22/07/2014 | CIENCIA CON VOZ PROPIA
La cultura en la calle, exploraciones antropológicas
Un investigador del CONICET estudia las conductas viales de los argentinos.
Pablo Wright, investigador principal del CONICET.

Por Pablo Wright*

Para los argentinos manejar por calles en autos, bicicletas o cualquier otro vehículo; caminar por veredas, o transitar por la inmensidad del país sería muy complicado y hasta casi imposible sino fuera porque estamos acostumbrados a lidiar con distintas situaciones. Se podría decir que somos nativos de esta patria y, por lo tanto, tenemos una cultura vial propia.

Esta realidad presenta guarismos alarmantes en materia de muertos y heridos en siniestros viales. En un intento por conocer las variables culturales de nuestros desempeños viales llevamos adelante el proyecto de antropología vial con el equipo Culturalia en la Sección Etnología del Instituto de Ciencias Antropológicas (FFyL-UBA) desde hace varios años. Se trata de un proyecto de transferencia para generar datos e ideas útiles para nutrir políticas públicas operativas y adaptadas a las costumbres locales.

En este sentido, investigamos desde la antropología social las regularidades empíricas, es decir, los patrones de conducta que, al final, pueden identificarse como maniobras estereotipadas o “etnomaniobras”, cuyos sentidos culturales tratamos de descubrir. Debido a que muchas de esas etnomaniobras generan las condiciones directas o indirectas para los siniestros viales, nuestra motivación es descubrir el catálogo mínimo de ellas, y, lo más difícil, dilucidar su sentido cultural, o sea, el valor social – colectivo que poseen.

Partimos entonces de la base de que todo hecho vial es un hecho social y que como tal, está enmarcado en una historia, que, como los ecos del Big Bang, crea las condiciones estructurales del campo vial tal cual lo vemos, lo vivimos y lo sentimos ahora. Dicho de otro modo, es central entender cómo se fue constituyendo el campo vial históricamente, y aquí el rol del Estado es crucial en la definición de la ciudadanía, y cómo se ha ido ejerciendo esa vigilancia y modelación de conductas dentro de los marcos legales, que es la función primaria del estado-nación moderno.

Por eso, la noción de cultura y de hecho social deben ir acompañadas por la de ciudadanía, ya que consideramos que en cada gesto vial por más mínimo que sea, estamos poniendo en acto performativamente nuestro estado de ciudadanía.

En relación con esto, al realizar observaciones de terreno en bocacalles con y sin semáforo, en rutas y autopistas, o a la salida de colegios, vemos que nuestra actitud frente a los signos viales materiales (señales de tránsito) o normativos (leyes de tránsito) es que los sometemos a un ejercicio muy creativo y caprichoso de interpretación, transformándolos entonces en símbolos, o sea, entidades que necesitan invariablemente de interpretación. Esta conducta repetida constantemente de transformar los signos viales en símbolos puede relacionarse con el modo en que practicamos ambiguamente la ciudadanía, la cual es aprendida, no es parte de la naturaleza del mundo.

Por eso, sostenemos que son los sistemas sociales los que crean los sujetos viales, de acuerdo con los procesos históricos a través de los cuales se ha moldeado, el decir de Bourdieu, el habitus vial.

Pudimos constatar empíricamente estas regularidades del habitus vial en una reciente investigación realizada en 2012 por pedido del Defensor del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, para brindar datos para mejorar la seguridad vial. Allí, después de realizar trabajos de campo en diez pueblos y ciudades de la provincia, eligiéndolas según las secciones electorales, observamos en general que en cuanto a los derechos de paso (donde por ley el que va por la derecha tiene preeminencia) un 72% no lo cedía; un 69,91% no usaba casco. En cuanto a la serie de faltas más registradas, la más usual fue la falta uso del cinturón de seguridad (48,73%), la falta de casco (19,18%), y llevar niños adelante sin cinturón (8,13%).

O sea, en diferentes partidos y localidades, gente que no se conocía, tenía las mismas conductas y hábitos y lo que los une es que comparten, por ser ciudadanos de este país: la cultura vial argentina.

La perspectiva antropológica tiene por objetivos poder identificar lo colectivo, lo cultural en la vida cotidiana, pudiendo deconstruir el sentido común que hace que en la cuestión vial despleguemos nuestra pericia por calles y veredas sin tener plena conciencia crítica de ello. Este proyecto apunta entonces a objetivar conductas viales y sus sentidos culturales, para encarar (corregir, repensar), mediando acciones estatales sistémicas y sistemáticas, aspectos ineludiblemente mejorables de nuestras prácticas de ciudadanía vial.

 

* Pablo Wright es investigador principal del CONICET. Además, se desempeña como director de la Sección Etnología del Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires (UBA).