18/10/2016 | Tecnología
‘Ríe Pibito’ que la ciencia está en los barrios
Investigadores del CONICET y de la UNR conjugan promoción de la salud e inclusión social en un proyecto de voluntariado universitario para mejorar las condiciones sanitarias de Villa Banana en Rosario.
El trabajo de los voluntarios en Villa Banana. Fotos: CONICET Fotografía.
El trabajo de los voluntarios en Villa Banana. Fotos: CONICET Fotografía.
El trabajo de los voluntarios en Villa Banana. Fotos: CONICET Fotografía.
El trabajo de los voluntarios en Villa Banana. Fotos: CONICET Fotografía.
El trabajo de los voluntarios en Villa Banana. Fotos: CONICET Fotografía.

En 2010 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció al acceso al agua potable y saneamiento como un derecho humano. A pesar de ello, 884 millones de personas en el mundo aún carecen de un acceso seguro al agua potable.

Desde hace seis años, a partir de un proyecto de voluntariado universitario, Luis Veggi, investigador adjunto del CONICET en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), formó el laboratorio integral mixto de tecnologías para la inclusión social Ríe Pibito (FBioyF-UNR, CONICET). El equipo de Ríe Pibito realiza actividades vinculadas a la promoción y el desarrollo de tecnologías asociadas a las problemáticas de desarrollo humano en el barrio de Villa Banana de Rosario.

Villa Banana es un asentamiento que se empezó a formar con la instalación de las primeras casas a la vera de las vías el Ex Ferrocarril Belgrano a mediados de la década del ’60. En la intersección de las Av. Pte. Perón y Bv. 27 de Febrero con las vías del tren se marca una pronunciada curva que le da nombre al barrio. Actualmente viven aproximadamente 10 mil personas sin un suministro formal de agua potable en sus hogares.

“No teníamos muy en claro qué podíamos hacer pero si lo que queríamos lograr. Quisimos, desde nuestra experticia y conocimiento, poder llegar a los lugares que más nos necesitaran y encontramos en el programa de voluntariado universitario una oportunidad. Empezamos a trabajar en el no acceso al agua potable, que es una cuestión sanitaria básica para la salud y la principal causa de la diarrea en niños”, explica Veggi, quien trabaja en el Área de Integración Disciplinar y Estudio de la Problemática Profesional de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR.

Veggi es bioquímico de formación y estudiaba hepatotoxicidad experimental, pero por su vocación social y la inquietud por volcar a la sociedad sus conocimientos comenzó a preocuparse por los determinantes sociales de la salud en comunidades en situación de pobreza de la ciudad de Rosario. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la situación de pobreza es la problemática de desarrollo humano más importante a nivel global.

Dos veces al año, en abril y septiembre, con la colaboración del Centro de Convivencia Barrial Oeste, el Centro de Salud David Staffieri, la Escuela “Marcelino Champagnat” y la Guardia Urbana Municipal de Rosario, el Laboratorio “Ríe Pibito” realiza análisis del agua, vigilancia nutricional y consejería alimentaria y tests para la detección del VIH en el barrio.

“Hay un grupo muy fiel de voluntarios -estudiantes, graduados, docentes e investigadores del CCT Rosario y la UNR- que tienen una visión que se inclina hacia las problemáticas sociales. A todos nos gusta la química pero en ese espectro hay gente con distintas sensibilidades y cada uno al desarrollarse profesionalmente cumple su rol social”, afirma el bioquímico.

Con el fin de difundir las problemáticas de la situación de pobreza y promover el desarrollo de tecnológicas para la inclusión social se invitan a participar a los voluntarios. Estos reciben charlas informativas y capacitaciones previas y con la colaboración de organizaciones estatales y referentes del barrio, el Laboratorio “Ríe Pibito” se acerca a Villa Banana para realizar aportes a las problemáticas de desarrollo humano asociadas a los determinantes sociales de salud.

Se instalan distintas carpas de acuerdo a las evaluaciones que se vayan a realizar. En la primera, se realizan test rápidos de HIV y se informa sobre la enfermedad; la segunda es la de nutrición en la que se analizan los datos de peso y talla de los niños que obtienen las voluntarias que visitan casa por casa. En la tercera carpa se monta un laboratorio de campaña en el que se estudian las muestras de agua que toman los voluntarios, se analiza su pH y concentración de cloro libre y total. Además se realizan encuestas de uso y gestión del agua en hogares y, con los resultados, los voluntarios se vuelven a acercar a los vecinos para informarles el estado del agua y brindarles consejos principalmente sobre la recolección de este recurso.

“El problema de la falta de una red de distribución del agua es reconocido y notorio. La sociedad discrimina la situación de pobreza pero no hay una comprensión real de la situación. La pobreza es un fenómeno multidimensional, el ideal es que la persona trabaje y salga de la línea de pobreza pero es más complejo que eso no solo es una cuestión de ingresos, hay que garantizar educación, salud y agua potable, que son derechos humanos. Con todas las actividades siempre vamos con algo para aportar, si hay una interacción, que haya un aporte a esa persona”, advierte Veggi.

El enfoque de este proyecto está basado en la generación de tecnologías de inclusión social, es decir, el desarrollo de aportes tecnológicos a las problemáticas prestando especial atención en que el diseño, desarrollo, implementación y gestión de las tecnologías generen dinámicas sociales y económicas de inclusión social y de desarrollo sustentable. Una de las temáticas sobre las que trabajan es en el saneamiento de los reservorios que son utilizados para acumular agua en los momentos en los que no hay provisión.

“No es ir y poner un caño para que tengan agua. El centro no lo ponemos en los recursos sino en las personas y las libertades que están vulneradas en determinada situación social. Por ejemplo, si el problema que la gente del barrio prioriza es no tener la libertad de bañarse y vos llevás el agua pero falta el jabón y los saberes necesarios, no aportaste nada. Nuestra idea es participar de la situación, generar estrategias de intervención y tecnologías sanitarias para que después los gestores del Estado puedan llevar adelante su participación. Necesitan gente que genere la tecnología pero en conjunto con ellos, que son los que la van a aplicar y distribuir”, concluye el investigador.

 

Las actividades de Ríe Pibito se desarrollan en el marco de un Proyecto de Desarrollo Tecnológico y Social (PDTS) llamado “Estudio y desarrollo de tecnologías vinculadas a las problemáticas de las comunidades sin servicio formal de agua potable”.

Asimismo, el proyecto Ríe Pibito forma parte de la Red de Tecnologías para la Inclusión Social Argentina (Red TISA) que tiene por objetivo organizar, articular e integrar instituciones y organizaciones públicas y privadas con el propósito de contribuir al desarrollo sostenible del país. La Red TISA es coordinada por Hernán Thomas, investigador principal del CONICET en el Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología (IESCT-UNQ).

Por Cecilia Leone.