CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES

Revelan que el viviparismo surgió en el linaje de los mamíferos más de 90 millones de años antes de lo que se creía

Un estudio de científicos del CONICET sobre restos fósiles de una especie del grupo del que descienden los mamíferos postula que la capacidad de parir crías vivas se originó en este linaje hace al menos 236 millones de años. Este descubrimiento podría tener importantes implicancias evolutivas.


Un estudio de paleontólogos del CONICET reveló que la capacidad de parir crías vivas en el linaje de los mamíferos se originó durante el Triásico Tardío, entre 95 y 90 millones de años antes de lo que se creía. El descubrimiento fue posible gracias al estudio de los restos óseos de un representante del grupo del que descienden los mamíferos de aproximadamente 236 millones de años de antigüedad, un cinodonte llamado Chiniquodon theotonicus. El estudio fue publicado en la revista Frontiers in Mammal Science.

Chiniquodon theotonicus fue un carnívoro de mediano tamaño que vivió a finales del Triásico en lo que hoy es Argentina y Brasil.  El fósil analizado en esta investigación es uno de los más completos conocidos de la especie y fue descubierto en 2011 en el Parque Nacional Talampaya (La Rioja, Argentina), en rocas de la Formación Chañares, por el mismo equipo de trabajo.

Hasta ahora, se aceptaba la hipótesis de que el viviparismo -tal como se denomina la capacidad de parir crías vivas- había surgido en el linaje de los mamíferos entre fines del Jurásico y principios del Cretácico, en el ancestro común de los mamíferos terios (Theria), grupo que incluye tanto a placentarios (Placentalia) como a marsupiales (Marsupialia). En este sentido, la capacidad de parir crías se considerada una adquisición evolutiva relativamente moderna en la historia de Mammalia. En consecuencia, se creía también que la totalidad de los cinodontes que los habían precedido, al igual que las formas más tempranas de mamíferos, debían haber sido necesariamente ovíparas.

Nuevas conclusiones sobre el origen del viviparismo

Leandro Gaetano, investigador del CONICET en el Instituto de Estudios Andinos “Don Pablo Groeber” (IDEAN, CONICET-UBA) y primer autor del trabajo, cuenta que, cuando realizaron el estudio histológico de la microestructura de los huesos de Chiniquodon theotonicus, detectaron la presencia de una marca de crecimiento muy particular. Se trata de una marca de crecimiento no cíclica formada a partir de un cambio abrupto en la tasa de crecimiento inmediatamente posterior el nacimiento. Dado que esta marca representa la circunferencia de los huesos en el momento en el que el animal nació, por primera vez se tuvo la posibilidad de estimar la masa corporal de Chiniquodon al nacer.

“El análisis comparativo de la masa corporal nos permitió estimar que la masa corporal de Chiniquodon theotonicus al nacer era comparable a la observada en mamíferos placentarios actuales, muy diferente a las de otros amniotas vivientes, como los reptiles (incluyendo las aves), los monotremas y los marsupiales. Sólo los mamíferos placentarios dan lugar a crías relativamente grandes al nacer, mientras que las crías de otros amniotas son comparativamente mucho más pequeñas. Esto nos permitió establecer que la estrategia reproductiva de Chiniquodon theotonicus debía ser parecida a la observada en los mamíferos placentarios y distinta a la del resto de los amniotas que existen actualmente”, señala Gaetano.

El investigador destaca que esto implica que el viviparismo, una característica usualmente vinculada al éxito evolutivo de los mamíferos terios, ya estaba presente en animales que vivieron mucho tiempo antes de que estos aparecieran. “Además, nuestro descubrimiento implica que ciertos aspectos fisiológicos, metabólicos y comportamentales concebidos como característicos de los terios ya existían entre 95 y 90 millones de años antes entre algunos cinodontes no mamíferos”, indica Gaetano.

De acuerdo con los autores del trabajo, estos resultados abren también interrogantes sobre qué otras características, que se creen típicas de animales más modernos, ya estaban presentes entre los cinodontes. También resalta la ausencia de conocimiento sobre la reproducción y otros rasgos biológicos importantes durante casi la mitad del Mesozoico, entre el inicio del Triásico Tardío y el Cretácico Temprano, un intervalo de cerca de 90-95 millones de años en el que se originaron y se diversificaron numerosos representantes del linaje de los mamíferos.

Para Gaetano, este estudio constituye un paso fundacional para reconstruir la historia evolutiva de las estrategias reproductivas en los ancestros de los mamíferos. “Esperamos que impulse a otros investigadores a buscar más evidencia que contribuya a una mejor comprensión de esta y otras características usualmente vinculadas al éxito de los mamíferos actuales, en especial de los placentarios”, indica.

Las conclusiones del artículo invitan a considerar la actualización de las exposiciones de museos y otros materiales educativos y de divulgación científica. “Ahora se ha vuelto más aparente que en lugar de animales similares a reptiles, los cinodontes eran en realidad muy similares a mamíferos actuales. En conjunto con interpretaciones particulares de los ancestros de los mamíferos, nuestro descubrimiento tiene impacto en la reconstrucción de los aspectos ecológicos de los ecosistemas del Triásico”, concluye el investigador.

Referencias bibliográficas 

Gaetano LC, Miceli Baro MÁ, Cerda IA and Mancuso AC (2026) Early origin of viviparity in the mammalian lineage. Front. Mamm. Sci. 5:1845319. doi: 10.3389/fmamm.2026.1845319