INVESTIGADORES
ROGERS William john
libros
Título:
Cereales de invierno: la investigación científico técnica desarrollada por el INBA, CONICET-FAUMBA, el BIOLAB Azul, CIC-PBA-FIBA-FAUNCPBA, la Facultad de Agronomía-UBA y la Facultad de Agronomía-UNCPBA
Autor/es:
STENGLEIN, S.A.; MORENO, M.V.; COGLIATTI, M.; ROGERS, W.J.; CARMONA, M.A.; LAVADO, R.S.
Editorial:
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
Referencias:
Lugar: Tandil; Año: 2012 p. 238
ISSN:
978-950-658-301-9
Resumen:
La civilización humana se basó en el cultivo de los cereales, pues son éstos los que le permitieron acumular alimentos y disponer de tiempo para otros menesteres distintos a la búsqueda de comida. Los tres cereales más importantes fueron y son arroz, trigo y maíz. El cultivo del trigo fue el determinante de la emergencia de civilizaciones en el Medio Oriente, extendiéndose hasta el norte de la India y el sur de Europa. Allí, los historiadores ubican las primeras civilizaciones, que se iniciaron en el 3500 a.C., en Sumeria (en la baja Mesopotamia, actual Irak), en Egipto (sobre el río Nilo), en Mohenjo Daro (sobre el río Indo, región de los actuales Pakistán e India) y, finalmente, en Creta con la cultura minoica (en el este del Mar Mediterráneo). Desde ese momento, cada vez que el hombre se desplazó (por migraciones o conquistas) o ejerció el comercio, el trigo se difundió prácticamente por todo el mundo.   Sin embargo, el trigo no sólo es parte de la historia de la humanidad, sino también de la historia argentina: en 1528 se cultivó trigo por primera vez en nuestro país, constituyendo el primer cultivo de la región pampeana. Éste se desarrolló en un asentamiento precario, llamado Fuerte Sancti Spiritu, que fuera instalado por Sebastián Gaboto cuando invernó con su expedición en la costa del río Paraná, en la actual provincia de Santa Fe. Luego durante todo el período colonial y los primeros años de la patria, también se cultivó trigo y, desde mediados del siglo XIX, comenzó a ser exportado en forma creciente.   A principios del siglo veinte, se inició en el país el mejoramiento organizado de trigo, exportándose aproximadamente tres millones de toneladas de granos. En los años treinta, se fundó la red oficial de ensayos territoriales, la cual sigue vigente en la actualidad. Hoy el trigo pan es uno de los principales cultivos de la Argentina, con una superficie de siembra que excede normalmente los seis millones de hectáreas y una producción de más que quince millones de toneladas. Sin embargo, la productividad por hectárea es más baja que la de algunos otros países productores y existe una diferencia notable entre rendimientos potenciales y reales, lo que implica que habría una oportunidad, a través de la investigación y la transferencia, de incrementar los rendimientos en el futuro. Asimismo, el trigo candeal representa un mercado valioso, pero pequeño (en general con una siembra menor que 100.000 has.), con alto potencial de crecimiento futuro.   Otros cereales de invierno de importancia son la cebada, el centeno, la avena y el alpiste. La cebada es cultivada en todo el mundo y utilizada tanto en alimentos de consumo humano como animal, aunque el principal destino dado al grano cosechado es la producción de malta en la industria cervecera. La producción de cebada cervecera de nuestro país ha crecido notablemente en los últimos veinte años; dicho crecimiento ha sido acompañado por la ampliación de la distribución geográfica del cultivo, siendo la provincia de Buenos Aires responsable del 90% de la producción nacional. La posibilidad de adelantar unos quince días la siembra de soja de segunda, por tener la cebada un ciclo más corto que el del trigo, y por los buenos rendimientos que se han obtenido en los últimos años en comparación con el trigo, ha favorecido el incremento de su área de siembra. En la última campaña, se sumó la mayor oferta de contratos de siembra de cebada por parte de las malterías y los buenos precios alcanzados por la cebada, lo cual llevo a alcanzar el millón de hectáreas sembradas, superficie récord para este cultivo en nuestro país.   El alpiste es una gramínea anual, de crecimiento invierno-primaveral, que se cultiva para la producción de granos en las zonas templadas de todo el mundo, y, en nuestro país, en las regiones centro y sudeste de la provincia de Buenos Aires. La Argentina, históricamente, ha estado entre los tres principales países productores. Si bien la producción de granos de alpiste ha estado restringida a la alimentación de aves ornamentales, lo novedoso es que, con el descubrimiento de sus propiedades nutricionales y funcionales únicas, se han abierto nuevas líneas de investigación orientadas a la búsqueda de potenciales usos alternativos, tales como la fabricación de pastas y panificados aptos para el consumo de celíacos, mercado que resulta por demás interesante para este commodity. Los otros cereales invernales se concentran en nichos especiales.   El Instituto de Investigaciones en Biociencias Agrícolas y Ambientales (INBA) exhibe una destacable proporción de investigaciones sobre trigo y cebada a niveles bioquímico, microbiológico y agronómico. También existen proyectos relacionados con estos cultivos y con el cultivo de alpiste en el BIOLAB AZUL. En las Facultades de Agronomía de Azul y de Buenos Aires se desarrollan trascendentes proyectos de investigación relacionados con estos cereales. Los resultados obtenidos se hacen públicos en la forma de Jornada Científico-Técnica sobre Cereales de Invierno, dirigida no sólo a docentes, estudiantes y egresados de las propias Facultades, sino a técnicos, profesionales, productores y público en general. Participan como autores también investigadores de otras otras universidades, INTA, otros centros del CONICET e incluso investigadores de otros países.   La intención es obtener un medio para lograr la interacción entre investigadores y docentes, entre sí y con el público usuario de los conocimientos generados. Para finalizar, toda esta construcción se hizo posible por la actividad incansable de los autores, los integrantes del Comité editorial y otros colaboradores. Por último, queremos destacar el significativo aporte de varias empresas para la edición del libro.