12/06/2015 | CIENCIAS AGRARIAS, INGENIERÍA Y DE MATERIALES
La pared verde
Los cercos vivos vuelven a tomar fuerza. Un especialista del CONICET brinda consejos para armarlos con distintas especies. Aquí, una guía completa para disfrutar.
Los cercos vivos permiten separar lotes y parcelas, crear una barrera protectora e incluso obtener diferentes productos. Fotos: gentileza Antonio Dalmasso.

Los cercos vivos son una buena opción para separar diferentes sectores de un parque, jardín, delimitar con un lote vecino, o crear una barrera protectora o visual. Existe un elevado potencial de uso de árboles, arbustos autóctonos y especies exóticas para su uso.

Antonio Daniel Dalmasso, profesional principal del CONICET en el Instituto Argentino de Investigación de las Zonas Áridas (IADIZA, CONICET-UNCu, Provincia de Mendoza), ofrece algunos consejos fundamentales a la hora de armar un cerco vivo con especies nativas y exóticas rústicas.

Los cercos vivos son plantaciones de especies forestales que se establecen en el terreno para separar parcelas de cultivos y potreros o formar linderos entre propiedades. Este vallado biológico puede tener múltiples usos, como proteger montes frutales, huertos, suelos, generar aromas, parquizaciones, terrenos con destinos diversos o impedir la entrada de animales que puedan dañar la producción.

“Cualquiera sea el objeto de construcción, los cercos vivos deben cumplir una función ornamental, equilibrada y de valor paisajístico con el entorno natural”, dice Dalmasso, y agrega que fundamentalmente se deben adaptar a la ecología del área donde exista la necesidad.

“Entre las ventajas comparativas de un cerco vivo con especies nativas, podemos mencionar que una vez instalado persiste prácticamente sin costos de mantenimiento, ya que sólo se hacen intervenciones de poda, adecuando la expresión de copa de acuerdo al diseño deseado. Se mantiene prácticamente sin riego o con riego eventual y nos delimita el espacio”, aconseja el investigador.

Dalmasso sugiere que las especies seleccionadas para la construcción de un cerco vivo deben tener un crecimiento relativamente rápido, presencia o no de espinas, gran rusticidad a condiciones limitantes, y tolerantes a la poda.

Una de las funciones más conocidas de los cercos vivos es la de cerco protector, cuyo objetivo es asegurar el cierre de predios y actuar como barrera física ante posibles depredadores. Este caso, se crea a partir de garabato (Acacia furcatispina). Otro uso puede ser el cerco aromático, que puede ser usado como condimento o medicinal.

Para ello el especialista sugiere el uso de 17 especies nativas y cinco exóticas, que hay que elegir teniendo en consideración las condiciones ambientales limitantes.

 

Especies nativas de la región y sus características:

*Acacia aroma (tusca). Su hábito de crecimiento enmarañado y espinoso la convierte en una fuerte barrera.

*Acacia atramentaria (aromo negro). Ideal para generar cercos vivos densos y seguros.

*Acacia caven (espinillo). Por su carácter leñoso y espinoso es apta para tolerar herbívoros.

*Acacia furcatispina (garabato). Genera barreras difíciles de franquear, lo cual ayuda a proteger predios.

*Acacia visco Lorentz ex Grises (viscote). Árbol de gran firmeza y longevidad, que es un buen tolerante ante los herbívoros.

*Geoffroea decorticans (chañar). Es una especie rústica y muy efectiva para impedir el acceso de animales. Acepta las podas, lo que permite extender la ramazón a distintos niveles.

*Parkinsonia aculeata (cina cina). Árbol de gran rusticidad. Soporta la inundación temporaria o ascenso de capas freáticas.

*Prosopis chilensis (algarrobo blanco). Soporta la sequía y el uso de aguas saladas. El crecimiento es relativamente rápido, y es dependiente del tiempo que lleva establecido en el terreno.

*Prosopis flexuosa (algarrobo negro o dulce). Se recomienda su uso como “postes vivos” en ambientes con acceso a freáticas. De establecerse como arbusto requiere de numerosas intervenciones de poda.

*Prosopis sericantha (matorro). Sus frutos son comestibles para el ganado menor. Es de porte bajo y sensible a las bajas temperaturas, por lo que se recomienda su uso como vivo en las zonas donde se encuentra presente naturalmente.

*Bredemeyera colletioides (hualán). Tiene gran rusticidad frente a la sequía. Se comporta como una excelente barrera física gracias a la abundante cantidad de ramas espinescentes.

*Capparis atamisquea (atamisqui-matagusanos). Tolera altas y bajas temperaturas.

*Grabowskya obtusa (oreja de gato). No ofrece gran resistencia como valla en comparación con las especies anteriores.

*Plectrocarpa tetracantha (manca potrillos). Prefiere terrenos salinos y tolera inundaciones periódicas. Tiene buena respuesta a las podas y constituye un cercado muy espinoso e infranqueable.

*Proustia cuneifolia (altepe). Logra un entramado muy efectivo que impide el acceso de animales.

*Tricomaria usillo (usillo). Sus tallos de gran tamaño permiten realizar mugrones seguros para cubrir fallas o espacios vacíos.

*Shinus fasciculata (molle). Mantiene una buena cobertura durante todo el año, y sus ramas aseguran un cierre prácticamente impenetrable.

 

Especies exóticas

*Acacia capensis (acacia africana-acacia del cabo). Origen: Sudáfrica. Genera una cortina densa e impenetrable.

*Agave americana (pita). Origen: México. Posee un valor ornamental destacable en los ambientes áridos y permite una buena defensa como barrera.

*Tamarix gallica (tamarindo). Origen: Asia Menor, África y Europa mediterránea. Ramoso y flexible, es efectivo como protector y de valor ornamental.

*Elaeagnus angustifolia (Arabia-olivo de Bohemia). Muy tolerante a las bajas temperaturas. Es el cerco vivo más utilizado por el hombre de campo del sur de Mendoza (crianceros) y en zonas de montaña, donde las bajas temperaturas son un factor limitante para otras especies.

* Opuntia ficus indica (tuna). Origen: Eurasia. Se utiliza en zonas semiáridas con cierta tolerancia al frío. Se recomienda su uso para cercado de viviendas y de huertas, siendo recomendable el empleo de variedades con espinas cuando existe ganado, las que aseguran un cierre más efectivo.

Para acceder al libro Cerramientos vivos con especies nativas y exóticas rústicas. Cercos Vivos. Plantación y acondicionamiento para su uso, de Antonio Dalmasso, Martín Almirón y Natalia Arroyo, visite el siguiente link.

  • Por Douglas Mac Donald.