16/10/2015 | TECNÓPOLIS 2015
“Tenemos que investigar nuestro mar. No podemos amarlo sin conocerlo”
Daniel Fernández, investigador del CONICET, repatriado en el año 2004, brindó una charla sobre peces antárticos.
Daniel Fernández durante la charla. Foto: CONICET Fotografía.

Durante su exposición, Fernández explicó que los peces antárticos están relacionados con una parte del territorio argentino “que solemos desconocer y que es importante que conozcamos en mayor profundidad para manejar los recursos naturales, y así discutir cuestiones de soberanía con información científica”, sostiene el investigador del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) de Ushuaia.

Estas investigaciones se desarrollan en el marco del Proyecto Pampa Azul en dos sectores: Namuncurá – Banco Burdwood y las Islas subantárticas. Los peces nototénidos dentro de Antártida constituyen el grupo más numeroso y la mayor biomasa dentro de la ictiofauna de Antártida. Hay aproximadamente 135 especies en total y 126 están dentro del continente blanco.

Hay algunas particularidades en estos peces que los ayudan a adaptarse a temperaturas bajo cero como las proteínas anticongelantes que poseen. En algunos casos los “peces de hielo” tienen fibras musculares muy grandes y todo este grupo no posee vejiga natatoria. Otra característica es que su sangre es prácticamente transparente ya que no poseen hemoglobina.

El objetivo de la charla es transmitir estas investigaciones que se hacen hace 20 años, ya que tienen importancia desde lo científico y lo geopolítico. Otro de los fines es tratar de entender la fragilidad que tiene la vida en la tierra y como la fauna antártica varió en los últimos 60 millones de años. “La importancia del cambio climático va a cambiar la temperatura del agua, las condiciones del ambiente y seguramente modificará la distribución de las especies, donde algunas van a extinguirse”, afirma Fernández.

En cuanto al herramental, Fernández remarcó la importancia del buque oceanográfico Puerto Deseado ya que “ha permitido realizar investigaciones que antes no se podían hacer. Estoy en Ushuaia desde 1994 y recién en el 2009 pude ir a pescar a la Plataforma continental argentina y antártica. Antes no teníamos acceso. Por lo tanto, amplió nuestro rango de trabajo”.