugar mejor, y comprometerse así con el bienestar de las generaciones futuras. En Argentina, “deberíamos ocuparnos especialmente de nuestro sector del Océano Atlántico Sudoccidental expresa Brogger. Para ello, debemos obtener información real con base científica que nos permitirá promover acciones de conservación concretas y efectivas para cuidar el Mar Argentino”. Garbarini reflexiona: “A veces, los océanos pueden parecer silenciosos y lejanos, y hasta puede parecer no evidente el rol crucial que tienen en nuestras vidas. Sin embargo, conocer y divulgar estos problemas es el primer paso tanto para conservarlos como para mitigar los daños en el clima, los ecosistemas y la sociedad”.

Por Jorgelina M. Grau