20/09/2018 | Tecnología
Sistemas de almacenamiento para redes eléctricas inteligentes
Trabajo de investigador del CONICET publicado en prestigiosa revista de ingeniería eléctrica y electrónica fue elegido para formar parte de un libro.
Marcelo Molina. Foto: CONICET Fotografía.

En los últimos años, la industria de la energía eléctrica ha experimentado una transformación revolucionaria debido a la aparición de las llamadas redes eléctricas inteligentes (REI). Esta novedad tecnológica permite construir un sistema eléctrico flexible que coordine mejor los recursos energéticos disponibles y la demanda eléctrica con el objetivo de suministrar electricidad de manera sostenible, económica y segura. En el terreno de las energías renovables esto posibilita integrar diferentes fuentes intermitentes – como la eólica y la solar – para poder alcanzar un mejor aprovechamiento de las mismas.

No obstante, la exitosa implementación de las REI depende en gran medida de poder incorporar a las mismas novedosas tecnologías de almacenamiento de energía

Respecto a esta problemática, un trabajo de Marcelo Molina, investigador independiente del CONICET y vicedirector del Instituto de Energía Eléctrica (IEE, CONICET-UNSJ), elegido para su publicación en la prestigiosa revista de ingeniería eléctrica y electrónica, Proceedings of the IEEE ( del Institute of Electrical and Electronics Engineers), realiza, a partir de su modelado, un análisis exhaustivo de los diferentes almacenadores de energía para REI y evalúa su conveniencia para distintas aplicaciones.

“En esta revista solo es posible publicar bajo invitación y en ella se documentan los principales desarrollos en tecnología del área a nivel mundial – en ingeniería eléctrica, electrónica e ingeniería y ciencias de la computación. En mi caso, fui convocado debido a mi experticia en el área de sistemas de almacenamiento de energía en REI y dado que el trabajo tuvo una excelente aceptación en la comunidad científica y tecnológica internacional, la editorial me invitó a incorporar una versión extendida como capítulo de un libro que se va a publicar a principios de 2019, junto con otros trabajos de destacados investigadores internacionales, cuyo coordinador, Bimal Bose –University of Tennessee, (Knoxville, Tennessee, EE.UU.)- es una de las voces más importantes sobre esta temática a nivel global”, afirma Molina.

El trabajo de Molina realiza una sistematización de información que hasta el momento se encontraba dispersa respecto de este tipo de almacenadotes y hace foco en su integración a redes eléctricas dependientes de energías no renovables.

“Desarrollé modelos dinámicos de diferentes tipos de almacenadores de energía adecuados para aplicaciones en REI y a partir de esto realicé un análisis integral de su funcionamiento en diferentes estados de operación de las redes eléctricas, utilizando simuladores para análisis del comportamiento estático y dinámico. Si bien ya existían modelos de generación renovable para REI, aún no se habían modelado adecuadamente los sistemas de almacenamiento, y en especial no se había analizado su comportamiento para nuevas aplicaciones en redes inteligentes. Lo que se evaluó es, según la aplicación, qué tipo de almacenamiento es conveniente utilizar y además como se pueden combinar los diferentes almacenadores entre sí para obtener mejores resultados”, explica el investigador.

De acuerdo a Molina, las redes inteligentes permitirán solucionar, al integrar diferentes recursos energéticos, las limitaciones para el desarrollo de las energías renovables debidas a la naturaleza intermitente de recursos como la luz solar o el viento. De aquí se desprende la importancia de contar con efectivos sistemas de almacenamiento.

“En un sistema eléctrico convencional es posible controlar la generación de energía eléctrica, en cambio en el caso de las fuentes renovables esto no se puede realizar, por lo cual es fundamental para realizar un cambio de paradigma en el sector eléctrico que se estudien las diferentes formas de almacenar eficientemente la energía y poder articularlas en sistemas que funcionen de manera inteligente”, concluye Molina.

Por Miguel Faigón