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Ciencia en Juego: Primer encuentro con los científicos del CONICET que participaron en la célebre campaña submarina

Más de 120 alumnos de entre 8 y 12 años participaron de un encuentro virtual con los investigadores del Consejo Daniel Lauretta, Graziella Bozzano y Gregorio Bigatti, quienes contaron sus experiencias en la travesía y respondieron las preguntas surgidas por los estudiantes.


A quince meses de la histórica expedición oceanográfica “Talud Continental IV”, y en la previa a la próxima campaña junto al Schmidt Ocean Institute, las repercusiones continúan despertando curiosidad e intriga en grandes y chicos. En esta ocasión, en el marco de la actividad Ciencia en Juego, más de 120  alumnos de escuelas primarias fueron protagonistas de la edición especial Fondo marino.

Estudiantes de entre 8 y 12 años de la Escuela del Viento de Pico Truncado, Santa Cruz, del Colegio Los Ceibos, de 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires y del Colegio Bayard de Capital Federal, entrevistaron a Graziella Bozzano y Gregorio Bigatti, científicos del CONICET e integrantes de la campaña al cañón submarino Mar del Plata. La actividad contó, además, con la participación de Daniel Lauretta, investigador del CONICET y jefe científico de aquella campaña.

Graziella Bozzano es geóloga marina, en el Servicio de Hidrografía Naval y se especializa en los movimientos y procesos que ocurren en el mar profundo de Argentina y más específicamente en cañones submarinos.  Según cuenta Bozzano en su presentación: “Sólo conocía a Daniel, el director de la campaña, así que a todos los demás los conocí el día mismo que me embarqué, tardé unos días para acordarme todos los nombres, -comenta con gracia- pero después estuvo todo bien”.

Gregorio Bigatti es biólogo en el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CONICET) sito en Puerto Madryn, provincia de Chubut. Se dedica a estudiar invertebrados marinos en zonas costeras, en ocasiones buceando hasta 20 metros bajo el nivel del mar. Por eso es que, según comenta Bigatti: “esta experiencia fue muy gratificante ya que hacía 10 años que no me embarcaba en campañas oceanográficas”.

A continuación compartimos algunos de esos interrogantes con sus respectivas respuestas por parte de los investigadores.

¿Qué relación existe entre la geología del fondo marino y fenómenos como terremotos, deslizamientos o tsunamis?

Según Bozzano: “En el fondo del mar los terremotos o los deslizamientos tienen un efecto importante porque es un movimiento del terreno en profundidad, por lo que tiene una repercusión en superficie. Entonces, lo que pasa es que la pendiente del fondo marino, que en algunos casos puede ser con mucha pendencia – como los valles de los cañones o la zona de cabecera-, cuando hay un terremoto se desestabilizan y ocurren avalanchas o caída de detrito. Esto es parecido a lo que pasa en las montañas cuando hay eventos similares, pudiendo ser peligroso para todas las estructuras que se apoyan en el fondo marino, como por ejemplo: cables submarinos o estructuras para el transporte de gas o de petróleo. Y los tsunamis también tienen mucho impacto en toda la parte marina y provocan olas muy potentes que cuando llegan a la costa pueden tener una potencia muy destructiva. Así que sí, hay mucha relación entre todos los procesos que se mencionaron”, responde categórica la investigadora.

¿Alguna vez tuvieron una situación de riesgo mientras navegaban o buceaban? 

En el caso de Bigatti, cuenta que “en el mar hay muchas tormentas y en una expedición, yendo para la Antártida, cuando se cruza el Pasaje de Drake, es zona de mucha turbulencia marina y se mueve todo, tanto que parece que se va a dar vuelta el barco, pero seguimos adelante”. En tanto, Bozzano coincide en que en las campañas siempre hay un riesgo potencial por la distancia de muchos kilómetros que hay hasta la costa y el mar se pone bravo. Y agrega: “es importante que todo en el barco esté trincado -según el término marinero- todo agarrado con cuerdas, para que ningún peso se desplace con el movimiento de las olas porque eso podría desestabilizar el barco”.

¿Cómo es un día de trabajo típico?

“Días típicos no tenemos casi nunca -dice Bigatti- porque trabajamos en proyectos nuevos y las actividades cambian todos los días. Pero en general, venimos para el laboratorio, realizamos distintas tareas y participamos en reuniones de trabajo. El 20-30% del tiempo hacemos trabajo de campo o experimentos. En mi caso, implica ir al agua, con la marea baja o buceando, para estudiar a los animales. A medida que asumimos más tareas de investigación y coordinación, también pasamos más tiempo frente a la computadora. Por eso, a la tarde hacemos ejercicios de elongación para aliviar las tensiones y molestias de la espalda”.

“Coincido que no hay un día típico -sostiene Bozzano-, aunque hay que ir al laboratorio a diario. Yo voy en bicicleta, y arranco siempre diciendo ‘qué novedades hay’. En el laboratorio hacemos análisis de muestras de sedimentos o análisis de rocas. Y lo que a mí más me gusta es ir de campaña, navegar -pero eso no se hace con mucha frecuencia- y también me gusta ir a los congresos, encontrarme con colegas de otros países con quienes ya nos conocemos por ser pocos los que investigamos en geología marina”.

¿Se pueden reconstruir cambios climáticos o ambientales del pasado a partir de los sedimentos del fondo?

A lo que Bozzano responde: “Sí, por supuesto, es uno de los objetivos de estudiar la geología marina, porque los sedimentos se van acumulando en el fondo. Y no sólo los sedimentos sino también los organismos que viven en la columna de agua -algunos que son muy chiquitos- llamados foraminíferos, cuando caen quedan ahí como fósiles, almacenados. Y cuando nosotros tomamos muestra de ese sedimento sabemos que la parte más profunda es la más antigua y la más superficial es la más reciente. El estudio de esos sedimentos permite analizar, por ejemplo, cuál era la temperatura del agua en épocas pasadas o si el ambiente que estamos estudiando estaba en aguas profundas o más someras. De modo que -resume la investigadora-, los sedimentos y el fondo marino son excelentes archivos, libros, donde el planeta escribió su historia y nosotros solo tenemos que saber interpretarla y extraer la información correcta”. 

¿Qué es lo más raro o extraordinario que encontraron en el fondo del mar?

“Para mi son los animales que registramos, en esta última campaña, al fondo del mar porque era la primera vez que los veíamos vivos en nuestro país a ese nivel de profundidad”, afirma el biólogo, y agrega “me sorprendió que con la técnica que usábamos del robot submarino Subastian pudiéramos capturar unos gusanos marinos muy chiquitos, llamados nemertinos, que viven en los sedimentos y pensé que no los íbamos a poder ver ni recolectar y me impresionó que pudimos ver 3 especies y recolectar 17 gusanitos distintos.  En sí, todo lo que está ahí nos encantó porque es algo que tiene mucha belleza”.

Por su parte, la investigadora plantea que la campaña fue extraordinaria porque por primera vez bajaron el robot, a diferencia de lo que sucede habitualmente, que implica recolectar muestras a ciegas. “Los geólogos tenemos una herramienta que nos permite ver el fondo marino, la batimetría -son unas sondas que envían pulsos y en función del tiempo de ida y llegada calculamos la profundidad- y ahí reconstruimos si son valles, relieves, etc. Pero todo es como un dibujo. En cambio, cuando bajamos con el ROV lo vimos como si estuviéramos ahí. Entonces, después de tantos años de trabajar en el ámbito marino profundo, poder verlo: cómo es el color, cómo interactúan los organismos con el sedimento, las paredes de los cañones -que no imaginaba que tuvieran estrías o distintos colores-, que estuvieran colonizados por organismos, corales, etc. fue impactante”, remarca la científica.

¿Cuál fue el desafío más grande en sus carreras?

“Yo creo que el doctorado es un gran desafío -expresa Bozzano- no tanto por la parte científica en sí, si no por la constancia y la voluntad que tuve que poner para sobrellevar los problemas, las dificultades, las frustraciones. Sobre todo los primeros años que estaba re perdida, que decía ‘no sirvo para esto’, ‘no voy a llegar a ningún lado’. Pero finalmente, como soy testaruda, con cada desafío me decía ‘vamos a ver cómo solucionar esto’. Por eso siempre digo, ‘si pude terminar el doctorado creo que voy a poder hacer cualquier cosa’.

En el caso de Bigatti, confiesa: “a mi me costó más la carrera de biología porque es muy difícil y muy larga y entonces en algún momento dejé 6 meses y luego retomar me resultó muy complicado. Otro desafío fue dejar el trabajo que tenía asegurado para dedicarme a la investigación científica, porque yo quería trabajar de algo que me saque una sonrisa todos los días. El hecho de trabajar para nuestro país y crear conocimiento es algo que me gusta más que trabajar siempre en un mismo lugar haciendo lo mismo aunque gane más plata”.

Continuidad en 2027 con la campaña Talud Continental V

El encuentro contó con la participación de Daniel Lauretta, jefe científico de la campaña, quien explicó cómo va a ser la próxima expedición que se realizará entre febrero y marzo del próximo año, nuevamente a bordo del Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. “Con la intención de buscar, siempre estamos yendo a lugares inexplorados, nos estamos dedicando mucho a los fondos profundos. Esta nueva expedición es, en parte, gracias a toda la gente que se conectó y nos apoyó. Nos fue tan bien con la comunicación, que un poco esta campaña es de todos porque todas las personas que se conectaron y vieron pusieron su granito de arena para que podamos conseguir más tiempo de barco”

En esta oportunidad, aseguró Lauretta “iremos a lugares más raros porque son dos sistemas de cañones submarinos más profundos, que están frente a Patagonia, más o menos a la altura de Puerto Madryn, pero de la costa vamos a estar como a 600 kms mar adentro, es decir vamos a estar mucho más lejos. Y vamos a visitar por primera vez unas montañas submarinas que son super profundas y la base está a más de 5000 m. de profundidad. Entonces vamos a ir con el Subastian al límite de sus posibilidades. Nos vamos a divertir como locos buscando bichos y filmando para youtube. Espero que puedan ver y estar conectados”.

Al cierre de la actividad, los investigadores agradecieron la participación de los estudiantes y docentes. Los alentaron a elegir carreras vinculadas con sus intereses, valorar el trabajo en equipo y comprometerse con el cuidado del planeta y sus ecosistemas. Destacaron la importancia del trabajo interdisciplinario y del intercambio entre distintas áreas del conocimiento, como la geología, la biología y la oceanografía, para abordar de manera integral los desafíos científicos y ambientales.

¿Sabías qué…?

La expedición Talud Continental IV, seguida por millones de personas a través del streaming-, fue noticia por la revelación de que durante aquella exploración se descubrieron al menos 57 nuevas especies marinas. Además, dicha campaña fue reconocida con el Premio Biodiversidad de la Fundación BBVA en la categoría Educación y Comunicación Medioambientales Global.

Recursos VocAr

En la sección Publicaciones y Contenidos de VocAr se podrá encontrar material educativo y de divulgación sobre el streaming científico.

Ciencia en el fondo del mar. Es una coproducción de podcasts, realizada por el CONICET junto a Cumbre Kids, a través del programa VocAr, sobre la expedición al Cañón submarino Mar del Plata. En seis episodios, investigadores del CONICET responden las preguntas de niños y niñas sobre la ciencia en el fondo del mar. Ep.1) La expedición, Ep.2) Las ascidias, Ep.3) Las planarias, Ep.4) El cañón submarino, Ep.5) Los anfípodos, Ep.6) Robot submarino explorador.

Además, se encuentran disponibles las fichas informativas de algunas de las especies halladas durante la expedición, tales como: estrella de mar, marginela, pulpo, batatita, organismos marinos para colorear y el juego Descubriendo el fondo marino.

Por último, en la misma temática Miradas de Ciencia Océano, propone acercarse a la ciencia desde la perspectiva de quienes la hacen: los científicos, que van contando historias de ciencia y de vida y mostrando desarrollos tecnológicos del CONICET.

Por Florencia Verrastro

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