CIENCIA Y SOCIEDAD

Los 150 años de la Guerra del Paraguay: científicas del CONICET participan de su conmemoración

Actividades y charlas dedicadas a un hito de la historia sudamericana, en una semana que llama al recuerdo y la reflexión.


Victoria Baratta. Foto: CONICET fotografía.
Carla Benisz en el Museo Histórico Nacional. Foto: CONICET fotografía.
Baratta y Quiñonez en el Museo Roca. Foto: CONICET fotografía.

La guerra de la Triple Alianza (1864-1870), también conocida como la Guerra del Paraguay o Guerra Guasu, fue un conflicto bélico que enfrentó la Argentina mitrista, el Imperio del Brasil y el Uruguay contra Paraguay. Las consecuencias de esta guerra fueron devastadoras, se calcula que Paraguay perdió las dos terceras partes de su población y gran parte de su territorio. El Ministerio de Cultura de la Nación, a través de siete museos nacionales, organizó una semana de actividades con motivo de conmemorar los 150 años del fin de la Guerra de la Triple Alianza y reflexionar sobre su significado e implicancia social. Diferentes científicas del CONICET se sumaron a la iniciativa y realizaron aportes durante esta semana conmemorativa.

“Esperamos que una comunidad más amplia, que la estrictamente académica, pueda tomar contacto con las problemáticas que se plantean en las efemérides como ésta para reflexionar y pensar en cómo construir una cultura de paz o reforzar lazos en el Mercosur”, manifestó Carolina Carman, directora del Museo Roca, uno de los museos organizadores. “La idea es poner en discusión esos problemas críticamente y que dialoguen con las colecciones de los museos que, por mucho tiempo, han estado adscriptos a relatos muy tradicionales del pasado. El desafío es cómo narrar con los objetos desde perspectivas novedosas”. Al finalizar una actividad en la que se leyeron poemas, cartas y demás testimonios escritos de la guerra, el embajador de Paraguay, Julio César Vera Cáceres, expresó: “Fue una grata sorpresa para mí saber que aquí, en la República Argentina, se tomó la iniciativa de organizar una semana cultural con actividades que guardan relación con una guerra que, hace 150 años, nos separó a pesar de que tenemos tantos lazos y raíces comunes”.

La investigadora Ana Couchonnal (HiTePAC-FAU-UNLP) y Carla Benisz, becaria CONICET en el Instituto de Lingüística de la UBA, participaron de estas jornadas mediante la ponencia “Construcción identitaria en la posguerra”, que tuvo lugar en el Museo Histórico Nacional. Ambas doctoras pertenecen a un grupo de estudios sociales sobre Paraguay de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), referente en cultura paraguaya. “Hablar del Paraguay suele ser un ejercicio de retorno, un desandar de caminos, un desenredar trayectorias que es otro modo de decir análisis, y también una representación de aquello que no deja de no inscribirse y que se convoca con palabras”, expresó Couchonnal en su disertación.

Benisz estudió Letras y se especializó en literatura latinoamericana. En un momento de su formación se cuestionó: “hay una literatura de la que no conozco nada y al mismo tiempo es una cultura de la que sé mucho. Vivo en la Matanza, la mayoría de mis vecinos son paraguayos, hablan guaraní. Me encanta la sopa paraguaya. Hay una cultura que está en el aire cuya literatura desconozco”. Entonces, con un grupo de compañeros comenzaron a leer material literario paraguayo. “Lo que conseguíamos, porque tampoco se conseguía mucho”. Con el tiempo, este grupo de estudios se convirtió en un referente en cultura paraguaya.

En su disertación, Benisz propone que la figura de la mujer, cristalizada por la ideología, ha sido recurrente en el imaginario histórico y cultural paraguayo. En la post-guerra de fines de siglo XIX, el lugar de la mujer, como víctima o heroína, fue terreno de disputa intelectual. En consecuencia, algunos escritores constituyeron mujeres-símbolos en torna a ellas. La bisagra histórica que estructuró el imaginario de la Guerra contra la Triple Alianza estructuró en Paraguay también el modo de concebir a la mujer hasta incluso la contemporaneidad. “Como corolario de la guerra, la superioridad numérica femenina tiñó las particularidades de la estructura patriarcal de la sociedad paraguaya”, afirmó la científica.

“Me gustaría que al público le llegue la importancia de la cultura paraguaya en nuestra vida cotidiana, que pueda entender el trasfondo histórico y cultural que hay en expresiones cotidiana que compartimos. Nosotros estamos muy impregnados por la cultura paraguaya, por más que tal vez no la vemos. Nuestro Estado Nación como tal se constituyó con esta guerra, que fue fundamental para la delimitación de los estados de la región. Sin embargo, es una guerra que en el colegio secundario no se trabaja mucho. En Paraguay sí es el eje de los historiadores”, expresó Benisz que recomienda a autores como Augusto Roa Bastos, Gabriel Casaccia y Rafael Barrett para empezar a adentrarse en el mundo de la literatura paraguaya.

Como investigadora de literatura, Benisz postula que la literatura paraguaya permite observar cuestiones que en la literatura argentina no están tan visibles, por ejemplo, la lengua como conflicto. Paraguay lo tiene en primer plano porque tiene dos lenguas que disputan territorio. “En Argentina, esa cuestión no está tan visible porque no tenemos dos lenguas nacionales pero también tenemos conflictos lingüísticos. Eso que en Paraguay es tan evidente nos podría ayudar a entender lo que en Argentina no”.

 

Mujeres de guerra: Las destinadas paraguayas

El viernes 6 de marzo, Victoria Baratta, investigadora CONICET en el Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” (IHAYA, UBA-CONICET) presentó su trabajo “Migraciones de mujeres y niñas paraguayas hacia los países aliados durante la Guerra Guasu” y profundizó sobre las problemáticas de las mujeres en la guerra. Contó cómo debieron trabajar y cuidar a los hombres en el frente y cómo los periódicos presentaban la colaboración del “bello sexo nacional” como heroica y desinteresada. “Luego de la guerra quedó una proporción de cinco mujeres por cada hombre, a partir de este desbalance se creó la figura de una mujer paraguaya heroica, que fue construida tanto por escritores paraguayos como argentinos”, explicó Baratta, que es Doctora en Historia y profesora en la Universidad de Buenos Aires (UBA). También aprovechó para ahondar en la historia de “las destinadas”, aquellas mujeres paraguayas esposas de los generales que fueron perseguidas por el gobierno de Francisco Solano López y mandadas al destierro en campamentos de trabajo forzado al norte de Paraguay. “Las condiciones de vida eran penosas, la dieta primero fue naranjas agrias, después sopa de huesos, luego lagartos y víboras, y finalmente raíces”, relató.

La historiadora narró la historia de Concepción Domec de Decoud, quien fue obligada a seguir al ejército paraguayo con sus hijos pequeños, dos de los cuales murieron posteriormente. Al relatar sus vivencias, Decoud también contó la historia de Pancha Garmendia, otra “destinada” asesinada brutalmente a lanzazos por orden de Solano López y a quien Decoud vió pasar desnuda y ser humillada por el ejército en repetidas ocasiones.

Además de realizar la presentación de su trabajo, parte de los textos de Baratta fueron utilizados para la muestra interactiva “Esa Guerra Grande: Mujeres, ejércitos, debate”, que se pudo ver en el Museo Roca durante toda la semana.

Mujeres de guerra: las cautivas correntinas

María Gabriela Quiñonez, becaria del Consejo hasta 2004, realizó la presentación de su trabajo “De la guerra del Paraguay al bronce. El derrotero de las cautivas correntinas” sobre la historia de las cinco cautivas correntinas en la Guerra del Paraguay. Estas mujeres de la aristocracia correntina fueron secuestradas y tomadas como rehenes por orden de Francisco Solano López, en 1965, debido a que la mayoría de sus maridos eran oficiales del ejército argentino. Estas mujeres vivieron en condiciones penosas en Paraguay durante los cuatro años que duró su cautiverio y solo cuatro de ellas volvieron a Corrientes.

Al ser rescatadas, se dirigieron directamente a la Iglesia de la Merced, patrona a la que prometieron agradecer si volvían a Corrientes y en donde descansan sus restos desde 2006. Después de su retorno, las cautivas se alejaron de la vida social, la única que pudo dar testimonio fue Victoria Bart de Ceballos, a poco de retornar en una tertulia familiar, un cronista elaboró un relato en base a lo que había escuchado de su testimonio y en 1909 fue entrevistada por un periódico local.

“Ese pacto de silencio aparente pareció trasladarse luego a toda la elite correntina respecto de todas las cuestiones vinculadas a la guerra en sí misma, prácticamente no existen testimonios de contemporáneos ni de viajeros sobre ese periodo que otorguen al hecho del cautiverio de las damas correntinas la magnitud que se le atribuyó al hecho con posterioridad. Esto nos hace pensar que estamos frente a una operación historiográfica que prefirió construir sobre la historia de estas mujeres un episodio para ser reivindicado y así evitar hablar de los conflictos de los hombres que encabezaron esta guerra, es decir, del paraguayismo”, sintetizó Quiñonez.

Por Jorgelina Martínez Grau y Camila Hroncich