16/10/2018 | Vinculación Tecnológica
El primer fungicida biológico pensado para la soja
Se trata de Y-TERRA que combina tres acciones simultáneamente para favorecer el cultivo. El investigador Walter Vargas fue parte del equipo de trabajo de Y-TEC que desarrolló el producto.
El investigador Walter Vargas en la presentación de Y-Terra. Fotos: gentileza Y-TEC.
Ensayo de confrontación de Y-TERRA con los patógenos de la soja. Foto: gentileza Y-TEC.

La empresa Y-TEC, creada entre YPF y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET) para brindar soluciones tecnológicas a la industria energética, desarrolló un biofungicida diseñado para satisfacer las necesidades del cultivo de la soja. El producto- denominado Y-TERRA – combina simultáneamente tres acciones: controla las principales enfermedades, promueve el crecimiento vegetal y aumenta sustancialmente el rendimiento del cultivo.

El desarrollo está basado en una formulación de Trichoderma sp, un microorganismo nativo del suelo seleccionado especialmente por su capacidad controladora de fitopatógenos. La aplicación de este fungicida significa una reducción del impacto ambiental al reemplazar el uso de agentes químicos por un producto biológico.

Su lanzamiento tuvo lugar en el marco del encuentro anual de ingenieros agrónomos de YPF Directo que reunió a más de 150 integrantes de su red, realizado en instalaciones de Y-TEC, Berisso. Durante el evento, Walter Vargas, investigador del CONICET en Y-TEC, especialista en el control biológico de enfermedades, explicó: “Hemos comprobado que brinda resultados superadores respecto a los fungicidas convencionales, permitiendo alcanzar los mejores rendimientos a campo de acuerdo con los ensayos realizados.”

Vargas, quien desde su incorporación a Y-TEC trabaja en microbiología molecular para aportar desarrollos tecnológicos para el agro y la industria petrolera, agregó: “Es la materialización de una línea de trabajo”.

Por su parte, Sebastián Reinoso, tecnólogo de Y-TEC y uno de los desarrolladores del producto, afirmó que “la ventaja competitiva consiste no sólo en que ofrece tres beneficios al cultivo y requiere una única aplicación en baja dosis, sino que le da al productor una alternativa sustentable y amigable con el ambiente”.

El producto, además, se destaca por su efectividad y fácil aplicación. Requiere una muy baja dosis (50 ml/50 kg de semilla) y se aplica sin modificar los procedimientos tradicionales de inoculación de semillas.