20/03/2017 | CIENCIAS BIOLÓGICAS Y DE LA SALUD
Revelan mecanismos implicados en la enfermedad de Parkinson
Científicos del CONICET descubren en ratones un canal iónico alterado que contribuye al desarrollo de los síntomas que manifiestan estos pacientes.
Lorena Rela, Cecilia Tubert y Gustavo Murer. Foto: CONICET Fotografía | Verónica Tello.

Investigadores del Instituto de Fisiología y Biofísica “Bernardo Houssay” (IFIBIO, CONICET-UBA) descubrieron parte del mecanismo que origina los síntomas de la enfermedad de Parkinson y que está relacionado con el aumento de la actividad de un conjunto de neuronas colinérgicas -liberan el neurotransmisor acetilcolina.

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que se produce por la muerte de neuronas que liberan el neurotransmisor dopamina en la sustancia negra, o locus niger, -una región del cerebro que regula circuitos cerebrales que dan las ‘órdenes’ para iniciar movimientos voluntarios-.

La falta de este neurotransmisor lleva a que se produzcan los principales síntomas que sufren los pacientes: disminución de los movimientos, rigidez muscular, inestabilidad postural y temblor. Estas fallas se generan por la manera anormal en la que trabajan las neuronas ante la falta de dopamina mediante un mecanismo que no se conoce en profundidad.

Los resultados de esta investigación publicados por la revista Cell Reports, indican que la falta de dopamina lleva a la alteración del canal iónico Kv 1.3 ubicado en la membrana de las neuronas que liberan acetilcolina y produce que estas células tengan una excesiva actividad, que estén están hiperexcitadas.

Ya que en su funcionamiento normal, explica Cecilia Tubert, becaria doctoral del CONICET en el IFIBIO y autora principal del trabajo, “lo que hace este canal es limitar la excitabilidad y por lo tanto, como opción para un posible blanco terapéutico se debería restaurar su función”.

Por ahora no es posible atacar o revertir la muerte de neuronas dopaminérgicas y por lo tanto muchas investigaciones apuntan a generar terapias contra los síntomas. “Nuestro trabajo revela este mecanismo en un tipo celular que ha sido involucrado en la generación de los síntomas, nos falta encontrar el link molecular específico entre la falta de dopamina y la alteración de este canal, un camino en el que podría haber, también, nuevos blancos terapéuticos”, explica Gustavo Murer, investigador principal del CONICET en el IFIBIO y director del trabajo.

Los experimentos, cuenta Tubert, llevaron más de cinco años de trabajo y consistieron en evaluar la electrofisiología in vitro de células de cerebro de ratón en las cuales reconocieron y bloquearon distintos canales buscando aquel que pueda explicar los cambios observados.

“El próximo paso es ver cómo se regula el canal, y ver porqué falla cuando falta la dopamina. Podría ser que el canal se sintetice pero no se traslade correctamente a la membrana celular, que es donde cumple su función. O podría traficarse correctamente a la membrana pero que falle algún mecanismo de regulación”, explica Murer.

 

Una alternativa terapéutica

Las primeras terapias antiparkinsonianas atacaban la neurotransmisión mediada por la acetilcolina, pero lo hacían sin especificidad y afectaban todo el sistema nervioso. Esto resultaba en efectos no deseados que limitaron el uso de drogas “anticolinérgicas” en su tratamiento.

La identificación de un canal específico que está afectado podría proveer un blanco más puntual para el tratamiento y por lo tanto menos perjudicial, explica Tubert y agrega: “Lo que nosotros pensamos es que terapias dirigidas a regular específicamente la función de estas células liberadoras de acetilcolina, podría proveer una mejora sintomática mayor y sin efectos adversos”. En este sentido las próximas investigaciones del laboratorio, estima Murer, seguirán en este camino hacia conocer en detalle las vías moleculares precisas que producen las fallas en la generación de movimientos voluntarios en los enfermos de Parkinson.

Por María Bocconi

Sobre investigación:
Cecilia Tubert. IFIBIO.
Irene R.E. Taravini. Universidad de Entre Ríos.
Eden Flores-Barrera. Rosalind Franklin University,, Estados Unidos.
Gonzalo Manuel Sánchez. IFIBIO.
María Alejandra Prost. Becaria Doctoral. IFIBIO
María Elena Avale. Investigadora Adjunta. INGEBI-CONICET
Kuei Yuan Tseng. Rosalind Franklin University, Estados Unidos.
Lorena Rela. Investigadora adjunta. IFIBIO.
Mario Gustavo Murer. Investigador Principal. IFIBIO.