TRANSFERENCIA DE TECNOLOGÍA

Investigadoras del CONICET participaron en la confección de una norma IRAM para la construcción y el manejo de camas biológicas

En abril se publicó la norma IRAM 29561 Calidad Ambiental “Guía para la construcción y el manejo de camas biológicas”, una herramienta de vital importancia en las tareas de prevención de la contaminación en las zonas agrícolas del país.


Fotos: gentileza entrevistada.

Las camas biológicas son sistemas sencillos y de bajo costo que previenen la contaminación por altas concentraciones de fitosanitarios -por ejemplo: insecticidas, herbicidas, acaricidas, fungicidas-; y forman parte de las buenas prácticas agrícolas. Del estudio, escritura y revisión de la guía participaron Maia Lescano y Cristina Zalazar, investigadoras del CONICET en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC) y docentes de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

En 2018, Maia Lescano y Cristina Zalazar fueron convocadas por el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), para formar parte de la comisión que aborda los temas relacionados con el suelo. Finalmente, la publicación de la norma llega para aportar a técnicos y productores, requisitos y recomendaciones para la planificación, construcción, operación y mantenimiento de camas biológicas.

En su origen fueron diseñadas para prevenir la contaminación del suelo y del agua, pero su tecnología puede adaptarse para emplearla en el tratamiento de efluentes. A escala campo, explica Lescano, “es básicamente una excavación impermeabilizada rellena con una biomezcla, corazón del sistema, compuesta por suelo, residuos lignocelulósicos (material vegetal) y -puede contener también- sustratos orgánicos humificados como compost o resaca de río. En la biomezcla se produce la retención y degradación de los fitosanitarios por acción de los microrganismos, hongos y bacterias, que allí se generan”.

Las camas biológicas son tecnologías preventivas que evitan la contaminación del suelo. Por ello, algo muy importante, retoma la científica, “es saber que el riesgo está presente durante la preparación del caldo para la aplicación de los productos fitosanitarios, el llenado de la maquinaria o del equipo de aplicación y las operaciones de limpieza.  De esta manera las camas biológicas se utilizan para tratar estos líquidos previniendo la contaminación puntual del suelo y, por lo tanto, de los cursos de agua superficial y subterránea”.

Asimismo, la investigadora Maia Lescano agrega, “existen dos tipos: directas e indirectas. En el sistema directo las operaciones de lavado, llenado, entre otras, se realizan sobre la cama biológica; y en el sistema indirecto, estas operaciones se realizan sobre un playón donde se recolectan los eventuales derrames y los líquidos del lavado y se conducen a un tanque de almacenamiento para luego recircularlos hacia la cama biológica. La elección del tipo de diseño dependerá del sitio y de la infraestructura existente”.

La norma es de utilidad para diversas actividades agropecuarias que utilizan productos fitosanitarios, involucrando a los productores, los aplicadores, los técnicos, y todas aquellas personas que trabajan en campo; así como también, a los organismos estatales o privados de investigación y de extensión, entre otros actores.

A nivel local, los estudios en camas biológicas se iniciaron en 2016, siendo Maia y Cristina, de las primeras científicas en nuestro país en abordar esta tecnología. Para ello, se basaron en investigaciones previas, principalmente las generadas por Pilar Castillo y Letizia Pizzul quienes trabajan en el Research Institute of Sweden en Upsala, Suecia. Las científicas Castillo y Pizzul, son pioneras en el estudio de las camas biológicas.

Las investigadoras esperan que “se logre una mayor difusión de la tecnología de camas biológicas, y que lleguen a aplicarse en cada campo de nuestro país”. Por ello, la etapa siguiente es la difusión de esa norma mediante las capacitaciones a profesionales, técnicos y productores respecto de la construcción, manejo, operación y mantenimiento de las camas; así como, el trabajo de asesoramiento a gobiernos comunales o municipales, para su correcta implementación.

EQUIPO
La comisión de suelo para la confección de la norma IRAM 29561 Calidad Ambiental “Guía para la construcción y el manejo de camas biológicas”, contó con un equipo multidisciplinario. Participaron diferentes profesionales, representando entidades tanto del ámbito público y privado: MAyDS Nación, SAyDS, CASAFE, INTA, INTI, AySA, UBA-FCEN, CNEA, MINAGRI, INDUSLAB SRL, Ministerio de Agroindustria de Bs As, IAS, SENASA, UTN-Rosario, AIDIS, ERAS, UBA-FAUBA, UBA-Facultad de Ingeniería, UBA-FAUBA. Por CONICET participó, además, Guillermo Tucat, en representación del CEDETS, dependiente de la Universidad Provincial del Sudoeste y la CIC (Prov. de Buenos Aires).

Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química
El INTEC desarrolla actividades de investigación básica, aplicada, transferencia de tecnología e innovación, así como formación de recursos humanos altamente calificados, en diferentes áreas entre las que se destacan: Ingeniería Química, Alimentos y Biotecnología, Polímeros y Materiales, Química Fina y Química Sustentable, Ingeniería y gestión Ambiental, Energía, Ingeniería Industrial, Logística.
www.intec.conicet.gov.ar

 

Por: ACS CONICET Santa Fe