INVESTIGADORES
QUEREILHAC Soledad
capítulos de libros
Título:
Ideologemas de lo fantástico en el siglo XX
Autor/es:
SOLEDAD QUEREILHAC
Libro:
Alzar la voz. Archivos, derechos y géneros. Tomo III de la Historia feminista de la literatura argentina
Editorial:
EDUVIM
Referencias:
Lugar: Villa María; Año: 2021;
Resumen:
A lo largo del siglo XX, sobre todo hacia fines de la década de 1930, fueron muchas las mujeres que escribieron narrativa fantástica, ya sea de manera sistemática y/o programática, como marca indeleble de toda su obra; ya sea de manera intermitente, entrando y saliendo de las convenciones desrealizantes de este modo narrativo. Pero, a pesar de ser numerosas, su reconocimiento y su visibilización en la historia literaria no les hizo justicia, incluso hasta el día de hoy. En la mayoría de los casos, no fueron referentes de lo fantástico en su contemporaneidad, como sí rápidamente lo fueron escritores como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar; el verdadero reconocimiento de los pares, de la crítica y del periodismo les llegó, por lo general, varias décadas más tarde. O cuando llegó cerca de la publicación de sus libros, esa repercusión pareció apagarse rápidamente, como si se tratara de una anomalía poco asimilable en una continuidad temporal. Pienso en autoras como Silvina Ocampo (Buenos Aires, 1903-1993), Angélica Gorodischer (Rosario, 1928), Aurora Venturini (La Plata, 1922 ? Buenos Aires, 2015), Griselda Gambaro (Buenos Aires, 1928), Amalia Jamilis (La Plata, 1936 ? Bahía Blanca, 1999), Sara Gallardo Drago Mitre (Buenos Aires, 1931-1988), Magdalena Mouján Otaño (Pehuajó, 1926 ? Mar del Plata, 2005); Luisa Axpe (Buenos Aires, 1945); Cristina Siscar (Buenos Aires, 1947); Laura Krauz (1958); y en menor medida, ya que sí obtuvieron mayor reconocimiento desde temprano, Luisa Valenzuela (Buenos Aires, 1938), Vlady Kociancich (Buenos Aires, 1941) y Ana María Shúa (Buenos Aires, 1951). La invisibilidad o la marca tenue en la historización de lo fantástico tiene mucho que ver con la lectura de sus obras en clave de ?rareza?. Esto es, su excepcionalidad respecto de una estética y un conjunto de tópicos considerados más familiares, esperables o de resonancia más reconocible en el mural de lo conocido culturalmente. Dentro del variado lote de escritoras de lo fantástico, Silvina Ocampo y Angélica Gorodischer se destacan por marcar dos grandes tendencias del género en Argentina: lo fantástico, muchas veces liminar con lo extraño, que hurga en la dimensión siniestra de lo familiar y cotidiano, en el caso de Ocampo; y la creación de mundos no referenciales (u otros mundos que conviven con el mundo conocido) apelando al imaginario y los recursos de la ciencia ficción, la distopía y el mito, en el caso de Gorodischer. Ambas se dedicaron enteramente o durante décadas a la literatura fantástica, y han consolidado una obra de características propias, lejos de fórmulas conocidas. No obstante, en los inicios de ambas es posible detectar obstáculos para su visibilidad, reconocimiento y/o legibilidad, y las razones estos obstáculos no pueden ir a buscarse solamente ?o especialmente? en la dimensión textual. Fenómenos similares se detectan en relación al resto de las autoras estudiadas.