15/10/2014 | CENPAT
Puerto Madryn aumentó su población 14 veces desde 1970 hasta la actualidad
Un científico del CONICET estudia las consecuencias del crecimiento demográfico exponencial que ha experimentado la ciudad durante las últimas 4 décadas.
Puerto Madryn, provincia del Chubut. Foto: gentileza Sergio Kaminker.

Todos los años, el 28 de julio, se conmemora en Puerto Madryn el desembarco galés de 1865. Hasta 1970 la ciudad no superaba los 7 mil habitantes, mientras que en el 2010 alcanzó los 81.315, según el último Censo Nacional de Población.

Julio Vezub es investigador adjunto del CONICET y coordina el grupo de trabajo en ciencias sociales del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET). Su línea de estudio está orientada al estudio y divulgación de la historia social, política y cultural de la Patagonia. “De manera planificada, ayudados por la política de becas del CONICET para impulsar las Ciencias Sociales en la provincia del Chubut, hemos abierto líneas sobre problemáticas sociopolíticas regionales de gran impacto, como estudios de sociología urbana y rural, antropología ambiental, análisis de los modelos históricos de la propiedad de la tierra y los procesos de desertificación de la Patagonia”, explica.

Sergio Kaminker, becario doctoral en el CENPAT, estudia, bajo la dirección de Vezub las causas y el impacto del crecimiento demográfico en una ciudad que apenas cuatro décadas atrás tenía una población 14 veces menor.

Según Kaminker, el primer motor que impulsó la explosión demográfica fue la instalación de Aluar, una empresa productora de aluminio, en junio de 1970. En la década siguiente el desarrollo de la industria pesquera y el incremento sostenido del turismo aceleraron el proceso.

“Entre migrantes internos e internacionales la ciudad multiplicó su población. Este crecimiento tiene como consecuencia un reacomodamiento del tejido urbano y un importante déficit habitacional”, comenta el sociólogo.

Para el científico, sin embargo, no es un problema la suba en la cantidad de población sino más bien su dispersión, el proceso de segregación residencial y la fragmentación social espacial, que genera consecuencias graves en términos de sustentabilidad ambiental y económica.

Kaminker explica que así como el centro, el sur y la costa (el este) han sido los lugares de asentamiento de los sectores medios y altos, algunos del norte y el centro oeste de la ciudad han concentrado a los sectores populares. “Los migrantes que llegaron a la ciudad, internos, nacionales, pero sobre todo los extranjeros han tendido a localizarse en las zonas más baratas y menos codiciadas por los mercados inmobiliario y turístico”, aclara.

La Patagonia se ha constituido como una de las puertas de entrada de la migración internacional e interna debido a sus potencialidades laborales y económicas, pero también por la vigencia cada vez más presente de un imaginario colectivo tendiente a proyectar en algunas de las ciudades de la región, la posibilidad de transitar una vida tranquila, segura y en contacto con la naturaleza.

“En Puerto Madryn existen algunas medidas de política pública por parte de los gobiernos nacionales, provinciales y municipales que apuntan a transformarla en una ciudad cada vez más sustentable y en diálogo con el medio ambiente. Para lograrlo, hay que encontrar formas de canalizar y orientar el crecimiento poblacional para que se expanda, no en cualquier lugar, sino en sitios estratégicamente planificados para que se vean beneficiados la mayor cantidad de habitantes posibles”, asegura Kaminker.

En la actualidad, la ciudad se extendió hacia lugares que se encuentran por fuera de la trama urbana. Los pobladores de esos sectores periféricos tienen que recorrer grandes distancias para acceder a servicios básicos como la salud y la educación o a la oferta cultural y deportiva. Según el científico, una solución posible sería generar en esos mismos sitios centros propios capaces de satisfacer las demandas necesarias de los habitantes.

Durante los últimos cuarenta años Puerto Madryn, una de las urbes con mayor aumento demográfico relativo de la República Argentina, ha crecido al ritmo de dos fuerzas económicas muy poderosas y divergentes entre sí que generan una tensión particular: el turismo y la industria. “Una planificación urbana orientada a obreros industriales y trabajadores portuarios es muy distinta a otra que apunta a alojar la mayor cantidad de turistas posibles. Cualquier idea para planificar la ciudad necesariamente tiene que incluir ambas aristas de la manera más armónica posible”, concluye Kaminker.

El desafío de la ciudad puerto

Carlos Sanabra trabaja en Madryn desde 1983, actualmente es el Presidente del Distrito 4 del Colegio Profesional de Arquitectos de la Provincia del Chubut y asegura que es fundamental entender a la ciudad en forma integral, como un problema complejo, dinámico y múltiple.

Según Sanabra, el mar es un elemento que influye y condiciona el ritmo de vida de la ciudad y que debe ser necesariamente considerado a la hora de pensar una planificación estratégica.

“Puerto Madryn es un anfiteatro que se orienta alrededor de un escenario natural. La vinculación con el mar es muy fuerte. Está presente en la vida diaria del madrynense y en la economía regional a través de dos grandes fuentes generadora de recursos; la actividad pesquera y el turismo. El desafío es pensar cómo hacer cada vez más sustentable y funcional una ciudad con estas características”, concluye Sanabra.

  • Por Alejandro Cannizzaro. CENPAT.