14/12/2012 | Sexta edición
Tres mujeres, tres historias, tres investigaciones
El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, entregó el Premio L’Oréal-UNESCO “Por la Mujer en la Ciencia” con el respaldo de CONICET. La edición 2012 destacó trabajos orientados a las Ciencias de la Materia.

La ganadora del premio y las investigadoras que recibieron las dos menciones especiales trabajan en líneas de investigación diferentes: predicción de terremotos y sismos, plásticos biodegradables y desarrollo de nuevos catalizadores para la industria.

 

Primer premio: la ciencia al servicio de la vida

Para Patricia Alvarado, investigadora independiente del CONICET en el Departamento de Geofísica y Astronomía de la Universidad Nacional de San Juan, los terremotos son parte integral de su vida. La ganadora de la edición 2012 del premio L’Oréal diseñó un sistema que permitirá elaborar un mapa de movimiento del suelo en base a sismos que se produjeron anteriormente en Argentina.

“Nuestro trabajo consiste en informatizar los registros históricos de eventos que ocurrieron en el pasado y generar un modelo probabilístico que nos permita predecir las zonas de mayor y menor peligro sísmico, cuando estos fenómenos vuelvan a presentarse”, explica.

Para ello, junto con su equipo visitó diferentes observatorios sismológicos del mundo, donde quedaron registrados los terremotos argentinos. Tras informatizar esos datos, el sistema toma en cuenta la localización, intensidad, tamaño, duración y energía liberada durante los eventos para predecir el movimiento del suelo esperado a futuro.

“La información histórica de los grandes sismos que ocurrieron en el pasado es fundamental”, comenta, “y para eso tenemos que recolectar cada evidencia que podamos conseguir, para tratar de entenderlos mejor. No es lo mismo un sismo de magnitud seis, equivalente a una bomba atómica, que uno de intensidad siete, equivalente a treinta”.

Para Alvarado, este sistema no solo ayudará a salvar vidas, sino que aportará datos fundamentales a la hora de construir edificios u obras como puentes, centrales hidroeléctricas o fábricas. “Tener un mapa que refleje estos fenómenos naturales y poder anticiparnos a cualquier problema nos permitirá optimizar no sólo los costos, sino además minimizar su impacto”, concluye.

 

Mención: la ciencia al servicio del medio ambiente

Silvia Goyanes, investigadora principal del CONICET en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, UBA-CONICET) obtuvo la distinción por su proyecto de elaboración de materiales biodegradables basados en almidón y diferentes tipos de nanopartículas, que buscan sustituir a los plásticos blandos de uso cotidiano.

De acuerdo con la física, estos últimos son el componente de la basura que más aumentó en los últimos años y ocupan un enorme volumen en los rellenos sanitarios debido a su baja densidad, lo que los torna mecánicamente inestables.

“Su reemplazo por plásticos de almidón solucionará el problema del espacio porque son ingeridos por bacterias y hongos. Además, el almidón es la base de los plásticos comestibles y por lo tanto el desarrollo de estos envases genera valor agregado a productos agrarios primarios”, aclara.

Para Goyanes, este nuevo compuesto tiene ventajas sobre los films de almidón convencionales. “La adición de diferentes tipos de nanopartículas mejora las propiedades mecánicas y de permeación de los materiales y les confieren propiedades adicionales, como por ejemplo que el envase contenga antimicrobianos o partículas con efectos bactericidas”, enfatiza.

 

Mención: la ciencia al servicio de la industria

Mónica Quiroga, investigadora independiente del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (INCAPE, CONICET-UNL) obtuvo una mención por su proyecto para desarrollar y aplicar una tecnología que permite sintetizar y reutilizar catalizadores, y reducir el impacto ambiental de las industrias químicas.

Los catalizadores son sustancias utilizadas en infinidad de procesos de purificación y síntesis de compuestos para favorecer o aumentar la velocidad de una reacción química.

“La industria a nivel mundial consume grandes cantidades de catalizadores, que deben ser activos, selectivos y de prolongada vida útil. Pero al ser un factor asociado con la contaminación ambiental, debemos optimizar su funcionamiento y contemplar su reutilización y recuperación una vez agotados”, explica la investigadora.

Quiroga y su equipo desarrollaron y patentaron un nuevo material de composición mixta inorgánica-orgánica, llamado Soportes Composite. Este producto es utilizado como soporte en la elaboración de un tipo particular de catalizadores, denominados egg-shell.

Las ventajas son numerosas. Estos productos son reutilizables, con alta actividad, selectividad, estabilidad y resistencia mecánica, lo que permite usarlos en sistemas industriales continuos. Además, la investigadora señala que, por su diseño, estos catalizadores permiten disminuir la contaminación ambiental de los procesos productivos, al tratar materia prima sin solventes o procesos de separación.

A futuro los investigadores esperan poder aplicar esta nueva tecnología en procesos industriales de síntesis de nuevos compuestos químicos en las industrias alimenticia, química fina y farmacéutica. “Esta mención es un reconocimiento para todo el equipo y un impulso para continuar trabajando”, afirma Quiroga.

Formación

Patricia Alvarado es licenciada en Geofísica por la Universidad Nacional de San Juan y docente en la misma casa de estudios. Tiene además una maestría en la Universidad de Chile y un doctorado y un postdoctorado en la Universidad de Arizona, Estados Unidos.

Proyecto: “Peligro sísmico en argentina, su cuantificación a partir del registro histórico digital en banda ancha de terremotos destructivos”.

 

Silvia Goyanes es licenciada en Ciencias Físicas por la UBA y tiene un doctorado en la misma universidad. Tiene un postdoctorado en la Universidad del País Vasco, España y profesora regular en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA).

Proyecto: “Nanocompuestos de base almidón con aplicaciones en envases biodegradables y compostables”.

 

Mónica Quiroga es licenciada en Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Salta (UNSa). Se doctoró en la misma materia en la Universidad Nacional de Litoral, donde actualmente es profesora.

Proyecto: “Hidrogenación estereo y enanito selectiva para la obtención de productos de mayor valor agregado por vía catalítica”.

 

Datos de CONICET:

– De 2003 a 2012 el número de investigadores pasó de 3804 a 7485.

– En 2006 las mujeres representaban el 46 por ciento de los investigadores, cifra que hoy escaló al 50 por ciento.

  • Por Ana Belluscio, Alejandro Cannizzaro y Lucila Espósito.

  • Sobre investigación
  • Patricia Alvarado. Investigadora independiente. UNSJ.
  • Silvia Goyanes. Investigadora principal. IFIBA.
  • Mónica Quiroga. Investigadora independiente. INCAPE.