25/06/2015 | 25 de junio - Día de la Gente de Mar
Física y Química de los océanos
Desde hace 40 años dos investigadores del CONICET recorren las costas y los mares para entender los fenómenos físicos y químicos que determinan procesos como la circulación, la vida en el agua, el transporte de materia y energía y la contaminación de los océanos.
Fotos: gentileza José Luis Esteves

Andrés Luján Rivas, investigador independiente del CONICET y José Luis Esteves, investigador principal, desembarcaron en Puerto Madryn a finales de la década del ‘70 y desde allí intentan dilucidar procesos complejos que se producen en el agua con la intención de conservar y conocer un medio que ocupa aproximadamente el 70 por ciento de la superficie total del planeta.

El 25 de Junio y por iniciativa de la Organización Marítima Internacional se conmemora el día de la Gente de Mar y desde el Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) se celebra con una entrevista a dos científicos que lo estudian desde hace cuatro décadas.

 

Física…
Para Rivas, se necesitan más oceanógrafos físicos investigando los mares. Afirma que en Argentina históricamente y por una cuestión cultural no se le ha dado al mar la importancia que verdaderamente tiene. Suele contar ese cuento que tiene de protagonista a un gaucho que cuando conoce al océano declara: “cuanta Pampa desperdiciada”. Asegura, de todos modos que desde hace unos años esa tendencia comienza paulatinamente a revertirse.

¿Qué propiedades del mar estudia un físico?
El objetivo es lograr una descripción sistemática y cuantitativa de las características del agua de mar (temperatura y salinidad básicamente) y de sus movimientos y analizar las interacciones físicas con diferentes procesos como lo biológico. Debe considerarse además que el mar es un medio complicado de estudiar. Es un sistema físico muy difícil de modelar debido a su tamaño, a su inaccesibilidad y a su dinámica no lineal.

¿Cómo se hace para conocer un lugar tan inmenso como el océano?
Estábamos acostumbrados a dividirlo en diferentes áreas geográficas y épocas del año para poder estudiarlo. Ahora sabemos que hay otras dimensiones que cubren totalmente un amplio espectro de escalas espacio-temporales; tipos completamente diferentes de procesos físicos que ocurren simultáneamente en el mismo lugar. Hay que desarrollar una visión global. Con la atmósfera constituyen un único sistema. Si al océano le pasa algo, la atmosfera reacciona y si reacciona la atmosfera al océano le pasa algo. En segundo lugar debe estudiarse de forma multidisciplinar. Los modelos de predicción para la investigación tienen componentes físicos, biológicos, químicos y geológicos. Son módulos que trabajan asociados.

¿Se puede pensar en la conservación del océano sin conocer los fenómenos físicos que se producen en el mar?
Absolutamente no. Para poder predecir que va a pasar si hay un accidente, como un derrame, hace falta conocer de física y puntualmente la circulación de las aguas. Si un biólogo estudia la población o la distribución de alguna especie en particular debe saber, por ejemplo, cómo se mueven sus larvas. Como en general no tienen movilidad propia se trasladan con las corrientes, y ese movimiento del agua lo tiene que estimar un físico.

 

… y Química
José Luis Esteves ha estado por su trabajo mucho tiempo en el mar estudiando diferentes procesos y en su tiempo libre… navega. Participó de varias campañas sobre el velero oceanográfico “El Austral”, hoy renombrado “Dr. Bernardo Houssay”, el Buque Oceanográfico “Puerto Deseado”, en el barco canadiense “Coriolis II” y en varios buques de oportunidad, pidiéndole permiso a algún capitán, pescador o tripulante para subirse y viajar. “Encuentro en el mar parte del placer. En mi tiempo libre salgo a navegar. Desde hace varias décadas, paso horas y horas mirando el mar, para entender parte de los procesos químicos que suceden en el agua”, afirma. En el CENPAT dirige el Laboratorio de Oceanografía Química y Contaminación de Agua.

¿Por qué es importante comprender la química del mar?
El fitoplancton es el primer eslabón de la cadena trófica. Si encuentra las moléculas químicas que son su alimento para poder crecer, la cadena empieza a desarrollarse en el mar y ese desarrollo es peor o mejor de acuerdo al alimento que encuentre.

¿Los problemas que tiene el mar son siempre los mismos?
Cambian todo el tiempo a una velocidad que no somos capaces de seguir. La investigación va siempre atrás de los procesos. Expansión de especies tóxicas, la marea roja o el cambio climático, por ejemplo, son fenómenos que responden a modificaciones permanentes y a veces se vuelven imprevisibles. Continuamente se producen invasiones de diversos microorganismos y se aceleran debido a un tráfico marítimo cada vez más intenso. Además se trabaja con fenómenos complejos de solucionar como los procesos de contaminación que en muchas oportunidades se extienden a varios cientos de kilómetros de distancia y entonces hay que navegar lejos de las fuentes que los generan para encontrar la génesis del problema.

¿Cómo se genera más conciencia en la población en pos de la conservación oceánica?
Hay que generar más legislación para la protección de los mares y hacerla cumplir adecuadamente. Además, los científicos tenemos que realizar una transferencia de nuestros saberes a la comunidad en un lenguaje accesible para que se apropie de la idea y de los mecanismos para conservar. En el año 1994 relevamos la costa patagónica para medir el nivel de concentración de hidrocarburos, de metales y contaminación urbana y con los resultados realizamos un informe técnico. Para transmitirlo de manera eficaz, recorrimos las regiones estudiadas haciendo encuestas y charlamos con sus habitantes. Es en esos momentos en donde se percibe la necesidad de la sociedad de cambiar aquellos hábitos negativos que se han arraigado en ella. Y esto, es bueno.

¿Es importante navegar el mar para investigarlo?
Sí. Es tan trascendente como revisar un enfermo para diagnosticar su buen estado de salud o su enfermedad. Navegar es fundamental para conocer mejor el mar.

  • Por Alejandro Cannizzaro. CENPAT-CONICET.