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Se homenajeó al Ing. Marcelo Raúl Nívoli, fundador del área de Transferencia de Tecnología en el CONICET

Participaron del acto, la presidenta del CONICET, Ana Franchi; el ministro de Ciencia, Daniel Filmus, la ministra de Trabajo, Raquel Kismer de Olmos; el ministro de Defensa, Jorge Taiana y la compañera de Nívoli y presidenta de Innova-T, Isabel Mac Donald.


Se homenajeó al Ing. Marcelo Raúl Nívoli, fundador del área de Transferencia de Tecnología en el CONICET. Fotos: CONICET Fotografía / Verónica Tello.
Se homenajeó al Ing. Marcelo Raúl Nívoli, fundador del área de Transferencia de Tecnología en el CONICET. Fotos: CONICET Fotografía / Verónica Tello.
Se homenajeó al Ing. Marcelo Raúl Nívoli, fundador del área de Transferencia de Tecnología en el CONICET. Fotos: CONICET Fotografía / Verónica Tello.
Se homenajeó al Ing. Marcelo Raúl Nívoli, fundador del área de Transferencia de Tecnología en el CONICET. Fotos: CONICET Fotografía / Verónica Tello.
Se homenajeó al Ing. Marcelo Raúl Nívoli, fundador del área de Transferencia de Tecnología en el CONICET. Fotos: CONICET Fotografía / Verónica Tello.
Se homenajeó al Ing. Marcelo Raúl Nívoli, fundador del área de Transferencia de Tecnología en el CONICET. Fotos: CONICET Fotografía / Verónica Tello.

En un emotivo acto celebrado en el Centro Cultural de la Ciencia (C3), se rindió homenaje ante un auditorio colmado al Ing. Marcelo Raúl Nívoli, creador del área de Transferencia de Tecnología en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Asimismo, se le reconoció a Nívoli su compromiso por la militancia y con el país y sus aportes a la gestión en ciencia y tecnología. Del homenaje participaron, la presidenta del Consejo, Ana Franchi; el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus; el ministro de Defensa, Jorge Taiana; la ministra de Trabajo, Raquel “Kelly” Kismer de Olmos; la compañera de Nívoli y presidenta de Innova-T; Isabel Mac Donald; el director de Fabricaciones Militares, Oscar Galante y el el secretario de Coordinación Institucional del MINCyT, Pablo Nuñez.

Durante el acto, la presidenta del CONICET, Ana Franchi expresó: “Parafraseando a Borges a nosotros y nosotras nos unió el espanto, el espanto de lo que el neoliberalismo podía hacer por nuestro sector y el amor por luchar por un país distinto, más inclusivo en donde estemos todos y todas. El CONICET empezó hace más de un año con la Comisión de la Memoria del Consejo y por primera vez nos investigamos a nosotras y a nosotros mismos, parecía mentira que el CONICET nunca había investigado que había pasado con integrantes del organismo durante la dictadura. Nunca habíamos pedido perdón por dos cosas: una es que no nos investigamos, no dijimos acá pasaron cosas horrorosas, no solo en todo el país, sino dentro de nuestro propio organismo. Y por supuesto, como organismo del Estado por su complicidad en las políticas de desaparición, de asesinato, de tortura. Recuperamos en principio, ahora son más, el expediente de personas que habían sido detenidas, desaparecidas o asesinadas por la dictadura militar, compañeros o compañeras que habían sido dadas de baja en nuestro organismo por teóricamente abandono de sus tareas. Dentro de esta búsqueda encontramos a Marcelo Nívoli que además de su gran militancia y de todos los años que sufrió, al igual que Isabel, en la cárcel por esa militancia tuvo una idea renovadora de lo que es la ciencia y tecnología que es la transferencia, la vinculación tecnológica”.

Y continuó: “A partir de una convocatoria del entonces presidente del CONICET, el Dr. Carlos Abeledo crea en el Consejo la Oficina de Transferencia de Tecnología y es la primera vez que tenemos estas ideas en el organismo en el año 1984 con Marcelo Nívoli a la cabeza y a partir de ahí se desarrollan distintas herramientas que nos permiten vincular la investigación con la realidad de nuestro país con el sector productivo y social, y es así como a los pocos años que está Marcelo en la Oficina de Transferencia Tecnológica se firman más convenios que los que habían ocurrido entre 1958, año de la fundación del Consejo y 1984. Marcelo dejó una enseñanza, instrumentos y una idea de para qué tenemos que hacer ciencia en un país como el nuestro, periférico y con tantas complejidades. Queremos reconocerlo e incentivar a estas actividades de vinculación en el CONICET. Es por ello, que desde la Presidencia y la Gerencia de Vinculación Tecnológica estamos trabajando para que a partir del año que viene se entregue un premio que se llamará “Reconocimiento a la Vinculación Tecnológica Ing. Marcelo Nívoli” donde la idea es visibilizar todos los aportes de la ciencia al sistema social y productivo. Vamos a tener dos tipos de premios, por un lado reconocer a los equipos de investigación pero también al sector público, privado y del sector civil. Por otro lado, reconocer a los equipos de gestión que sin los cuales sería imposible vincular la ciencia con la producción y lo social. Es un día de gran alegría, muy especial para nuestra historia y de gran alegría por reconocer a Marcelo pero también reconocer a Isabel Mac Donald. Cada vez que hablan de Isabel digo que me salvó la vida dentro de la institución y siempre estuvo al pie del cañón, así que para mí el reconocimiento es doble”.

Filmus señaló respecto al acto homenaje: “Si no recuperamos la memoria es muy difícil que podamos construir sobre bases sólidas. Es para pensar qué tipo de democracia tenemos que pelear que respete con profundidad los derechos humanos”. El Ministro destacó “la idea que la transferencia tecnológica y la vinculación entre la investigación básica con lo productivo está en buena medida en debate respecto de cuál es la forma de consolidar la soberanía hoy” y ejemplificó “en aquel momento se pensaba que los procesos de sustitución de importaciones se solucionaban cerrando las fronteras, y no era así sino lo que hacía falta eran profundos procesos de investigación y desarrollo científico tecnológico que vayan al campo productivo. Nuestras crisis cíclicas surgen de los diagnósticos que Marcelo principalmente –y otros en aquel momento- planteaba que surgen por nuestra matriz productiva poco diversificada y la matriz de exportaciones sin elaborar (commodities)” y cerró “dar el debate hoy es encontrar soluciones innovadoras a problemas distintos”.

Isabel Mac Donald, compañera de Nívoli y presidenta de Innova-T, agradeció al CONICET porque a través del homenaje se está reivindicando el trabajo en favor a la ciencia y la tecnología que realizó Marcelo. “Me resultó inesperado este homenaje porque nos olvidamos muchas veces de las fuertes situaciones que se vivieron y por esta razón hoy hablo de la historia de Marcelo como padre, esposo, hijo y amigo. Fue un padre amoroso, amaba profundamente a sus hijos, siempre estuvo presente porque nos propusimos planificar una gran familia. Que hoy me acompañe mi familia a reivindicar la lucha de Marcelo quiere decir que la política militante siempre estuvo presente porque nos encontramos con él en la política, en la militancia, en el peronismo y en el trabajo y así fue un aprendizaje para todos”.

En este marco, agregó: “La política transformadora es la que busca cambios y así se evidenció el compromiso de Marcelo. Amaba la gestión y su trabajo; en el tema que nos convocó: la vinculación tecnológica, claramente fue un precursor y muchas de las cosas que hizo todavía siguen tan vigentes como estaban en esa época. La gestión de él en el CONICET le cambió la vida en su momento, en realidad, nos salvó la vida a los dos”.

Por su parte, Taiana al referirse a Nívoli resaltó que “tenía una fortaleza única y un interés constante por el saber. Era un hombre de ciencia que creía firmemente en el desarrollo de una ciencia nacional y de un desarrollo nacional”. “La importancia de la innovación y el desarrollo tecnológico es un elemento central si queremos tener algún grado de independencia para lograr posibilidades de crecimiento que den justicia y libertad a nuestra población; Marcelo Nívoli es un ejemplo muy valioso en esa tarea”, Y destacó: “Estuvo preso durante la dictadura pero no se quedó en la victimización, sino que apenas pisó la calle se puso a trabajar en el área que él entendía era fundamental para transformar la realidad, y eso habla de su grandeza”. “Todos lo extrañamos mucho y hoy 17 de octubre es un buen día para recordarlo”, concluyó el titular de Defensa.

A su turno, Raquel Kismer de Olmos, sostuvo: “Este emotivo e importante homenaje del 17 de octubre es para dar la batalla por la memoria. Debemos recuperar la historia y testimonio que han dado muchas compañeras y compañeros para la emancipación de nuestra patria. Valoro fundamentalmente algunas cosas que tienen que ver profundamente con nuestra generación. Una es el compromiso político, uno de los valores esenciales. Y el otro es la lealtad. No se puede dar una batalla por la liberación de la patria si no se tiene un sentido para la lealtad. Si eso fertiliza a las próximas generaciones quiere decir que lo que hicimos con aciertos y errores no fue en vano”.

El subsecretario de Coordinación Institucional, Pablo Nuñez, expresó: “Crear una oficina de transferencia tecnológica allá en el año 85 es un hecho histórico que tiene vigencia. Es un hecho trascendente en la política institucional. Un CONICET con un rol tan central para la Argentina y la misión institucional de tener un área que se dedique a establecer relaciones con el sector productivo, el sector público y la sociedad en su conjunto. Son transformaciones institucionales” y agregó “son aportes que hoy nos nutren para pensar el día a día”.

En palabras de Oscar Galante: “Nívoli fue un innovador en la institución Científico- Tecnológica, un pionero, su presencia fue un antes y un después en el CONICET. El 17 de octubre se caracteriza por tres aspectos fundamentales, la lealtad, la soberanía nacional, y la militancia, y sin lugar a dudas, estos tres aspectos se sintetizan perfectamente en la persona de Marcelo Nívoli”.

Anteriormente, el gerente de Vinculación Tecnológica del Consejo, Sergio Romano le agradeció al panel por su presencia y expresó: “Entendemos que la política no empieza cuando uno llega a un lugar, por tanto empezamos a repasar hacia atrás la historia de la Gerencia y nos llevamos una hermosa sorpresa, encontrando que quien había empezado esta tarea era el ingeniero Marcelo Raúl Nívoli, no solo por el trabajo que hizo y porque trato de pensar cómo cambiar una tradición en el CONICET, que es compleja de entrada, sino además porque era un militante, un militante del territorio”.

Estuvieron presentes las y los integrantes del Directorio del CONICET, Mario Pecheny, Roberto Rivarola -virtual- y Luz Lardone; gerentes/as y directores/as del Consejo, comunidad científica; autoridades nacionales, familiares de Marcelo Nívoli; Miguel Laborde; autoridades del MINCyT, de la Agencia y de Innova-T.

Acerca de Marcelo Raúl Nívoli
Nació un 10 de febrero de 1944 en la localidad de Ucacha, Córdoba. Estudió ingeniería química en la Universidad Nacional del Litoral, fue militante de la Juventud Peronista y poeta. Compañero de Isabel Mac Donald con quien compartió la vida, sus convicciones por la justicia social y tuvo dos hijos, Pablo y Javier.

En el año 1985 se desempeñó como Director de la Oficina de Transferencia de Tecnología en el CONICET. Además, se desarrolló en el ámbito de la gestión en la Universidad Nacional del Litoral y fue el primer director del Fondo Tecnológico Argentino. En 1994 junto a Conrado Gonzales, condujeron el Programa de Vinculación Tecnológica en las Universidades perteneciente al Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.

Durante la dictadura cívico militar en Argentina, en septiembre de 1974 una bomba estalló al lado del domicilio de Marcelo Nívoli donde vivía junto a su compañera, ambos militantes de la Juventud Peronista. Seguidamente de esta persecución, entre las fechas 28 de abril 1975 y 30 de julio 1984, estuvo detenido y desaparecido de manera clandestina.

Con el retorno de la democracia, en marzo de 1984 se crea el área de Transferencia de Tecnología en el CONICET, convirtiéndose un año más tarde en la Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT) concebida como una instancia de mediación entre el sector científico-académico y el sector productivo. La misma fue impulsada por quien era presidente de la institución, Carlos Abeledo, quien convocó junto a Julio Villar y puso bajo la dirección de la oficina a Marcelo Nívoli.

Las primeras acciones llevadas a cabo durante su conducción buscaron institucionalizar las relaciones establecidas entre el sector científico-académico y el sector productivo, dando como resultado la formalización de un abanico de convenios preexistentes a la creación de la oficina. En este marco y como instancia superadora se concretaron, en esos años, una cantidad similar de convenios a la que se había concretado entre la creación del CONICET en 1958 y la creación de la OTT. Mediante las acciones mencionadas, Marcelo Nívoli desarrolló un régimen legal para estandarizar los convenios, generando de esta manera las bases para la formación de convenios actuales.

Durante su gestión, además, promovió el diseño de nuevas herramientas para canalizar la vinculación tecnológica. Por ejemplo, ofrecer la posibilidad de realizar servicios arancelados para terceros, así como también la ejecución de becas industriales. Por otro lado, durante su gestión, Nívoli acompañó la implementación de un régimen de asesorías rentadas mediante el cual los/las investigadores/as podían percibir honorarios por este tipo de actividades, buscando de esta manera la recomposición salarial para los/las mismos/as.

Es necesario reivindicar la trayectoria militante de Marcelo, quien representa un ejemplo emblemático de los ideales de lucha por los Derecho Humanos, la justicia social y la experiencia pionera en la relación a la ciencia, tecnología y desarrollo productivo.