PROGRAMA NACIONAL CIENCIA Y JUSTICIA

El CONICET alienta el uso de cuadernos para laboratorios forenses, como registro de buenas prácticas

Son supervisados por la CPA Claudia García Bonelli, especialista en normas de calidad.


Claudia García Bonelli posa junta al cuaderno para laboratorios forenses. Foto: Cristian Rodriguez/ CONICET Fotografía.

A primera vista parece un cuaderno común y corriente, pero las apariencias engañan: es un libro foliado, identificado en la tapa, con espacio para ser fechado al inicio y al final de cada hoja. En sus páginas, la escritura que se vuelque deberá ser legible. También hay pautas precisas para seguir en caso de existir tachaduras o si quedan hojas en blanco. Todo tiene un motivo explícito: el cuaderno de laboratorio que confeccionó Claudia García Bonelli, especialista en normas de calidad del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y miembro del Programa Nacional Ciencia y Justicia, se ajusta a un protocolo para que sea una herramienta fundamental en cada laboratorio que lo utilice.

Este cuaderno permite llevar un registro estandarizado de todo lo que sucede puertas adentro del laboratorio forense: las anotaciones que se vuelcan en sus páginas permiten ver la trazabilidad de una muestra y conocer la historia de todo lo que ingresa para ser analizado. “Gracias al cuaderno, se pueden corregir errores, recalcular”, advierte García Bonelli, “es una herramienta de trabajo que, si es implementado, va de la mano de la filosofía del buen registro: porque un laboratorio, si no está documentado, no está trabajando bien. Y en el laboratorio hay una sola manera de trabajar: bien. Los científicos no deben confiar en la memoria ni en las suposiciones”.

García Bonelli da ejemplos de su uso: “En un caso de incautación de drogas, es importante saber cuánto pesa la muestra en tiempo, para disminuir la fuente de incertidumbre del resultado. O decir con qué equipo se trabaja: eso permite saber si estaba calibrado, seguir la trazabilidad, que es la cadena ininterrumpida de eventos”.

En la primera hoja del cuaderno confeccionado por García Bonelli, están detalladas las pautas para su uso. En primer lugar, se menciona el objetivo que persigue su utilización: “Contar con un registro de actividades de manera que permita a cualquier miembro del laboratorio evaluar, interpretar los resultados y de ser necesario reproducir los ensayos realizados o continuarlos”. También, qué debe registrarse en este cuaderno: fechas de ingreso y de salida de los datos y protocolo de trabajo; mediciones realizadas en equipos -pH, temperaturas, conductividades-; identificación de equipos, programas de computación y métodos, materiales y reactivos utilizados; cálculos realizados -preparación de patrones de calibración, diluciones, verosimilitudes-; eventos inesperados; resultados y observaciones -datos obtenidos sin procesar, procesamiento, expresión final-; nombre del responsable de la actividad y de los participantes.

Los laboratorios del CONICET que presten servicios forenses y quieran obtener su cuaderno, pueden solicitarlo al Programa Nacional Ciencia y Justicia a la casilla cienciayjusticia@conicet.gov.ar, colocando en el asunto “solicitud cuaderno de laboratorio”. Deben aclarar si lo desean rayado o cuadriculado. El objetivo es realizar una mejora continua del trabajo en el laboratorio. “Este cuaderno es una herramienta de trabajo para los laboratorios que a largo plazo quieran acreditar sus ensayos según la norma ISO 17025 por ejemplo, que es una delas normas de calidad para un laboratorio científico”, concluye García Bonelli.