16/09/2014 | Agricultura Familiar
Unidos en el trabajo
Investigadores del CONICET aseguran que los agricultores familiares son claves para el desarrollo de un modelo agroalimentario equitativo.
Agricultura familiar

Este año la Organización de las Naciones Unidas, a través de su Organismo para la Agricultura y la Alimentación (FAO), declaró al 2014 como el Año Internacional de la Agricultura Familiar, con el objetivo de poner en el centro del debate el importante rol que pueden desempeñar las explotaciones rurales en pequeña escala en el tránsito hacia un desarrollo más equilibrado a nivel mundial.

El Foro Nacional de Agricultura Familiar define a la agricultura familiar como una “forma de vida” y “una cuestión cultural”, que tiene como principal objetivo la “reproducción social de la familia en condiciones dignas”, y donde la gestión de la unidad productiva es formada por individuos que mantienen entre sí lazos de familia.

Marcos Andrés Urcola, investigador asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), trabaja desde 2009 en las transformaciones que se producen en la agricultura familiar con las nuevas tecnologías y las relaciones familiares y productivas en el sur de la provincia de Santa Fe. Además, realiza una investigación sobre la inclusión y tratamiento de la agricultura familiar en las políticas de desarrollo rural en el país.

“Desde la década del ‘60 se percibe un crecimiento acelerado de la producción del agro pampeano argentino con un desarrollo tecnológico que produjo, a su vez, notables cambios en la estructura social del sector. Las tecnologías contribuyeron a una transformación importante en las expectativas, condiciones y posibilidades laborales de los productores agropecuarios, así como también de sus relaciones y formas de vida familiar”, dice Urcola resumiendo sus trabajos sobre la agricultura familiar.

En las conclusiones de su investigación, Urcola señala que el cambio tecnológico es el motor del cambio socio-productivo que arrastra a los demás, pero que no se da en forma homogénea ni lineal. “Las familias persisten, pero con estrategias productivas que tienden a disminuir el peso y la necesidad del trabajo familiar en torno a la explotación agrícola. Tiene su mayor repercusión en la zona núcleo de la producción de soja en la región pampeana, donde el modelo tecnológico sojero se aplicó con mayor vigor”, comenta Urcola.

La investigadora asistente del CONICET en el Centro de Investigaciones Laborales (CEIL), Melina Neiman, lleva a cabo una investigación sobre la familia y el trabajo en la agricultura en la región pampeana, y los nuevos vínculos de parentela y transformaciones en las unidades de producción.

“Si bien la forma de producir se vuelve similar tanto para la pequeña y mediana producción como para la gran empresa, y hay una tendencia a la creciente urbanización y desvinculación de las familias del trabajo agrario, se reconocen ciertos procesos sociales a partir de los cuales se puede seguir distinguiendo a la agricultura pampeana de origen familiar” asegura Neiman en sus trabajos sobre la temática, y agrega que el sector en regiones extra-pampeanos es el que se encuentran en situaciones económicas y sociales más comprometidas.

Por su parte, Carolina Feito, investigadora adjunta del CONICET en el Departamento de Economía, Desarrollo y Planeamiento Agrícola de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), presentó recientemente su libro “Ruralidades, Agricultura Familiar y Desarrollo. Territorio del Periurbano Norte de Buenos Aires”. Allí, Feito volcó el resultado de años de trabajo en investigación con una mirada desde la Antropología Rural que involucra otras ciencias como la Sociología, Economía, y la Política.

“El rol del estado es indeclinable porque la agricultura familiar se desenvuelve con lógicas distintas a las de la agricultura empresarial, ya que promueve preservación de recursos y organización de productores, además de organizar la reproducción familiar más allá de la existencia de un mercado”, dice Feito, y luego agrega: “Este sector productivo es fundamental en el sistema agroalimentario y agroindustrial nacional, y tiene un rol clave en la diversificación de la matriz productiva nacional y de los actores que en ella participan, ya que posee saberes y capacidades diferentes que requieren una ampliación de la mirada para valorizar otras formas de conocimiento”.

  • Por Douglas Mac Donald