INVESTIGADORES
RODRIGUEZ Pablo Esteban
congresos y reuniones científicas
Título:
Hacia el cibernantropo
Autor/es:
PABLO ESTEBAN RODRÍGUEZ
Lugar:
Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (U.C.P.B.A.).
Reunión:
Jornada; II Jornadas Nacionales de Investigadores de la Comunicación.; 1996
Institución organizadora:
Red Nacional de Investigadores en Comunicación
Resumen:
n junio de este año, la sección Lo Nuevo del diario Clarín (que se especializa en el concepto genérico de “ciencia y técnica”), dedicó sus páginas centrales a una nota sobre un novedoso software desarrollado por investigadores de una universidad norteamericana (2). Dicho software era la simulación de procesos históricos de diversas regiones y en diversos tiempos, aunque el programa, por razones de complejidad, sólo había sido concebido en un caso en particular: una tribu africana. En la nota, se planteaba la extensión a casi cualquier espacio-tiempo de la humanidad, y la posibilidad de acceder a un conocimiento mucho más profundo sobre las sociedades sometidas a tal simulación, ya que la computadora con los datos disponibles, imposibles de ser procesados por un ser humano con mediano éxito, podía organizar ese mundo. Una maravilla: de pronto este software dejaba a la historia y a la sociología, por lo menos, en una colección de insignificancias. La computadora se convierte, así, en la gran ciencia social de nuestro tiempo.             Una pregunta articula, a partir de aquí, este trabajo: ¿cuáles son las condiciones de posibilidad para que esta nota de Clarín exista? Es evidente que el objeto técnico computadora es tan sorprendente que se nos aparece como una creación ex nihilo de una potencia inusitada. Sin embargo, más allá de eso, hay también en esta “anécdota” un fuerte planteo acerca de lo que significa una sociedad, y, por qué no, un hombre, para que sea comprendido gracias a un objeto técnico. Tenemos, pues, dos puntos principales: la técnica y el hombre. Y hay un tercer punto, que es lo que nos importa y que organiza la relación entre ambos en la actualidad, que incluímos: la cibernética. Ahora bien, no lo hacemos por considerar que la computadora se desarrolló gracias a los aportes primerizos de la disciplina que Norbert Wiener “inventó” en los años ´40; no podemos ser tan simplistas. Ocurre que la cibernética reordenó nociones tan centrales como hombre y técnica a partir de su paradigma de la comunicación-información,y allí es donde la ponencia adquiere sentido en su lugar de “teorías de la comunicación” en el marco de estas Jornadas. Es entonces dentro del triángulo hombre, técnica y comunicación, al que llamaremos episteme cibernética, donde tratamos de construir un recorrido que permita bosquejar algún tipo de respuesta a esta nota que publicó Clarín, pues nadie puede dudar que el planteo que allí se hace es impactante.             Una gráfica figura es la que nos da Henri Lefebvre: el cibernantropo, a través del cual el autor francés “analiza” los cambios que lo que en principio vamos a llamar la cibernética provocó en la noción misma de hombre, de antropos (3). Desde ese punto de vista, una de las principales críticas hacia la episteme cibernética proviene del humanismo: por fuera en el caso de Lefebvre, o enquistado dentro del gran templo, el MIT (Massachussets Institute of Technology), en el caso de Joseph Weizembaum (4). Dicho humanismo, en los términos de este escrito, aborda la problemática desde el eje técnica-hombre, dejando de lado a la comunicación-información; por ello, sus aportes serán importantes pero no decisivos.             Para construir este triángulo, preferimos leer a la cibernética en clave arqueológica, en la cual trabajaron autores como Philippe Breton, Edgar Morin o Lucien Sfez. Al mismo tiempo, pretendemos dar un sentido específico a la noción de arqueología: la que dió Michel Foucault, sobre todo en su La arqueología del saber. Para llegar hasta ese punto, debemos explicitar uan serie de pasos previos, si es que todo esto tiene una secuencialidad.
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