25/11/2016 | PREMIO L’ORÉAL – UNESCO “POR LAS MUJERES EN LA CIENCIA”
Fabiana Gennari: producción y almacenamiento de energía limpia de manera sustentable
La investigadora del CONICET y su equipo apuestan al desarrollo de energías alternativas con ayuda de la nanotecnología.

En el mundo en general y en Argentina en particular, el consumo de energía está asociado a la utilización de combustibles de origen fósil. Esto implica la dependencia de un recurso no renovable que además es nocivo para el medio ambiente dado que conlleva la liberación de gases de efecto invernadero, considerados una de las principales causas del calentamiento global y el cambio climático. Es debido a esta situación que en la XXI Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático celebrada en París a fines de 2015, 55 países, entre lo que se encuentra Argentina, acordaron disminuir este tipo de emisiones.

Comprometido con este objetivo, el equipo dirigido por la ganadora de la edición 2016 del Premio L’Oréal- UNESCO ‘Por las mujeres en la ciencia’, Fabiana Gennari, investigadora principal del CONICET en el Centro Atómico Bariloche (CAB, CNEA), diseñó un proyecto para la generación y almacenamiento de energía limpia que no incluye en ninguno de sus pasos la liberación de gases contaminantes a la atmósfera ni el desperdicio de recursos valiosos.

El desafío que se plantearon no se concentró solamente en la obtención del hidrógeno como fuente limpia para generar energía, sino también en que para conseguirlo tampoco fuera necesario acudir en pasos previos a bienes no renovables o contaminantes. “Hoy en día el hidrógeno se utiliza en diferentes procesos industriales, pero el problema es que para producirlo –dado que no se lo puede encontrar directamente en la naturaleza- se recurre a combustibles de origen fósil, por lo que actualmente su uso no puede considerarse limpio”, afirma Gennari.

Frente a esta problemática las tareas que se planteó el equipo de Gennari –integrado mayoritariamente por investigadores y becarios del CONICET- consisten, en primer lugar, en mejorar los procesos de producción de hidrógeno a partir de fuentes energéticas renovables y limpias aunque intermitentes –como el sol y el viento- y, en segundo lugar, en encontrar formas eficientes y seguras de almacenarlo hasta el momento de la demanda.

“Desarrollamos catalizadores nanoestructurados que permiten obtener hidrógeno a partir de una mezcla de etanol –obtenido a su vez de la fermentación de la residuos orgánicos- y agua. Pero como esta conversión también requiere del uso de energía, apuntamos a utilizar fuentes limpias con las que podemos contar sólo por momentos, como la solar y la eólica, y capturar el hidrógeno en esponjas también nanoestruradas que diseñamos especialmente con este fin para poder liberarlo cuando lo dispongamos y de manera constante”, explica la investigadora.

Un inconveniente que se presenta en este proceso es que el catalizador que convierte la mezcla de agua y etanol en hidrógeno también genera dióxido de carbono (CO2), un gas de efecto invernadero que, en caso de ser liberado a la atmósfera, generaría contaminación.

“Frente a este problema desarrollamos también materiales cerámicos nanométricos que permiten capturar el CO2 en el sitio de generación para después, en vez de desperdiciarlo, utilizarlo para producir bienes de valor. Los mismos catalizadores que usamos para producir el hidrógeno nos permiten también transformar el CO2 en algo que resulte útil, como por ejemplo precursores químicos que demanda la industria”, explica la investigadora.

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Teniendo en cuenta este último paso se podría afirmar que el proyecto dirigido por Gennari cuenta con cuatro tramos fundamentales: 1) La generación de hidrógeno, una fuente de energía limpia y renovable, a partir de una mezcla de etanol y agua mediante catalizadores. 2) La captura selectiva del hidrógeno en materiales sólidos nanoestructurados para su almacenamiento de forma segura. 3) La captura del CO2 sobrante en nanocerámicos para evitar su liberación a la atmósfera; 4) La conversión del CO2 en productos de valor agregado a partir de los mismos catalizadores usados para generar hidrógeno.

“Estoy muy contenta por el premio pero no lo tomo como algo personal porque somos un grupo de once profesionales que venimos trabajando en esto desde hace mucho tiempo, conscientes que para un crecimiento sustentable y una mejor calidad de vida es necesario producir energía libre de gases contaminantes”, agrega.

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Por Miguel Faigón