CIENCIAS BIOLÓGICAS Y DE LA SALUD

Piedra libre al ladrón

Investigadores del CONICET identificaron un nuevo componente de la maquinaria celular usurpada por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) para poder replicarse.


Matías Ostrowski y Pehuén Pereyra Gerber en el INBIRS. Foto: CONICET Fotografía.

Etimológicamente, el término virus tiene sus raíces en el latín virus, que hace referencia a ciertos tipos de venenos o sustancias infecciosas encontradas en la naturaleza. A nivel biológico, estos organismos son considerados como no-vivos porque no cumplen con tres premisas fundamentales: ser capaces de replicarse por sí mismos, tener un ciclo de vida y realizar procesos metabólicos para obtener energía y diferentes moléculas.

El primer punto, el de la replicación, es fundamental para la capacidad infectiva del virus. Para ello, una vez que un virus ingresa a una célula debe tomar el control de distintas maquinarias celulares, apropiándoselas y usándolas en su beneficio.

Científicos del CONICET, junto con colegas de Francia, Estados Unidos y Portugal, describieron por primera vez el rol de la proteína Rab27a en el proceso de replicación del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Encontraron que usurpa la vía endosomal regulada por Rab27a, haciendo que lleve hacia la membrana plasmática las moléculas necesarias para la producción de nuevas partículas virales.

Y es que Rab27a es una de las proteínas involucradas en el control normal del tráfico intracelular de endosomas hacia la membrana celular. Al manipular esta vía el VIH promueve la llegada de distintas moléculas que le resultan imprescindibles.


Matías Ostrowski, investigador asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS, CONICET-UBA) y coordinador del trabajo, explica que es la primera vez que se describe el rol de Rab27a en el proceso de replicación viral. “El objetivo de este trabajo era comprender cómo el virus usurpa y utiliza la maquinaria celular. Rab27a tiene funciones importantes en la célula y el virus la usa para formar una plataforma donde ensamblarse”.

En linfocitos T CD4+, que son las principales células blanco de la infección por VIH, las partículas virales se ensamblan en sectores específicos de la membrana celular donde existe una elevada concentración del fosfolípido PI(4,5)P2, al cual se une la proteína viral Pr55Gag, encargada de generar los nuevos viriones. En el trabajo, los autores demostraron que el enriquecimiento de PI(4,5)P2 se logra gracias a que Rab27a traslada a dichos sectores una enzima clave para su síntesis.

Para evaluar si la falta de Rab27a disminuía la producción viral, contactaron a colegas de Francia que trabajan con pacientes con Síndrome de Griscelli, una rara enfermedad en la que un defecto genético imposibilita la síntesis de esta proteína. Obtuvieron linfocitos T CD4+ de muestras de los pacientes e infectaron estas células con VIH para evaluar su replicación. Los resultados mostraron que el proceso estaba muy disminuido cuando se comparó con las tasas de células infectadas de individuos sanos.

“Poder contar con un paciente con defecto en la síntesis de Rab27a nos permitió validar los resultados que teníamos y fue fundamental para el trabajo”, explica Pehuén Pereyra Gerber, becario doctoral del CONICET en el INBIRS y primer autor del trabajo junto con la médica Mercedes Cabrini.

Sin embargo, los autores son cautos a la hora de evaluar las potenciales aplicaciones terapéuticas de este hallazgo. “Este fue un trabajo de ciencia básica para conocer qué vía celular utiliza el virus para replicarse”, explica Ostrowski, y agrega: “Aunque no lo descartamos como una posibilidad a largo plazo, en este momento no podemos plantear que nuestros hallazgos representen una nueva posibilidad terapéutica”.

Sin embargo, Pereyra Gerber resalta la posibilidad de pensar en poder manipular las vías de tránsito endosomal como una herramienta para disminuir la replicación del virus. “Hoy en día las terapias antirretrovirales son muy efectivas pero no logran la erradicación, haciendo que los tratamientos sean de por vida. Varias líneas de trabajo apuntan a combatir la infección modificando proteínas celulares. Esto podría, eventualmente, representar una forma complementaria a la terapia actual”, concluye.

A futuro los autores buscarán conocer y caracterizar el resto de las moléculas que intervienen en esta vía celular que usurpa el VIH para poder conocer mejor los mecanismos que utiliza. Una mejor comprensión de las moléculas y procesos celulares explotados por el VIH para lograr su ensamblado resulta imprescindible para poder pensar en la posibilidad de manipular esta etapa del ciclo replicativo del virus.

  • Por Ana Belluscio.

  • Sobre investigación:
  • Pehuén Pereyra Gerber. Becario doctoral. INBIRS.
  • Mercedes Cabrini. INBIRS.
  • Carolina Jancic. Investigadora adjunta. IMEX.
  • Luciana Paoletti. Investigadora asistente. IBR.
  • Claudia Banchio. Investigadora independiente. IBR.
  • Catalina von Bilderling. Becaria pos-doctoral. IFIBA.
  • Lorena Sigaut. Investigadora asistente. FCEyN, UBA.
  • Lía I. Pietrasanta. Investigadora independiente. FCEyN, UBA.
  • Gabriel Duette. Becario doctoral. INBIRS.
  • Eric O. Freed. National Cancer Institute, EE.UU.
  • Genevieve de Saint Basile. Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale y Université Paris Descartes-Sorbonne Paris Cité, Francia.
  • Catarina Ferreira Moita. Instituto Gulbenkian de Ciencia, Brasil.
  • Luis Ferreira Moita. Instituto Gulbenkian de Ciencia, Brasil.
  • Sebastian Amigorena. Institut Curie, Francia.
  • Philippe Benaroch. Institut Curie, Francia.
  • Jorge Geffner. Investigador superior. INBIRS.
  • Matías Ostrowski. Investigador asistente. INBIRS.