COOPERACIÓN INTERNACIONAL

Argentina y Chile aúnan sus potenciales científicos para la exploración marina

Realizarán una campaña para estudiar los ecosistemas marinos del Canal del Beagle.


Argentina y Chile aúnan sus potenciales científicos para la exploración marina. Foto: gentileza Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

En el marco de la iniciativa Pampa Azul de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y en coordinación con otras Secretarías de Gobierno y Ministerios nacionales, el 27 de mayo se realizó la II Reunión Comisión Bilateral Argentina-Chile de Cooperación en Investigación Científica Marina Austral en Santiago de Chile. Durante este encuentro ambos países acordaron estudiar los efectos de la acidificación en los ecosistemas marino en el canal del Beagle, al sur de la Patagonia.

La campaña tiene previsto zarpar desde Ushuaia entre el 6 y 13 de noviembre y recorrer a lo largo los 280 kilómetros de longitud del canal del Beagle para describir y realizar un modelo de las corrientes y del transporte de masas de agua, además de localizar los lugares con menores concentraciones de oxígeno. La expedición se realizará en la embarcación “Víctor Angelescus” del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) de Argentina en la cual participarán 14 entre investigadores del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET) y del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh).

Qué se estudiará

El equipo científico a bordo tomará muestras de aguas a diferentes profundidades para estudiar las características físicas, químicas y biológicas del área para así conocer mejor los fenómenos de acidificación e hipoxia en el área.

“El calentamiento global se relaciona con un aumento en los niveles de dióxido de carbono en el aire, debido al efecto invernadero provocado por este gas. Pero además el dióxido de carbono ingresa al agua y la acidifica, produciendo una serie de cambios negativos para muchas especies que habitan el ecosistema marino. A éste fenómeno se lo ha dado en llamar “el otro efecto del dióxido de carbono”. Es decir que, si bien el efecto más conocido del dióxido de carbono es el debido al efecto invernadero, hay un segundo efecto, menos difundido, que es justamente la acidificación, que es lo que estudiaremos en el Canal Beagle”, describe el investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y director del CADIC, Gustavo Ferreyra.

En particular, los ambientes costeros como éste tienen un interés particular porque reciben una gran influencia de cursos de agua dulce que también contribuye al aumento de la acidez del medio. “Lo que se espera al estudiar todo el trayecto del Canal Beagle, es encontrar un gradiente donde se vea un aumento de la acidez del agua desde el Oeste, donde hay más glaciares y, por ende, más aportes de agua dulce. Este gradiente, además estaría asociado con muchos otros factores, físicos, químicos y biológicos, que también vamos a analizar”, agrega.

Por otro lado, se estudiarán los niveles de hipoxia, que es otro fenómeno costero que se origina en la presencia de partículas de materia orgánica que ingresan al cuerpo de agua y se depositan en el fondo. Esto favorece la presencia de bacterias que consumen el oxígeno disponible, lo cual impacta en el resto de los organismos que viven en las profundidades.

En esta etapa se haría la exploración del terreno y la obtención y análisis de datos. El proyecto podría tener continuidad y promete a futuro. En este sentido, ya se aplicó a un subsidio internacional que permitirá en una segunda etapa, realizar experimentos en ambos lados de la frontera para realizar estudios experimentales sobre los efectos de la acidificación en distintas especies de interés comercial, entre otras centollas y erizos.

¿Por qué el Canal Beagle?

El Canal Beagle es un área que mide aproximadamente 280 kilómetros de largo. Se encuentra en una ubicación estratégica, pues comunica los océanos Atlántico y Pacífico. A su vez, tiene influencia de las corrientes Circumpolar Antártica y Cabo de Hornos.

El canal, además de tener una gran biodiversidad marina y albergar reservas de agua dulce, posee importancia geopolítica y económica por sus variados recursos naturales. Según los investigadores, es una región que podría ser muy vulnerable a los cambios del clima y al potencial incremento en su uso con fines productivos.

Fuente: Prensa Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.