CIENCIAS BIOLÓGICAS Y DE LA SALUD

Y el agua en el desierto, ¿dónde está?

Se realizó el primer relevamiento de vegas de la Puna, humedales claves para la biodiversidad y poblaciones de regiones áridas.


Alto Peñón. Foto: gentileza Andrea E. Izquierdo.

Por Andrea Izquierdo*

Un equipo de investigadores del CONICET en el Instituto de Ecología Regional (IER) de la Universidad Nacional de Tucumán acaba de publicar el primer relevamiento cartográfico de vegas altoandinas de la Puna Argentina. Estos humedales de alta montaña constituyen unidades funcionales claves en las regiones montañosas áridas donde el agua es el recurso limitante más importante para la vida silvestre y las poblaciones humanas.

Las vegas se desarrollan por una conjunción de factores edáficos (es decir relativos a los suelos), topográficos y climáticos que permiten el desarrollo de un tipo de vegetación que mediante diferentes mecanismos mantienen estas características de humedales, lo que los convierte en un oasis dentro de un ambiente árido.

En ellas se concentra el grueso de la biodiversidad de estas eco-regiones y de ellas depende fuertemente la regulación de los ciclos hidrológicos, los flujos de carbono, y la provisión de recursos para los herbívoros nativos y domésticos. Por ello, las vegas representan un objetivo de conservación central para el mantenimiento del funcionamiento y diversidad biótica de los ecosistemas y socio-sistemas de alta montaña.

El trabajo llevado a cabo por el equipo del IER analizó a través de una clasificación de imágenes Landsat (satelitales de alta resolución) una región de 14.3 millones de hectáreas. En ésta área se identificó y mapeó una superficie total de vegas de 94.427 hectáreas (0,66 por ciento de la superficie total del área de estudio) en 10.428 unidades. La mayoría de las vegas son pequeñas o medianas (21,8 por ciento de la superficie total incluida es menor a 10 ha, mientras que el 24,5 por ciento de la superficie total son vegas de 10 a 50 ha), pero sólo dos vegas tienen una superficie mayor a las 10.000 hectáreas, y que representan el 18 por ciento de la superficie total. La densidad de vegas es espacialmente heterogénea, siendo mucho mayor en el norte y centro-este del área de estudio.

 

Las 32 sub-cuencas fueron analizadas de acuerdo con el porcentaje, tamaño y altitud media de sus vegas. Esta base de datos geográficos es prioritaria para la planificación de la conservación de este extenso y valioso ecosistema, en un contexto de potencial vulnerabilidad ante el cambio climático y la minería en la región.

Por ejemplo, es un insumo directo para las iniciativas de planificación de uso del suelo y conservación de humedales que se promueven en Argentina a través del proyecto de la “Ley de Humedales” (el proyecto de Ley 1.628/13 sobre Presupuestos Mínimos para la conservación, protección y uso racional de los humedales, que cuenta hasta la fecha con la media sanción del Senado de la Nación).

 

Para acceder al trabajo completo en inglés, haga click aquí.

 

*Andrea Izquierdo es investigadora asistente del CONICET en el Laboratorio de Investigaciones Ecológicas de las Yungas (LIEY), del Instituto de Ecología Regional (IER) en la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo, Universidad Nacional de Tucumán. Es, además, profesora y licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de Córdoba, donde también realizó su doctorado en la misma disciplina.

*Andrea Izquierdo es investigadora asistente del CONICET en el Laboratorio de Investigaciones Ecológicas de las Yungas (LIEY), del Instituto de Ecología Regional (IER) en la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo, Universidad Nacional de Tucumán. Es, además, profesora y licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de Córdoba, donde también realizó su doctorado en la misma disciplina.

*Andrea Izquierdo es investigadora asistente del CONICET en el Laboratorio de Investigaciones Ecológicas de las Yungas (LIEY), del Instituto de Ecología Regional (IER) en la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo, Universidad Nacional de Tucumán. Es, además, profesora y licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de Córdoba, donde también realizó su doctorado en la misma disciplina.