CIENCIAS AGRARIAS, DE LA INGENIERÍA Y DE MATERIALES

Co-construcción de tecnologías para la producción de Hábitat

Investigadoras del CONICET apoyan emprendimientos productivos dedicados al desarrollo de sistemas constructivos en un marco articulación de conocimientos diversos.


El proyecto “Navegantes de sueños de agua y madera” ganó en el premio INNOVAR 2019. Fotos: gentileza investigadora.
El 23 y el 24 de septiembre pasado se realizó en Córdoba el encuentro fundacional de la Red Federal Productiva para la Co-construcción de Hábitat. Foto: gentileza investigadores.
El proyecto “Navegantes de sueños de agua y madera” hace un uso eficiente de la producción forestal, principal recurso renovable de concordia. Foto: gentileza investigadores.

Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (CIECS, CONICET-UNC), lleva adelante una línea de investigación para el desarrollo tecnológico en base a la articulación de múltiples actores y saberes. Se trata de proyectos que procuran apuntalar emprendimientos productivos de la economía social, con el objetivo de producir Hábitat -a partir de aprovechar recursos forestales renovables- y al mismo tiempo generar procesos de inclusión socio productiva que empoderen a los grupos involucrados.

“En los procesos vinculados a la producción de Hábitat  intervienen diversos actores con conocimientos que no necesariamente se obtienen de la formación universitaria, sino que son propios de un acervo cognitivo obtenido a través de la experiencia y la práctica. Nosotros apuntamos a co-construir conocimientos tecnológicos junto con estos actores, vinculándonos a su vez con agentes de política públicas, para potenciar emprendimientos productivos de la economía social”, explica Peyloubet.

La idea de los diferentes proyectos de los que participa el equipo de investigación dirigido por Peyloubet -del que también forman parte la investigadora Valeria Fenoglio y los arquitectos Ríos, Minari, Centeno y Del Campillo, todos ellos becarios o ex becarios del CONICET- es aprovechar los recursos forestales renovables con los que cuentan distintas localidades de la Argentina para establecer circuitos productivos interactorales que agreguen valor a la cadena productiva forestal. De esta manera apuestan a incrementar las potencialidades de emprendimientos vinculados a la producción de Hábitat en el marco de procesos que sostienen valores para una economía alternativa.

“Nuestro enfoque entiende al desarrollo tecnológico a partir de una tríada conceptual definida por el producto, el proceso y la gestión. En los desarrollos de los que participamos intervienen nuestros conocimientos específicos como arquitectos pero también los saberes múltiples que aportan los actores locales con los que nos vinculamos en una interacción cognitiva plural. Pero, esto supone también un proceso de carácter social y económico a partir del cual actores en condiciones vulnerables son incluidos cognitivamente desde el inicio del proceso, logrando como resultado mayores grados de autonomía laboral y gestión de su trabajo. Finalmente, también buscamos incluir en este tejido socio productivo a tomadores de decisiones vinculados a la gestión local y a las políticas públicas”, detalla la investigadora.

De acuerdo a Peyloubet, el tipo de relación que entablan como investigadores con emprendimientos productivos en distintas comunidades locales de la Argentina no puede clasificarse bajo la categoría de transferencia tecnológica. “Este concepto parecería implicar una situación en la que como especialistas enseñamos a los productores cómo se deben hacer las cosas cuando, en realidad,  en el marco de nuestras experiencias se trata de una construcción legítimamente colectiva del conocimiento”, afirma.

“Otro aporte de nuestro trabajo reside en colaborar a darle mayor valor en la cadena productiva a un recurso natural renovable que frecuentemente esta desaprovechado como es el de la madera. En este sentido, vale la pena destacar que hablamos de tecnologías de calidad que tienen las certificaciones necesarias”, subraya la investigadora.

Premio INNOVAR 2019

En la actualidad, Peyloubet junto a su equipo participan en tres proyectos de producción de Hábitat. Mientras uno de ellos tiene lugar en Bariloche (Río Negro), los otros dos están radicados en localidades de la provincia de Entre Ríos: Villa Paranacito y Concordia. Este último, bajo el título  “Navegantes de sueños de agua y madera”,  recibió recientemente el premio INNOVAR 2019, organizado por el Ministerio de Educación Cultura Ciencia y Tecnología de la Nación, en la categoría Investigadores.

“Este proyecto implica la articulación de una red de actores que involucra fundamentalmente a la Asociación de Carpinteros de Concordia, al municipio de Concordia (a través del Instituto de Vivienda y Tierra) y a nosotros. A partir de esta interacción desarrollamos una tecnología en madera de eucaliptus para sistemas constructivos con la que no solamente se hicieron viviendas, sino también salones de usos múltiples y galpones para el reciclado de residuos sólidos urbanos”, señala Peyloubet.

La Asociación de Carpinteros de Concordia, ganadora del mencionado premio junto al equipo de investigación del CIECS, comparte el taller de producción, la maquinaria y el capital de trabajo bajo un sistema productivo basado en la asociatividad, la solidaridad y la complementariedad productiva. La idea es que a partir de este enfoque de desarrollo tecnológico co-construido puedan crecer y establecer vínculos que les permitan acceder al mercado.

 

Red Federal Productiva

El 23 y el 24 de septiembre pasado se realizó en Córdoba una reunión científica al que asistieron representantes de las tres experiencias de desarrollo tecnológico en las que, junto a los científicos del CIECS dirigidos por Peyloubet, fundaron la Red Federal Productiva para la Co-construcción de Hábitat.

“El 3 y 4 de diciembre en Concordia hicimos el segundo encuentro de la red en el que planteamos políticas públicas a nivel nacional con el objetivo de generar programas pilotos para la producción de Hábitat, con un enfoque basado en los valores que sostienen las experiencias que estamos llevando adelante actualmente tanto en Bariloche como en Villa Paranacito y Concordia”, concluye la investigadora

Por Miguel Faigón