05/12/2012 | IADIZA
“Cuatro décadas dedicadas a la investigación y transferencia sobre tierras secas”
El Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas festejó sus 40 años con diversas actividades y un acto central. Su directora, Elena Abraham, explica la importancia de la fecha y analiza la historia y proyección a futuro del instituto
Acto central. Foto: CONICET Mendoza

A lo largo del año, el IADIZA desarrolló diferentes actividades para celebrar su 40º aniversario. Estas incluyeron, entre otras, una exhibición abierta a todo público, las Jornadas Científicas, una función de gala de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), una distinción de la Legislatura de la Provincia de Mendoza al IADIZA y otra al Ing. Virgilio Roig, primer director y fundador del Instituto, así como la donación de la biblioteca de Roig al Instituto.

La celebración culminó con un acto central en un auditorio de CONICET Mendoza colmado de autoridades, ex Directores, integrantes del Instituto y público en general. Durante el mismo, se firmó el primer Acta Acuerdo entre el IADIZA y el Centro de Gestión y Estudios Estratégicos (CGEE) del Ministerio de Ciencia y Tecnología del Brasil, en el marco del Convenio existente entre el CONICET y el CGEE para planificación estratégica de políticas de Ciencia y Técnica.

La investigadora del CONICET y directora del IADIZA, Elena Abraham, es también la jefa del Laboratorio de Desertificación y Ordenamiento Territorial del Instituto y está vinculada a éste prácticamente desde su fundación.

“El IADIZA es reconocido como referente nacional y regional y como precursor en materia de investigación y transferencia vinculados al manejo de las tierras secas de América Latina y el Caribe. Se le reconoce también su activa participación en la convención de Naciones Unidas contra la desertificación y la sequía”, explica Abraham. Y afirma que “de características especiales debido a su gobierno tripartito integrado por el CONICET, el Gobierno de Mendoza y la UNCuyo, el IADIZA cumple con las múltiples responsabilidades que implica esta triple dependencia”.

¿Qué significado tiene, en lo personal, este aniversario?

Los festejos fueron valiosos y significativos para todos los integrantes del Instituto pues nos permitieron compartir momentos inolvidables con autoridades nacionales y extranjeras, fuerzas vivas, colegas, familiares y ex compañeros. Resultó muy emotiva la presencia de los ex directores, incluyendo a nuestro fundador y primer director, el Ing. Virgilio Roig. En lo personal, resalto la oportunidad de estar al frente del Instituto en estos momentos y el reconocimiento unánime de las autoridades. En particular, destaco y agradezco el apoyo del CONICET y las palabras de Jorge Tezón, gerente de Desarrollo Científico y Tecnológico, quien remarcó el valor del IADIZA en el contexto de las Unidades Ejecutoras del Consejo.

¿Cómo se encuentra el Instituto en el contexto nacional y regional?

El IADIZA es el instituto dedicado a las investigaciones de las tierras secas con mayor visibilidad en América latina. La importancia de su trayectoria se refleja en las destacadas visitas que asistieron al acto central. En el plano internacional, estamos involucrados en proyectos de colaboración con el Ministerio de Ciencia y Tecnología del Brasil y promovemos la denominada Iniciativa Latinoamericana de Ciencia y Tecnología en Desertificación, cuyo objetivo es poner en valor y replicar experiencias argentinas como el Observatorio Nacional de Evaluación y Monitoreo de la Desertificación.

¿Porqué estudiar las tierras secas?

No es casual que nos dediquemos al estudio de los ecosistemas con déficit de aprovisionamiento hídrico. Argentina es el país de las tierras secas. Las mismas incluyen el hiperárido, los desiertos extremos, las tierras áridas y semiáridas y el subhúmedo seco. Entre el 65 y el 75% de nuestro país corresponde a estas tierras, y el 30% de nuestra población y el 50% de la producción agropecuaria se desarrollan en las mismas. Nuestras investigaciones intentan contribuir al desarrollo integral de estas regiones, lo que tiene connotaciones biofísicas, culturales, sociales y políticas. La ventaja es que nuestros hallazgos científicos y tecnológicos se pueden vincular directamente en propuestas de manejo del suelo y de ordenamiento territorial.

El Instituto depende del CONICET, del Gobierno de Mendoza y de la Uncuyo ¿Qué responsabilidades implica esta triple dependencia?

Fundamentalmente mantener una producción científica de excelencia compatible con las exigencias académicas del sistema nacional de ciencia y técnica, aportar a la resolución efectiva de problemas locales y regionales, hacer docencia y formar recursos humanos.

¿Con qué cuenta el Instituto para abordar estos compromisos?

Actualmente tenemos 9 grupos de investigación formados por investigadores, becarios y personal de apoyo del CONICET, junto con técnicos provinciales, investigadores de la UNCuyo, pasantes y tesistas. Además somos depositarios de 5 valiosas colecciones biológicas: el herbario Ruiz Leal, la colección entomológica, la colección de vertebrados, el banco de germoplasma y la colección viva de cactus. También administramos la Reserva de la Biosfera de Ñacuñán, que fue la primera reserva ecológica de Mendoza, y que nos ha servido para experimentar y expandir experiencias de manejo en otras áreas protegidas provinciales.

¿Qué aspectos destacaría de estos 40 años?

El primero sería la idea visionaria de su creación que corresponde a Virgilio Roig. La misma tiene más de 40 años pues es anterior a que seamos IADIZA por convenio con CONICET. Otro aspecto destacable es la perseverancia y la responsabilidad de los integrantes del Instituto, lo que permitió mantener la estructura básica pese a los vaivenes del sistema y del país, y hacer frente a las responsabilidades múltiples que se desprenden de nuestra dependencia tripartita. Sin estas cualidades la historia del IADIZA hubiese sido otra.