HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES

La biografía sobre Gerchunoff de una científica del CONICET: una clave para pensar la inmigración judía en Argentina

Tras diez años de trabajo, Mónica Szurmuk publicó “La vocación desmesurada”, un trabajo que recoge vida y obra del autor de “Los gauchos judíos”.


Mónica Szurmuk. Foto: CONICET Fotografía/ Cristian Rodríguez

Es probable que Mónica Szurmuk haya leído Los gauchos judíos de Alberto Gerchunoff por primera vez en la escuela primaria. El recuerdo que tiene de ese momento es impreciso: quizá porque aún no imaginaba la influencia decisiva que tendría aquel libro en su vida. Szurmuk estudió Letras en el Instituto del Profesorado Joaquín B. González y migró de Argentina hacia Estados Unidos para cursar dos maestrías y un doctorado en literatura comparada. Una vez completados, se quedó para dedicarse a la docencia y a la investigación. Fue por esos años que volvió a leer lo que sería la piedra angular de su futuro académico, cuando tuvo que dar un seminario sobre literatura de fin de siglo XIX y principios del XX y se le ocurrió incluir en el programa Los gauchos judíos. El libro fue publicado en 1910, y recrea en clave autobiográfica la historia de los judíos inmigrantes que llegaron a Argentina escapando de la discriminación y la pobreza en Europa. Cuando lo incluyó pensó que para los estudiantes sería aburrido o un poco escolar. Pero nada de eso ocurrió: “En el curso había varios estudiantes de África y a todos les encantó –recuerda-. Se dio una discusión riquísima y empezaron a cruzar la obra con autores irlandeses, franceses, una reacción totalmente impensada. Ahí fue cuando yo dije: `bueno, acá hay algo más`”.

Esa clase fue el impulso para todo lo que siguió después: “Comencé a leer el resto de la obra de Gerchunoff y descubrí que Los gauchos judíos es apenas un granito de arena, y que lo hemos leído mal, en base a versiones que se publicaron en 1936, pero que fueron mucho más editadas. La original, de 1910, tenía palabras en idish y en hebreo, referencias a prácticas religiosas, a escritores de España, del Imperio ruso, era mucho más difícil de entender, y sin embargo cuando se publicó fue bestseller: eso me daba otra pauta de que era interesante rastrear y pensar quiénes habían sido sus lectores”.

¿Quién era aquel judío que migró a los siete años junto a su familia del Imperio ruso hacia Argentina en barco, que se instaló en Entre Ríos y se mudó a Buenos Aires, que de no saber el idioma pasó a sobresalir en el Colegio Nacional Buenos Aires? ¿Cómo fue que pudo publicar en el diario La Nación antes de los 18 años, dirigir un diario antes de los 20, escribir un bestseller antes de los 30? ¿Por qué fundaría un diario y más tarde sería nombrado miembro de la Academia Argentina de Letras? ¿Quién era ese amigo de Marcel Proust, Jorge Luis Borges, Miguel de Unamuno, Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, Roberto J. Payró, Manuel Mujica Lainez, Leopoldo Lugones, Alfonsina Storni, Pablo Neruda?

Con todas esas preguntas como equipaje, Szurmuk regresó a Argentina en 2009 para dedicarse -como investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)-, a vincular el rompecabezas que armaban los archivos desperdigados del autor y de su obra. El resultado es La vocación desmesurada (2018), publicada por Editorial Sudamericana: una exhaustiva biografía que le llevó casi diez años y repasa cada intersticio de la vida del escritor con rigor, pero también con una escritura entretenida y accesible.

 

Tan lejos y tan cerca

“Hay dos tipos de biografía: unas que están muy cerca del personaje y otras que se alejan. Yo creo que quedé muy cerca del personaje, no me di cuenta hasta que salió publicada y me lo dijeron. Me parece que a Gerchunoff le perdoné mucho diciendo `bueno, era un tipo de su tiempo`. Y me quedé sin saber, por ejemplo, qué sueños tenía su mujer”, confiesa Szurmuk.

La científica armó la biografía en paralelo a otras investigaciones –“no pensaba que podía hacer la biografía como mi trabajo principal”- por eso, y por la complejidad de contar la vida de un personaje, completarla no fue una tarea sencilla. Una de las mayores dificultades con las que se encontró fue la reunir y ordenar el voluminoso archivo. La investigadora visitó de manera asidua archivos de Israel, Estados Unidos, Francia y España, además de trabajar con el archivo personal de Gerchunoff, que se encuentra en el Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” de la Universidad de Buenos Aires y con su testamento, que se encuentra en el Archivo Judicial. “En un momento dudé si no era mejor publicarla en inglés antes que en castellano, ya que el campo de los Jewish Studies está mucho más desarrollado fuera de Latinoamérica. Además, yo quería que fuera una biografía rigurosa, con notas al pie y todo, pero que también se pudiera leer fuera del ámbito académico, y eso me llevó  a un trabajo diferente del habitual”.

A medida que avanzó en su trabajo, se sorprendió, por ejemplo, al enterarse de que Gerchunoff renunció a “privilegios” como la distinción de ser incluido en la Academia Argentina de Letras, en 1931. O que fuera un escritor lejano a la vanguardia, pero que al dirigir el periódico El mundo creara una redacción de avanzada, con columnas feministas, otras dedicadas a la música y al arte. “Gerchunoff tenía una capacidad de detectar jóvenes con potencial, como Arlt, que todavía no era conocido”, señala Szurmuk. “En síntesis, la investigación del libro fue toda un largo hallazgo. Me sorprendió la enorme presencia de Gerchunoff en la vida pública en Argentina a lo largo de toda su vida, porque su nombre aparece en los diarios y revistas de la primera mitad del siglo XX con una actitud muy ética, tanto en la palabra como en la vida, siempre embanderado con las causas por los injustos”.

 

Un bestseller olvidado

Durante la primera mitad del siglo XX, “Gerchunoff estuvo en todo: en la política, en la literatura, en el periodismo, en la cultura. Era llamativo que tenía un libro canónico pero el resto de su producción no se había leído. Cuando comencé a estudiarlo, me di cuenta que su figura también me podía ayudar a entender a la Argentina de ese momento”, indica Szurmuk.

La obra cumbre de Gerchunoff, Los gauchos judíos, caló tan hondo en la cultura nacional que hizo que se bautizara con ese apodo a los inmigrantes judíos que se instalaron en regiones fértiles de Argentina y fundaron colonias agrícolas en Santa Fe, Santiago del Estero y La Pampa, que venían apostando a una vida de prosperidad, lejos de la discriminación y la pobreza en la que estaban sumidos en Europa. Para Szurmuk, estudiar la obra pero también la vida de Gerchunoff “fue un prisma para entender la Argentina de los primeros cincuenta años del siglo XX, y también estos estudios que tenían y tienen mucho auge, de `lo judío` pensado como una inserción de cierta cultura en países como EE.UU., Francia, para pensar lo cosmopolita, lo fuera de lugar, lo queer”.

En este sentido, Szurmuk cree que el éxito de Los gauchos judíos se debió a que, entre otras cosas, esta obra resumió en “lo judío” las diferencias del inmigrante. “Cuando fue publicado, en 1910, algunos fragmentos se incluyeron en manuales de escuela para graficar a `los otros` de la época, además de que también incluían en ese sentido a los indígenas. También pasó que en ese momento se publicaron en Buenos Aires colecciones de cuentos de literatura en idish, de teatro, obras traducidas al castellano, lo que invita a pensar que había un interés creciente en estas temáticas”. Hoy, esa obra se reeditó dentro de la colección Los raros de la Biblioteca Nacional. Otras obras de Gerchunoff también fueron editadas a través de la Editorial de la Universidad de Entre Ríos (EDUNER). Y existe toda una generación de poetas y escritores entrerrianos que se consideran herederos de su tradición literaria.

Con la biografía de Gerchunoff ya publicada, el trabajo de Szurmuk de recolección de materiales y de análisis de su herencia literaria no ha terminado. Acaba de publicar Entre lenguas y mundo (EDUNER), un libro que recopila las cartas de Josep Sabah, maestro de la Alianza Israelita Universal, una asociación benéfica de París para educar judíos del imperio ruso y otomano. Sabah envió esas cartas a Israel durante su estadía como educador en Argentina, en la que lo tuvo a Gerchunoff como alumno. “Fui al archivo de la Alianza Israelita Universal en París a ver si encontraba algo de la educación temprana de Gerchunoff y me encontré con cientos de cartas del maestro, increíblemente bien escritas. Como miembro de la Alianza, Sabah participaba hasta cierto punto del deseo colonizador decimonónico francés y cuando se fundaron las colonias agrícolas argentinas vino a formar las escuelas. La tarea de estas escuelas no ha sido estudiada hasta ahora, y fue extraordinaria: eran laicas, enseñaban castellano tanto a los inmigrantes judíos como a población del lugar, porque eran escuelas inclusivas. En este libro yo investigué y traduje las cartas de este maestro”. El otro trabajo que está por concluir Szurmuk es la reedición de las obras completas de Gerchunoff, que saldrán publicadas en 2020 a través de la editorial EDUNER. “Yo creo que Gerchunoff es un escritor canónico por su obra principal -asegura Szurmuk- pero  todavía no lo hemos leído como corresponde”.

Libro en Cambridge

Szurmuk también está abocada a editar una colección para Cambridge University Press sobre transiciones en la literatura latinoamericana. “Serán cinco volúmenes con diferentes editores de Latinoamérica, muchos investigadores del CONICET, para pensar la literatura latinoamericana desde la idea de transición. Empiezan en el siglo XV y terminan hoy –comenta-. La idea es volver a escribir una historia de la literatura latinoamericana incluyendo lenguas indígenas y también poniendo especial atención en la presencia de mujeres, para leer literaturas canónicas y emergentes en simultáneo”. El primer tomo será de la época colonial, el segundo de 1800 a 1860, el tercero de 1860 a 1930, el cuarto de 1930 a 1980 y el quinto, comprenderá de 1980 hasta 2018. Se editará en inglés “y ojalá después se traduzca al castellano”, dice la científica. El primer volumen estará listo en 2020.

Por Cintia Kemelmajer