CIENCIAS BIOLÓGICAS Y DE LA SALUD

COVID-T: una plataforma que permitirá el estudio de linfocitos T en individuos vacunados y pacientes recuperados

La plataforma fue diseñada por un equipo de científicas y científicos del CONICET.


COVID-T se llama la plataforma de monitoreo de la respuesta linfocitaria T antígeno-específica en pacientes con COVID-19 recuperados y en individuos vacunados, desarrollada por científicas y científicos del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET), liderado por el investigador superior del CONICET, Gabriel Rabinovich y encabezado por las becarias del CONICET, Florencia Veigas y Montana Manselle Cocco, en colaboración con el Biobanco de Enfermedades Infecciosas (BBEI) del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS, CONICET) y el Hospital General de Agudos “Dr. Ignacio Pirovano”.

La plataforma “COVID-T” posibilitará la realización de un estudio comparativo de la magnitud y naturaleza de linfocitos T de memoria generados en voluntarios inmunizados con diferentes esquemas de vacunación y en pacientes convalecientes de la enfermedad a lo largo de un año. La misma proveerá información útil para la toma de decisiones a corto, mediano y largo plazo, y para el diseño de nuevas estrategias inmunoprofilácticas e inmunoterapéuticas en el escenario de la pandemia por SARS-CoV-2.

Estuvieron presentes en el evento -que tuvo lugar en el Centro Cultural de la Ciencia C3 y contó con la presentación de Rabinovich y las becarias Veigas, y Manselle Cocco- el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza; el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, y la presidenta de CONICET, Ana Franchi.

Franchi agradeció la respuesta de la comunidad científica ante la pandemia “que fue generosa, importante y ha estado a la altura de las circunstancias”. Y destacó: “una de las pocas cosas que nos va dejar esta situación tan terrible es que nadie va a poder decir que se gasta en ciencia, sino que se invierte en ciencia. Y que todo país para ser soberano, lo vemos en el tema de vacunas, kits y tantos otros, necesita del desarrollo científico y tecnológico”.

“Quiero agradecer esta dedicación que es decir ´dejo de lado mis intereses personales´. La plataforma era una herramienta que faltaba para evaluar individuos infectados y vacunados. La ciencia que queda en un cajón no nos sirve. La pandemia a la ciencia argentina nos ha cambiado y es una emoción concretar otro avance que se pone a disposición de toda la sociedad”, expresó Salvarezza y destacó el trabajo de Rabinovich y su equipo, del IBYME y de Gollán por “el trabajo codo a codo en todos los desarrollos científicos”.

Por su parte, Gollán afirmó: Venimos trabajando tan bien con el sector científico tecnológico. Se ha volcado a dar todo, que es mucho, y ponerlo a disposición para dar respuesta a los diagnósticos y también a entender por qué pasa. Estamos en un proceso de aprendizaje y esto nos dará una línea más. Para esto sirve la ciencia y lo trasladamos en decisiones para controlar la pandemia”. El ministro agradeció el compromiso y aporte de la ciencia argentina.

 

COVID-T

“Cómo se mantiene la respuesta inmunológica T frente al virus SARS-CoV-2 a lo largo del tiempo en individuos que recibieron una dosis, en individuos que recibieron dos dosis de las vacunas y en pacientes recuperados de la enfermedad”, explica Gabriel Rabinovich, sobre el objetivo del estudio que comenzó el año pasado a partir de un proyecto que recibió el financiamiento conjunto de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación(Agencia I+D+i), y la Fundación Bunge y Born, en el marco de la “Unidad Coronavirus COVID-19”.

“Los linfocitos son las células centrales de nuestras defensas que nos permiten defendernos de todos los elementos extraños que nos pueden invadir ya sea, microbios como virus, bacterias, hongos, parásitos o fragmento de tumores, y reaccionar eliminándolos. Son las células centrales de nuestro sistema inmunológicos que gatillan la respuesta de nuestras defensas”, apunta el investigador. En este sentido, la respuesta inmune protectora frente a la infección por SARS-CoV-2, tanto en la infección natural como aquella inducida a través de la vacunación, demostró depender tanto de linfocitos B y la producción de anticuerpos neutralizantes, como de la respuesta celular mediada por células T CD4+ y T CD8+. En pacientes recuperados de COVID-19, la activación de la respuesta linfocitaria T (tanto CD4 como CD8) demostró ser sumamente eficaz para poder controlar la infección ofreciendo un parámetro de alta confiabilidad para monitorear la respuesta inmunológica. De hecho, un porcentaje sustancial de pacientes que no presentaron respuesta de anticuerpos tras la infección con SARS-CoV-2 sí evidenciaron respuestas específicas mediadas por linfocitos T. Recientemente se ha propuesto que los pacientes con COVID-19 poseen la capacidad de desarrollar inmunidad a largo plazo a través de linfocitos T.

“La experiencia que teníamos en el laboratorio y los datos publicados sobre los fragmentos o péptidos del virus (capaces de estimular la respuesta T) nos impulsaron a diseñar e implementar esta plataforma en nuestro laboratorio que nos permitirá conocer la magnitud de la respuesta T y su naturaleza”, afirmó. La plataforma podrá brindar información útil evaluando la respuesta de linfocitos T de memoria en individuos convalecientes a lo largo del tiempo y determinar la respuesta linfocitaria T de memoria post-vacunación, si el paciente recuperado tiene memoria T frente a una segunda infección, si la memoria T responde a las nuevas variantes, o si individuos expuestos a otros coronavirus estacionales tienen protección cruzada frente a este nuevo virus. Pero, ¿a qué nos referimos con la memoria T? “Los linfocitos de memoria son aquellos que han visto previamente al virus porque el individuo se ha vacunado o se ha infectado con SARS-CoV-2 y luego recirculan por el organismo, por la sangre y los tejidos a la espera del reingreso de ese mismo virus para poder reaccionar. Los linfocitos de memoria tienen una memoria inmunológica y recuerdan a aquel antígeno para reaccionar nuevamente con mayor potencia y rapidez”, señaló.

Al mismo tiempo que el equipo de Rabinovich estará midiendo linfocitos T “el investigador del INBIRS, Jorge Geffner, y su equipo van a medir anticuerpos neutralizantes lo que va a permitir comparar si hay una coordinación entre los anticuerpos neutralizantes y la memoria T o si los anticuerpos bajan y la memoria T se mantiene en el tiempo y podremos dar respuestas más integrales a la población”, amplió.

 

COVID-19: evaluación de la inmunidad mediada por células T

“Hay dos tipos de respuestas inmunológicas frente al virus SARS-CoV-2, una de ellas mediada por anticuerpos, producidos por células plasmáticas provenientes de linfocitos B y otra, por linfocitos T (citotóxicos CD8) que destruyen la célula pulmonar infectada. Por otro lado, los linfocitos T colaboradores (CD4) cooperan tanto con la respuesta de anticuerpos como con la respuesta T citotóxica. De allí la importancia de la respuesta inmunológica T en determinar el destino clínico de un paciente o de un individuo vacunado. Hasta el momento lo que se mide en los test serológicos son los anticuerpos, por ensayos de ELISA que se utilizan en kits. Pero nos perdemos una parte fundamental de la respuesta inmune que son los linfocitos T”, subrayó Rabinovich, “es por esto, que es importante medirlos para hacer un seguimiento tanto de pacientes convalecientes como de individuos vacunados”.

La tecnología de medición o monitoreo de linfocitos T ofrece cierta complejidad por lo que es difícil plantearlo como un kit comercial, pero sí como una plataforma disponible para aquellas instituciones de Salud que cuenten con la infraestructura apropiada para poder reproducirla. Para el estudio actual se procesarán muestras de pacientes recuperados y de individuos vacunados de diferentes instituciones de CABA y de la Provincia de Buenos Aires. “La puesta a punto de la plataforma no fue tarea simple porque hay un porcentaje pequeño de linfocitos T de memoria contra SARS-CoV-2 en individuos infectados, recuperados o vacunados que para detectarlos deben ser expandidos in vitro con los péptidos específicos del virus”.

 

Metodología

Se obtiene sangre del paciente recuperado o del individuo vacunado, se somete a un gradiente de densidad como primer paso para aislar células mononucleares de sangre periférica (PBMCs, por sus siglas en inglés), las cuales contienen los linfocitos T, entre otros tipos celulares. Estas células son cultivadas en estufa a 37ºC y son estimuladas con péptidos del virus SARS-CoV-2, particularmente la proteína Spike (S) y las proteínas de nucleocápside (N) y de membrana (M). Una vez cumplido los plazos de cultivo, se monitorean parámetros asociados a la activación de linfocitos T por citometría de flujo (citoquinas y marcadores de superficie) y se construye un algoritmo a partir de la fluorescencia obtenida que integra estos parámetros inmunológicos.

“Actualmente esta plataforma la llevamos adelante en nuestro laboratorio y nos permitirá realizar un estudio epidemiológico de la memoria T a lo largo del tiempo de individuos vacunados en comparación con pacientes recuperados. Sin embargo, en un futuro cercano deseamos poder extender esta plataforma a la comunidad, a instituciones de la Salud, hospitales públicos y privados, laboratorios bioquímicos que tengan la infraestructura para llevarla adelante y sumarla de esta manera a la lucha contra el COVID-19”, indicó.

 

Integrantes del proyecto

La plataforma “COVID-T” estuvo liderada por e Rabinovich, y fue llevada adelante por las investigadoras responsables y becarias doctorales del CONICET en el IBYME, Florencia Veigas, y Montana Manselle Cocco. Además, contó con la colaboración de los/as investigadores/as: Nicolás Torres (Agencia-IBYME), Tomás Dalotto Moreno (Bunge y Born-IBYME), Ada G. Blidner (CONICET, IBYME), Alicia Sirino (Hospital Pirovano), Valeria Wiersba (Hospital Universitario Austral), Alejandro J. Cagnoni (CONICET, IBYME); Yamil Mahmoud (becario doctoral del CONICET en el IBYME), Pablo Hockl (profesional principal del CONICET en el IBYME) y Jorge Geffner (CONICET, INBIRS), con el aporte clave del Biobanco del INBIRS.

El proyecto general del laboratorio recibió, a su vez, apoyo de la Fundación Williams, Fundación Sales y EDENOR, y de las familias Ferioli y Ostry.

 

Fuente: MINCyT