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Equipo del CONICET obtuvo el Genomics in Context Award

Gracias a esta prestigiosa distinción internacional se construirá el primer laboratorio de paleogenómica de la Argentina, que contará con la más alta tecnología.


Un proyecto liderado por Rodrigo Nores, investigador del CONICET en el Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR, CONICET-UNC) y docente de la Facultad de Filosofía y Humanidades (UNC), fue seleccionado por la Fundación Wellcome junto a otras once iniciativas en todo el mundo, en el marco del prestigioso programa Genomics in Context Award.

El financiamiento obtenido permitirá construir la primera sala limpia exclusiva para estudios paleogenómicos del país. Un laboratorio de alta complejidad equipado con la última tecnología para estudios de ADN antiguo, que permitirá procesar y resguardar muestras patrimoniales de manera local y bajo los más altos estándares internacionales. El proyecto, un hito histórico para el sistema científico nacional, cuenta con el apoyo institucional de la Agencia Córdoba Cultura de la Provincia de Córdoba.

Este premio beneficia proyectos científicos colaborativos con actores sociales clave. La propuesta del equipo cordobés -integrado, además, por Darío Ramirez, Nicolás Pastor, Mariana Fabra y Gisela Sario- subraya la importancia del diálogo intercultural y busca integrar la genómica de alta resolución con las perspectivas indígenas locales.

El estudio que dará inicio a las tareas del laboratorio involucra más de 70 fragmentos óseos y piezas dentales pertenecientes a aproximadamente 50 ancestros, procedentes de más de 30 sitios arqueológicos. El plan de trabajo incluye la supervisión ética de los pueblos Comechingón, Sanavirón y Ranquel y consolida la relación que el equipo científico sostiene con las comunidades indígenas desde investigaciones previas.

Al respecto, Nores destaca que “trabajar de manera conjunta implica enriquecer el marco en el que hacemos investigación. Entendemos que los cuerpos que estudiamos tienen un valor simbólico e identitario muy importante, y sentarnos a dialogar con las comunidades indígenas nos permite integrar esa perspectiva de respeto en nuestro trabajo”.

Por un lado, la investigación apunta a reconstruir la historia evolutiva y las dinámicas demográficas de las poblaciones originarias de la región. Por otro lado, el proyecto aborda el estudio de la salud en el pasado mediante la reconstrucción de genomas antiguos de patógenos (virus y bacterias causantes de enfermedades), lo que permitirá obtener información sobre la histórica relación entre la salud humana y los factores ambientales. Estos datos resultan fundamentales para comprender qué factores influyeron en las condiciones de vida de las poblaciones pasadas e inferir relaciones entre la aparición de agentes infecciosos y la transición en las estrategias de subsistencia, desde grupos cazadores-recolectores hacia sociedades agrícolas tempranas. “Buscamos comprender de manera integral nuestra compleja historia poblacional y las dinámicas de salud y enfermedad en el pasado”, explica Nores.

Un laboratorio de referencia y un nodo tecnológico estratégico para toda la región

El equipo interdisciplinario reúne a especialistas de la bioantropología, la arqueología, la genética y la paleogenómica del CONICET, formados en universidades nacionales. Entre los aportes destacados de su trabajo, se encuentra el hallazgo de un linaje genético propio del centro de Argentina de 8.500 años de antigüedad; la identificación de las primeras evidencias prehispánicas de lepra en América y el aporte de datos clave para conocer el origen y la expansión de la sífilis en el continente y el mundo.

Estas investigaciones requirieron de colaboraciones internacionales para el análisis de las muestras y el secuenciamiento genómico, ya que se necesita contar con infraestructura y tecnología que hoy no está disponible en Argentina. En consecuencia, gran parte del procesamiento y análisis de ADN antiguo proveniente de hallazgos arqueológicos regionales se realiza actualmente mediante alianzas o derivaciones a laboratorios del exterior.

“Nuestras investigaciones han avanzado muchísimo gracias a colaboraciones internacionales sumamente valiosas que nos permitieron insertarnos en la vanguardia científica. Ahora bien, contar con un laboratorio propio nos permitirá transitar de un modelo dependiente de datos generados en el exterior, a menudo influenciado por prioridades de investigación internacionales, hacia un marco transdisciplinario y centrado en la comunidad. En términos prácticos, esto es dar un paso real hacia la soberanía científica: significa tener la capacidad de liderar nuestra propia agenda y completar todo el ciclo de la investigación paleogenómica íntegramente en Argentina”, explica Rodrigo Nores.

“Más allá de nuestras propias investigaciones, la apuesta a mediano plazo es que esta infraestructura se consolide como un laboratorio de referencia y un nodo tecnológico estratégico para toda la región. Queremos impulsar proyectos colaborativos con equipos arqueológicos de Argentina y Sudamérica, brindándoles el respaldo de una sala limpia de excelencia para procesar muestras arqueológicas de manera conjunta y a nivel local, sin tener que recurrir a laboratorios de Europa o Norteamérica”, concluye Nores.