CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES

Mundos cercanos

Ayer se anunció el hallazgo de siete planetas similares a la Tierra alrededor de la estrella TRAPPIST-1, a aproximadamente 40 años luz. Por sus características, tres de ellos podrían tener agua en su superficie.


Esta ilustración muestra la superficie posible de TRAPPIST-1f, uno de los planetas recientemente descubiertos en el sistema TRAPPIST-1. Créditos: NASA/JPL-Caltech.
Rodrigo Díaz. Foto: CONICET.

El 22 de febrero la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA, por su sigla en inglés) anunció el descubrimiento de siete planetas en el sistema TRAPPIST-1, a 39.5 años luz de la Tierra y que, por sus características, podrían albergar agua en su superficie.

Estos siete exoplanetas (llamado así por estar fuera del Sistema Solar) orbitan alrededor de la estrella TRAPPIST-1, una enana ultra fría, que tiene un tamaño cercano al 8 por ciento de la masa de nuestro Sol, un 11 por ciento de su radio y una temperatura bastante más baja: alrededor de 2.200 ºC, mientras que la del Sol es aproximadamente de 5.500 ºC.

Los datos que obtuvieron indican que los siete tendrían una superficie rocosa, serían de un tamaño similar o ligeramente menor al de la Tierra y que, por sus características, podrían albergar agua en su superficie. Aunque los siete comparten estas características generales (si bien se especula que el último es un planeta helado), las posibilidades se centran en tres, que están ubicados en la ‘zona habitable’ de la estrella – aquella donde los planetas rocosos tendrían más posibilidades de tener agua.

 

Visión del artista de como podría ser el sistema planetario TRAPPIST-1, en base a la información disponible sobre los diámetros, masas y distancias de los planetas de la estrella. Imagen: NASA.

 

“A partir de este descubrimientos se abren perspectivas para el análisis de las atmósferas y comprender los procesos que se desarrollan en esos planetas”, explica Rodrigo Díaz, investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Física y Astronomía del Espacio (IAFE, UBA-CONICET).

El comunicado indica que “las órbitas de los siete planetas de TRAPPIST-1 están más cerca de esa estrella que Mercurio de nuestro sol. Los planetas también están muy cerca unos de otros. Si una persona se parara en la superficie de uno de [ellos], podría mirar hacia arriba y ver potencialmente las características geológicas o las nubes de los mundos circundantes, que algunas veces podrían aparecer más grandes que la Luna en el cielo de la Tierra”.

A pesar de que se encuentran tan cerca de la estrella, las temperaturas son compatibles con la vida. Esto tiene que ver con el hecho de que la estrella TRAPPIST-1 es muy pequeña y fría.

Díaz explica que se trata de un sistema compacto: los planetas están muy cerca de la estrella y también entre ellos. “Las distancias entre los cuerpos son entre 2 y 3 veces las que hay entre la Tierra y la Luna”, agrega.

Esta proximidad, sumada a las observaciones que hicieron los científicos de las órbitas planetarias alrededor de la estrella, permiten deducir cómo se formaron.

“Surgieron de un disco de gas y polvo ubicado alrededor de la estrella cuando era más joven y más lejos de donde están ahora. Y después a partir de las interacciones con el disco se trasladaron hacia el interior del sistema, se acercaron a la estrella, todos juntos en una constelación ordenada”, dice Díaz.

Además los científicos observaron que los planetas interactuaban fuertemente entre sí y que por lo tanto los tránsitos (es decir, su paso por frente de la estrella observado desde la Tierra) no ocurrían siempre en el mismo momento – como un reloj – sino que podían atrasarse o retrasarse, lo que les permitió medir las masas de los planetas.

Además, según indica el comunicado, los planetas estarían gravitatoriamente bloqueados por el sol. Esto quiere decir que una de las caras del planeta siempre apuntaría a la estrella y la otra siempre al exterior, por lo tanto en cada lado es siempre de día o siempre de noche.

El sistema fue nombrado por el telescopio Transiting Planets and Planetesimals Small Telescope (TRAPPIST) ubicado en La Silla, Chile y con el cual se realizaron las observaciones. Además los investigadores utilizaron otros equipos como el telescopio espacial Spitzer de la NASA.

 

Ilusiones de viajes espaciales
A poco de conocida la noticia, las redes sociales se llenaron de re producciones artísticas de viajes espaciales y la más compartida fue un póster de NASA sobre cómo sería un viaje a TRAPPIST-1.

Recreación de como podría ser un viaje a TRAPPIST-1e. Créditos: NASA/JPL-Caltech.

 

Por Ana Belluscio.