25/04/2016 | Semana Mundial de la Inmunización 2016
El escudo protector de la sociedad
Del 24 al 30 de abril se celebra la ‘Semana Mundial de la Inmunización’ con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de la vacunación. Romina Libster, investigadora del CONICET, explica la importancia e implicancias de esta fecha.
Romina Libster. Foto: CONICET Fotografía.

En el 2009 el mundo fue víctima de una pandemia de gripe A (H1N1). En la Argentina coincidió con la época invernal y sumado a los casos reales reportados de la enfermedad, la paranoia invadió las calles: colas en las farmacias y alcohol en gel y barbijos por doquier. En medio de la crisis, Romina Libster, investigadora asistente del CONICET en la Fundación para la Investigación en Infectología Infantil (INFANT) junto a otros médicos de la Fundación y seis hospitales de la Ciudad y Gran Buenos Aires realizaron un estudio contrarreloj para descifrar el comportamiento de este nuevo virus en los niños.

A partir del análisis de los datos de internaciones pudieron determinar cuales son los grupos de riesgo a los que bebían alcanzar las campañas de vacunación para proteger a aquellos pacientes con mayor riesgo de desarrollar una enfermedad severa. Gracias a este aporte y a una alta cobertura de vacunación antigripal en los grupos de riesgo identificados, en 2010 no se registraron internaciones en esos hospitales por la gripe A (H1N1).

“Cuando nos vacunamos, creemos que sólo nos estamos protegiendo a nosotros mismos de distintas enfermedades, ya que el beneficio inmediato es la protección individual, es decir, la generación de inmunidad ante un determinado microorganismo patógeno. Esto es en parte verdad, pero la vacunación tiene un plus, un beneficio secundario de protección a otros miembros de la comunidad. La vacunación es un acto solidario”, explica Libster.

 

¿Cuál es el objetivo de la Semana Mundial de la Inmunización 2016?

Este año, al igual que el pasado, el lema es ‘Cerrar las brechas en inmunización’, es decir, que la vacunación llegue a todos. Hay países en los que por diferentes motivos ya sea políticos, sociales o económicos esto no ocurre y en el mundo todavía hay 18 millones de personas que no recibieron aun sus vacunas básicas. El segundo motivo de cerrar esta brecha es garantizar la vacunación de adolescentes y adultos. Cuando pasamos las vacunas de la infancia, no tenemos idea de qué vacuna o refuerzo nos corresponde. Como adultos no tomamos conciencia de lo importante que es estar protegidos para proteger a otros.

 

¿Qué representan las vacunas para la salud mundial?

Son uno de los grandes éxitos de los siglos XIX y XX. Es una de las evaluaciones más costoefectivas y que más logró bajar la mortalidad y la morbilidad de muchas enfermedades en el mundo y salvan más de tres millones de vidas todos los años. Pero en las nuevas generaciones lo que está pasando es que las vacunas son tan exitosas que son víctima de su propio éxito.

 

¿Por qué?

Al ser tan exitosas en prevenir enfermedades, estas empiezan a circular cada vez con menor frecuencia, entonces la gente al no verlas no las perciben como un riesgo real. Hay algunas que nosotros, gracias a la vacunación, no vimos nunca como por ejemplo los casos tremendos de poliomielitis o sarampión que están volviendo a circular en lugares que ya habían desaparecido, porque la gente simplemente deja de vacunarse. Las vacunas son para prevenir, se dan a al gente sana para mantenerlos sanos. Las vacunas no solo salvan vidas, también protegen contra discapacidades o secuelas.

 

¿Por qué se genera tanta controversia y rechazo hacia las vacunas?

En las nuevas generaciones no hay una percepción del riesgo real. Además, aparecen muchos mitos sobre ellas, por ejemplo el tema del autismo o muchos otros miedos por los efectos adversos y entonces muchos padres dicen: “Yo no voy a vacunar a mis hijos porque no quiero exponerlos”. A veces circula información que no es del todo verdadera, sobre todo ahora que se difunde más rápido en las redes sociales. Hay que ser muy cuidadosos porque somos todos divulgadores en cierta forma. Es importante que la gente que trabaja en salud sea transparente y trasmita con total honestidad para que se entiendan cuáles son los enormes beneficios y los potenciales riesgos de la vacunación.

 

¿Cuáles son los riesgos de la vacunación?

Todos los medicamentos como las vacunas pueden tener potenciales efectos adversos, y la mayoría son leves y temporales pero los beneficios que tiene la vacunación son mucho más grandes que las posibles complicaciones. Es importante transmitir que pasan años de investigación y evaluaciones extremadamente rigurosas desde que se desarrollan las vacunas en la mesada de algún laboratorio hasta que llegan al brazo o la boca de alguien, donde muy a conciencia se analiza la seguridad y la efectividad de cada una de ellas. Además de la gente que las desarrolla, hay instituciones científicas y gubernamentales que las monitorean muy de cerca, incluso se siguen vigilando por años desde el día que se suministran.

 

¿Se ha discontinuado la administración de alguna vacuna después de estas evaluaciones?

Sí, un ejemplo es el de la vacuna del rotavirus, que es la causa más importante de diarreas y deshidrataciones en niños. Hace algunos años una vacuna que había mostrado ser muy efectiva y segura luego de ser adecuadamente testeada y aprobada se empezó a administrar masivamente logrando reducir las hospitalizaciones por esta enfermedad, pero a raíz de un intenso y riguroso seguimiento y monitoreo se observó que esta vacuna estaba asociada a un cuadro de obstrucción intestinal llamado invaginación intestinal por lo que las autoridades decidieron retirarla de circulación inmediatamente.

Es posible que en los estudios que se llevan a cabo en las fases clínicas por una razón estadística, no sea posible ver estos potenciales e infrecuentes eventos adversos por eso son tan importantes los sistemas de monitoreo ya que ayudan a detectar situaciones que pueden ser potencialmente graves y que requieren medidas inmediatas.

 

Uno de los mitos que circula con respecto a la vacunación es que te podés enfermar igual aún vacunado. ¿Qué hay de cierto en esto?

La vacuna es muchas veces un microorganismo inactivado o atenuado, o simplemente una partícula del mismo. La vacuna hace una mímica del germen sin ser la infección para que tu cuerpo produzca defensas, que son los anticuerpos. Si esa partícula no generara que tu organismo responda, no serviría para nada. Muchas veces esa producción de defensas puede estar asociada a la presencia de fiebre o dolores musculares, algo que haga mímica del virus natural que no significa que tengas la enfermedad. Por ejemplo, la gente suele decir que se dio la vacuna de la gripe y se engripó, eso no es verdad. Puede tener síntomas o eventos adversos similares al virus, pero no tiene la enfermedad.

 

¿Cuál considerás que es la situación de la Argentina en cuanto a la vacunación?

Nuestro país es un ejemplo, se ha hecho muchísimo por extender el calendario de vacunación con la idea de que cada vez más población esté protegida a más enfermedades. También se ha tomado la decisión de hacer esto más masivo con las campañas de educación que son exitosas. La gente toma la decisión de decir “yo me quiero vacunar para protegerme a mí y al otro”, no ser netamente un receptor pasivo. Como pediatra me pasa mucho que cuando vienen los papás a hacer las visitas de seguimiento de los niños me preguntan: “¿cuáles son las vacunas que les tengo que dar este mes?” y eso me encanta.

 

Además de la viruela, ¿se erradicó alguna otra enfermedad gracias a la vacunación?

No por ahora. Este año la semana de la vacunación cae en un contexto muy interesante, que es el plan que marca la etapa final de la erradicación de la polio. La poliomielitis ha sido devastadora, circuló en muchos países en el mundo y gracias a las vacunas hoy solamente tiene circulación en dos países, Pakistán y Afganistán. Es una enfermedad potencialmente erradicable, por eso hace varios años la OMS, junto a muchas organizaciones en el mundo, viene trabajando fuertemente para alcanzar la meta de erradicar finalmente esta enfermedad a través de un plan de pasos y etapas sucesivas.

 

¿Qué enfermedad considerás que debería tener una vacuna y todavía no está disponible?

La bronquiolitis, una enfermedad respiratoria, que aparece todos los años cuando llega la época invernal y es la principal causa de hospitalización en los niños. En nuestro país es muy importante, los hospitales desbordan de niños porque se produce una obstrucción respiratoria que hace que necesiten oxígeno y cuidados especiales. No existe un tratamiento específico contra esta enfermedad y no hay vacuna todavía que esté aprobada, aunque sí varias vacunas en desarrollo y avanzadas. Una vacuna contra el virus sincicial respiratorio, que es el agente causal más común de esta enfermedad, podría tener un impacto enorme al reducir la cantidad de internaciones y la incidencia potencial de asma futura en niños.

Romina Libster es investigadora asistente del CONICET en la Fundación INFANT. Además es profesora asistente adjunta al Departamento de Pediatría, de la Universidad de Vanderbilt en Estados Unidos.

Por Cecilia Leone.