CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

Tecnologías Prehispánicas: los Alfareros Antiguos de Catamarca

Un estudio reciente revela como cambió la tecnología alfarera con el arribo de los Incas a fines del siglo XV en el Noroeste Argentino.


Guillermo de La Fuente en el Sitio Costa Reyes N°5 (Tinogasta, Catamarca). Foto: gentileza investigadores.
Sergio D. Vera en una excavación en el sitio Costa Reyes N°5 (Tinogasta, Catamarca). Foto: gentileza investigadores.
Sitio Costa Reyes N°5 (Tinogasta, Catamarca). Foto: gentileza investigadores.

Por Guillermo De La Fuente * y Sergio D. Vera * *

Desde hace diez años nos dedicamos al estudio del pasado prehispánico del sur del valle de Abaucán, en el oeste de la provincia de Catamarca, ocupándonos de diversos periodos que van desde la aparición de las primeras sociedades sedentarias hasta la ocupación incaica. Nuestra labor se enfoca en el análisis de los restos de vasijas confeccionadas por los alfareros antiguos.

¿Por qué estudiar la cerámica? Porque es el resultado de un sistema tecnológico complejo, producto de elecciones que se establecen a lo largo del tiempo, en donde los alfareros tuvieron que optar entre un amplio abanico de posibilidades, y decidir desde la de recolección de la materia prima, hasta la forma de cocción. Pensar en que esas elecciones se deben exclusivamente a cuestiones funcionales -es decir, que los alfareros eligen el método más eficiente con la finalidad de ahorrar tiempo y energía-, es limitar el potencial real que tienen los objetos tecnológicos. Estos no se comportan de forma neutral, sino que actúan en una sociedad de forma activa y pueden llegar incluso a estructurar o reestructurar las normas básicas. Desde esta perspectiva, las elecciones tecnológicas se construyen en base a la realidad social del artesano.

Actualmente y a partir de aproximaciones interdisciplinarias, es posible aplicar diversos métodos de análisis para obtener datos que nos permitan pensar en esas elecciones.

En el trabajo que publicamos recientemente en Latin American Antiquity presentamos los resultados del análisis de una muestra cerámica obtenida en Costa de Reyes N°5, un sitio arqueológico con rasgos netamente incaicos que se caracteriza por presentar hornos de cocción para la elaboración de piezas cerámica. En esta publicación, nos enfocamos en abordar un momento de gran importancia en la historia prehispánica del noroeste argentino, la llegada de los Incas.

Los Incas dominaron a los grupos locales provocando profundos cambios en las organizaciones sociales preexistentes. Sin embargo, ese control no se realizó exclusivamente a través de la fuerza (como por ejemplo la guerra), sino que se adecuó a las características particulares de cada etnia a conquistar. Esto nos llevó a preguntarnos cómo afectó la llegada de los incas a las sociedades preexistentes y cómo se registran estos cambios en los objetos cerámicos.

Actualmente, los arqueólogos interesados en la problemática de la llegada de los Incas, tienen el desafío de buscar evidencia material que brinde información y que permita acercarse a las cualidades de la dominación en cada contexto particular. Nuestro aporte se basó en la aplicación de diversas aproximaciones metodológicas, tales como (1) la reconstrucción morfológica y de estilo, permitiendo discernir entre las formas de las vasijas que se elaboraron y su decoración, (2) la petrografía, que permitió caracterizar las pastas y diferenciarlas de acurdo a los componentes que la integran, (3) la datación por termoluminiscencia y radiocarbono, método cronológico que ubicó en el tiempo los fragmentos cerámicos y el sitio arqueológico, y (4) análisis de activación neutrónica, que caracterizó la muestra desde un punto de vista químico.

Por lo menos desde el año 900, en el sur del valle de Abaucán, habrían vivido personas con una economía basada en la domesticación de plantas y animales, con sus normas y leyes, propias de una organización cacical. Los alfareros y alfareras de estos grupos elaboraron vasijas de forma variada. Los estudios químicos y petrográficos nos permiten pensar que las elecciones iniciales de producción, tales como el aprovisionamiento de la arcilla, el tratamiento de la misma y las inclusiones a agregar, habrían sido diversas, siguiendo recetas variadas. Sin embargo, a la hora de dar forma y decorar las piezas, estas habrían sido similares.

Aproximadamente, alrededor de 1480, llegan los incas a la región, imponiendo sus propias normas. A partir de entonces, todo el valle de Abaucán pasaría a formar parte del imperio incaico (Tawantinsuyu), reorganizando los recursos existentes en el área. Es aquí cuando comienza a aparecer una alfarería novedosa, que contrasta con la ya existente. La metodología que implementamos nos reveló una gran homogeneidad en todos los niveles (desde el punto de vista químico, petrográfico, morfológico y estilístico). Esto nos lleva a considerar que aparecieron nuevos alfareros con nuevos modos de elaboración, y que las elecciones tecnológicas se restringieron a una o pocas recetas. En este sentido, podemos plantear que habría habido una sola cantera desde donde extraían la arcilla, preparándola de forma similar y con una notable exaltación de las características visibles expresada en la forma y la decoración.

En esta etapa también aparece una cerámica exótica denominada Diaguita-Inca, proveniente de Chile. Las características tecnológicas muestran elecciones totalmente diferentes a las observadas hasta entonces. ¿Cómo llegaron hasta allí? Las hipótesis son variadas, pero lo más probable es que sean producto del intercambio de objetos confeccionados del otro lado de la cordillera y que llegaron allí debido a las nuevas estrategias establecidas por la organización estatal incaica.

Como dijimos antes, los objetos no son inocentes, sino que tienen un propósito que va más allá de lo funcional. La presencia de vasijas incaicas en lo que hoy es el noroeste argentino, durante la administración del Tawantinsuyu, permite visibilizar el proceso de expansión, y la trasmisión una ideología de dominación. En el sur del valle de Abaucán, creemos que la cerámica incaica indica sentido de pertenencia y, en algunos casos, es una marca de prestigio. Sin embargo, la tradición Sanagasta preexistente en la zona continuaría desarrollándose y conviviría con el estilo imperial. Esta situación nos lleva a pensar que la dominación ejercida sobre las etnias locales habría sido permisiva en algunos aspectos, sin la necesidad de eliminar por completo el saber propio de los artesanos.

Aún quedan múltiples aristas por donde encarar la problemática planteada. Nos proponemos seguir por esta directriz, aplicando nuevas técnicas analíticas, pero siempre pensando y repensando a la cerámica como objetos tecnológicos portadores de un potencial de gran significancia.

*Guillermo De La Fuente es investigador independiente del CONICET en el Centro de Investigación y Transferencia de Catamarca (CITCA, CONICET-UNCA).

* * Sergio Vera es becario doctoral del CONICET en el el Centro de Investigación y Transferencia de Catamarca (CITCA, CONICET-UNCA).