23/03/2017 | COOPERACIÓN NACIONAL
Un pronóstico trimestral elaborado por el SMN junto al CONICET, y otras instituciones
Profesionales y técnicos de distintos organismos nacionales se reúnen una vez por mes para elaborar un pronóstico climático trimestral para planificar y preveer.

No solo sirve para salir de casa con o sin paragüas. La información que brinda el pronóstico climático impacta en distintos ámbitos y el resultado de un análisis consensuado permite planificar y preveer. Es importante dentro de la actividad agropecuaria -sobre todo en fecha de siembra- donde hay interés en saber cuál es la proyección productiva: eso permite ver si conviene sembrar soja o maíz, por ejemplo. También es relevante en la generación de energía hidroeléctrica. Además, incide en la aeronáutica, la gestión de puertos, la navegación, la visibilidad en las rutas y los pasos fronterizos, que pueden ser afectados por malas condiciones de tiempo.

Investigar para planificar

Desde 2007, Marcela González, doctora en Ciencias de la Atmósfera e investigadora independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA, CONICET-UBA), participa en las reuniones mensuales de tendencia climática. Su área específica de trabajo responde al pronóstico climático estacional con métodos estadísticos.

De las reuniones de tendencia climática participan profesionales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), del Instituto Nacional del Agua (INA), de la Cátedra de Climatología Agrícola de la Facultad de Agronomía (UBA), personal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC), del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación (SSRH), y de la Comisión Regional del Río Bermejo (COREBE).

“De estas reuniones me atrajo poder escuchar distintos sectores, qué necesidades tienen. De esta manera apuntamos las investigaciones hacia temas que la sociedad tenga la necesidad de solucionar. A lo que aspiramos en el mediano plazo es poder realizar un pronóstico más cualitativo que cuantitativo y se pueda mostrar un campo espacial de precipitación estimado”, explica González.

En referencia al margen de error que arrojan los pronósticos climáticos, González explica que: “La atmósfera es un sistema que no es lineal, no funciona siempre de la misma manera y hacer un pronóstico no es simplemente resolver una ecuación matemática sino que depende de muchos factores. Siempre es preferible que falle un pronóstico y haber salvado a la población de una inundación muy grande a correr el riesgo de que realmente esto ocurra. Muchas veces tenemos un grado de incerteza que no podemos manejar”.

“La atmósfera tiene interacción con muchos subsistemas del sistema climático porque interactúa con la vegetación, con la forma en que esa vegetación se relaciona con la humedad, con el sistema biológico que tiene que ver con la flora, la fauna y hasta los seres humanos que estamos permanentemente tirando gases a la atmósfera. Eso modifica todo”, agrega.

González investiga las cuencas del Comahue y del Río Bermejo para lo cual junto a su equipo de trabajo tiene acceso a la base de datos de la autoridad de cuencas de los ríos Neuquén, Limay y Negro.

Diferentes organismos con un mismo fin

Una pieza clave en la elaboración del pronóstico trimestral son las distintas áreas del SMN: Climatología e Hidrometeorología. María de los Milagros Skansi, jefa del Departamento de Climatología del SMN destaca la articulación entre las distintas áreas del organismo que tiene como objetivo principal la vigilancia del clima. “Todo lo que genera la comunidad científica nos enriquece”, sostiene la licenciada en Ciencias de la Atmósfera.

En referencia a las reuniones mensuales, en primer lugar se muestran cuáles fueron las condiciones climáticas del último mes, la condición de los suelos –imágenes satelitales y balances de humedad – suelo y el estado de los ríos. Después de tener una descripción de la situación climática y qué impacto puede haber debido a esas condiciones se analiza cómo estuvieron algunos indicadores a nivel global y regional. “Por ejemplo, el fenómeno del Niño – Oscilación del Sur que está muy asociado con el régimen de precipitación y temperatura de la región y se analiza no solo cómo fueron las condiciones sino también cómo sería la proyección de esos verificadores”, sostiene Skansi.

Luego hay presentaciones de otras instituciones en cuanto a cómo estos indicadores pueden estar asociados con precipitaciones y temperaturas. Finalmente, se muestran los resultados de los distintos modelos climáticos para temperatura y precipitación. Por último, la reunión termina con el pronóstico de consenso –que emite como oficial el SMN- que surge de haber hecho una evaluación de la situación actual, la posible evolución y de integrar estos modelos que a veces convergen y otras no.

El producto final de la reunión es un pronóstico trimestral de temperatura y precipitación para todo el país que se expresa en un informe resumido que se coloca en el sitio Web del SMN, se divulga por diferentes redes sociales y se envía a distintos organismos.

“Buscamos que este pronóstico sea información útil en diferentes sectores que permiten no solo estar advertidos ante situaciones desfavorables sino también aprovechar las situaciones favorables que brinda el clima. En ese sentido, para el SMN es todo un desafío porque eso significa estar en contacto con esos sectores. No podemos generar información para un sector específico si no lo conocemos, si no estamos en relación con ellos para entender qué necesidades tienen y que podemos dar. Esto generó un desafío que lo hacemos en forma coordinada con otras áreas del SMN, es un trabajo integrado”, afirma Skansi.

En los diferentes organismos públicos se determinaron diferentes eventualidades que pueden suceder en Argentina, se reunió información de distintos organismos y se llevaron a cabo protocolos para estar preparados ante esas posibles situaciones de emergencia. Eso hizo que se empiecen a generar protocolos de sequías agrícolas donde el Ministerio de Agroindustria es el destinatario principal de inundaciones en Cuenca del Plata, de inundaciones repentinas, de cenizas volcánicas, de incendios forestales. “La información que tiene que ver con tiempo y clima está en todos los protocolos. El SMN  es uno de los que genera información en forma operativa para esas diferentes emergencias que podemos tener. El pronóstico climático permite anticiparnos. Es información que permite tomar decisiones puntuales”, explica la especialista.

Medir, monitorear y pronosticar

“La misión del Servicio Meteorológico Nacional es medir, monitorear y pronosticar en distintas escalas basadas en el conocimiento científico, y de ahí viene por excelencia la razón por la que somos un organismo científico técnico, y por la cual tenemos fuertes vinculaciones con el CONICET”, explica la doctora Celeste Saulo, directora del SMN e investigadora del Consejo.

Actualmente el SMN tiene un alcance territorial para el monitoreo que abarca desde la Quiaca hasta la Antártida. Posee 125 estaciones y 46 son más que centenarias, es decir que miden precipitación, temperatura, humedad, vientos desde hace más de 100 años. “Base San Martín la que está más cerca del casquete polar operativa los 365 días del año. Esa es una contribución sustantiva que tiene el SMN hacía la soberanía argentina en Antártida dado que hacen tareas científicas, desde ahí monitoreamos el cambio climático desde la estación Orcadas que está funcionando desde 1904”, explica Saulo.

Las reuniones de tendencias climáticas son un ejemplo de cómo el SMN establece interacciones con otros organismos para generar un informe para los próximos tres meses. “En esta generación del pronóstico está el usuario involucrado en la generación del pronóstico porque el saber no está solamente desde el lado del que lo elabora, hay un saber en el que lo utiliza,  hay un saber en el tomador de decisión, hay un saber en el INTA, en el INA, en los que manejan cuencas que contribuye a que ese pronóstico esté mejor articulado y sea mejor comunicado. En definitiva apostamos a la coproducción de conocimiento”, afirma la directora del SMN.

Por último, Saulo reflexiona acerca de la importancia de la comunicación en los pronósticos climáticos. “El pronóstico puede ser perfecto pero si no llega al ciudadano que tiene que tomar una decisión ese pronostico no sirve. Hay un movimiento a nivel mundial que tiene que ver con pensar en los pronósticos por impactos. Tratar de entender de qué manera un pronóstico afecta a la población y desde ese lugar comunicarlo para que se tomen mejores decisiones”, reflexiona.

Para ver el informe del pronóstico climático trimestral de marzo, abril y mayo 2017 haga click aquí.

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