31/07/2014 | CIENCIA CON VOZ PROPIA
Reproducción de pequeños mamíferos como indicador de la calidad de hábitat
Estudiar estos animales permite comparar el impacto de la agricultura orgánica y convencional sobre la biodiversidad de los agroecosistemas.
Borde orgánico. Foto: gentileza investigador.

Por José Priotto*

A la agricultura orgánica se la reconoce como una práctica agrícola más amigable con el ambiente que la agricultura convencional, debido a que evita totalmente el uso de insecticidas, herbicidas y fertilizantes inorgánicos. Si bien en algunos países de Europa se la implementa como una forma de manejo para atenuar los efectos de la agricultura sobre la biodiversidad en agroecosistemas, en nuestro país es una práctica muy poco utilizada.

Con el objetivo de obtener datos empíricos sobre el efecto que tienen ambos tipos de manejo en la biodiversidad y abundancia poblacional de pequeños mamíferos, investigadores y becarios del CONICET, integrantes del Grupo de Investigaciones de Ecología Poblacional y Comportamental (GIEPCO) de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), estamos realizando estudios comparativos de campo entre agricultura orgánica y convencional. El propósito es aportar datos que permitan conciliar la producción agropecuaria con la conservación de la biodiversidad en sistemas agrícolas del centro-sur de Córdoba.

Los campos orgánicos tienen altos niveles de heterogeneidad de hábitat y comparados con los campos convencionales contienen mayor densidad de áreas no cultivadas. Las prácticas orgánicas reconocen la importancia de proveer hábitats de bordes no cultivados para la vida silvestre. En resumen, un manejo amigable de ellos incrementa la disponibilidad de alimento y refugio para la fauna en tierras cultivadas.

Considerando las diferencias entre los dos tipos de manejo agrícola es importante preguntarse si los campos bajo manejo orgánico ofrecen a la fauna una mayor calidad de hábitat que los convencionales. Para responder a esta pregunta nuestro grupo utiliza como modelo de estudio a las hembras de pequeños mamíferos, uno de los grupos de herbívoros nativos más importantes de los agroecosistemas. Cumplen importantes funciones ecológicas como ser principales presas de mamíferos y aves (contribuyendo a complejizar las cadenas tróficas), ser consumidores de invertebrados, y dispersores de semillas y micorrizas.

Las hembras en particular son buenos indicadores de calidad de hábitat debido a los altos costos energéticos asociados con la preñez, lactancia y cuidado de las crías, lo que define su mayor inversión en la descendencia en comparación con los machos. Esto determina que las hembras elijan el hábitat que garantice la cobertura y alimento necesario para criar a sus crías. Así, el efecto del tipo de manejo agrícola debería ser más evidente en hembras que en machos, influyendo sobre el número de hembras y su actividad reproductiva en bordes de hábitats no cultivados.

El estudio publicado en Basic and Applied Ecology mostró que la actividad reproductiva de las hembras de pequeños mamíferos en bordes de hábitats estuvo determinado principalmente por el sistema de manejo y la cobertura vegetal. Los campos bajo manejo orgánico tuvieron un mayor número de hembras reproductivas que los sometidos a manejo convencional. Un borde de campo orgánico puede sostener hasta cinco hembras reproductivas, mientras que uno convencional puede sostener como máximo hasta dos hembras activas reproductivamente. La cobertura vegetal de los bordes de hábitats de los campos convencionales está constituida principalmente por vegetación seca producto de la fumigación, lo que determina su baja calidad para los requerimientos asociados a la reproducción de las hembras.

La exclusión de pesticidas y fertilizantes sintéticos de los campos orgánicos sería la principal diferencia entre los dos sistemas de manejo. La reducción total o parcial de la aplicación de agroquímicos incrementa la diversidad y abundancia de plantas e invertebrados en los bordes de campos. Esto determina que los campos orgánicos en general, y sus bordes de hábitat en particular, sean más adecuados para las hembras reproductivas de pequeños mamíferos, debido a que ellos proveen una alta disponibilidad de refugio y alimento.

Así, nuestros resultados muestran claramente que los bordes de campos orgánicos tienen una alta calidad de hábitat debido a que ellos proveen recursos para la reproducción y persistencia de las poblaciones de pequeños mamíferos. Este descubrimiento tiene varias implicancias, entre las cuales podemos mencionar el beneficio potencial que tiene en el éxito reproductivo de predadores. Esto dado que los pequeños mamíferos representan una importante fuente de presa para numerosas especies de aves y mamíferos medianos y grandes. Así los campos orgánicos podrían ser claves para la conservación de la complejidad de las cadenas tróficas en agroecosistemas.

Actualmente es ampliamente reconocido que las prácticas agrícolas amigables con la vida silvestre deben ser valoradas en el contexto del paisaje. Por lo tanto la implementación de campos bajo manejo orgánico podría ser importante como medida de conservación de la biodiversidad en paisajes simples, tales como las áreas cultivadas del centro de Argentina que se encuentran sometidas a una fuerte intensificación agrícola.

Borde convencional:

*José Priotto es investigador independiente del CONICET en la Universidad Nacional de Río Cuarto, Córdoba.

Este texto fue realizado a partir del trabajo: “The effects of agricultural management on the reproductive activity of female rodents in Argentina”, Basic and Applied Ecology (2014), http://dx.doi.org/10.1016/j.baae.2014.06.005.

Autores:

José Coda, Becario de Postgrado CONICET.
Daniela Gomez, Investigadora Asistente CONICET y Docente UNRC.
Andrea Rosa Steinmann, Personal Principal CONICET y Profesora Adjunta UNRC
José Priotto, Investigador Independiente CONICET y Profesor Adjunto UNRC.