IDIHCS   22126
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES EN HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
Unidad Ejecutora - UE
capítulos de libros
Título:
(Ni) cuerpo y (ni) espacio
Autor/es:
ELIZABETH LOPEZ BETANCOURTH, LUCÍA BELÉN MERLOS, ANA SABRINA MORA, MARIANA PROVENZANO, MARIANA LUCÍA SÁEZ, JULIANA VERDENELLI; MARIANA SAEZ
Libro:
Hacer espacio. Circulaciones múltiples entre cuerpos y palabras
Editorial:
Club Hem Editores
Referencias:
Lugar: La Plata; Año: 2015; p. 11 - 43
Resumen:
Un tejido invisible recorre los textos que componen este libro. Sus autores (investigadores, artistas, investigadores-artistas,artistas-investigadores) fueron convocados a escribir un texto breve, en cualquier estilo y formato, sobre el cuerpo y el espacio. Con cada texto fueron llegando miradas situadas que enfocaban al cuerpo y al espacio con distintos lentes, filtros y encuadres; perspectivas disciplinares que, desde múltiples puntos de partida, se dirigían a distintos escenarios donde los espacios se hacen cuerpo y donde los cuerpos se hacen espacio. Diversas significaciones sobre el espacio, sobre el cuerpo, sobre sus articulaciones posibles. En los textos no sólo no había un único posicionamiento sobre cuáles son sus vinculaciones: no había un solo espacio ni tampoco un solo cuerpo. Espacio era muchas cosas. Cuerpo era muchas cosas. Aún así, dentro de esa multiplicidad había puntos de contacto. En algún lugar textos, perspectivas y miradas se comunicaban, de maneras más o menos visibles, en la superficie de lo dicho o en las dimensiones a partir de las que se hablaba. Vistos en común, componían algo en conjunto. Unos con otros decían algo que no decía cada uno por su lado. Cuando pensábamos en un modo de organizar los textos que siguen, apareció una imagen: mamucshkas con partes que atraviesan unas a otras. No sólo está una dentro de otra, distinguibles, de mayor a menor; fragmentos de una salen y llegan a otra, se traspasan, se conectan. Encontramos en los textos múltiples espacios. Los organizamos de menor a mayor: desde el espacio íntimo hasta el espacio de la ciudad. Podría decirse que uno está dentro de otro. Pero, mejor aún, decimos que se incluyen comunicándose, que se modifican y se constituyen recíprocamente en ese contacto. Proponemos entonces, a modo de promenade, un recorrido para los textos. Una promenade es un paseo, una caminata. Arquitectónicamente, es la invitación a recorrer un edificio, estimulando allí una experiencia estética. Es el componente de la arquitectura en el que se articulan todos los espacios que componen a un edificio. Aquí, otra vez, encontramos una metáfora de la articulación, de la forma en la que los espacios múltiples pueden conjugarse, combinarse, encontrar continuidades y contaminarse recíprocamente. Y también, de cómo ese recorrido promueve una experiencia que, en su movimiento y en su articulación, modifica la lectura de los espacios que transitamos. Así como en arquitectura el desplazamiento configura el orden y es el recorrido el que posibilita la lectura espacial del inmueble, aquí la promenade será una clave de lectura. Espacio íntimo / mi espacio / espacios otros / espacio académico. En el primer conjunto de textos, los cuerpos son espacios, territorios de disputa y de juego. Piden cancha. Son espacios de circulaciones, tránsitos y encrucijadas. Son territorios a partir de los cuales pueden dibujarse muchos mapas. Son museo de espacios sociales por los cuales se ha pasado, de los cuales se ha sido transeúnte o habitante. El espacio propio se identifica con el adentro, un adentro que puede referir al propio cuerpo, al hogar, a ciertos espacios de un territorio, a una pertenencia de clase, entre otros. Es un adentro, un espacio interior, incluso un espacio íntimo, donde aparecen las trayectorias biográficas, familiares, vinculares, laborales, donde se integran (incorporan) los distintos espacios de pertenencia, y dialogan con los espacios otros por donde se busca circular con diferentes objetivos. En términos de Henri Lefebvre, los espacios sociales se interpenetran o se superponen o se yuxtaponen, ?no son cosas que limitan entre sí, colindantes, o que colisionan como resultado de la inercia? (1974: 143). En estas indagaciones, la reflexión ilumina la multiplicidad de relaciones que une a cada fragmento, a cada escala. Lo mismo sucede con el ?fuera?, que también remite a la cuestión de las escalas espaciales, donde lo ?macro? no debe pensarse como un todo uniforme ni como un mero ?telón de fondo? al interior del cual los actores definen y disputan sus posiciones socio-espaciales. En estos análisis la reducción de escalas a niveles ?micro? se muestra reveladora de mecanismos que, a una escala mayor, no podríamos ver. Lucía de Abrantes y Juliana Verdenelli proponen un jam de escritura, una improvisación a cuatro manos y varias herramientas, que incluyen filosofía, pintura, prosa, poesía, música, ciencias sociales, cuerpo, ritmo y situación. Comienzan con un recorrido por los modos en que las ciencias sociales han observado cómo los cuerpos se relacionan con el espacio, propuestas que acentúan tanto la capacidad del espacio para moldear los cuerpos como la potencialidad del cuerpo a la hora de delimitar el espacio, para detenerse en las lecturas que han mirado de qué forma el espacio (en sus distintas acepciones) dialoga, cuestiona, pregunta, responde e interpela a los cuerpos, por medio de interacciones rítmicas. Pensando a los cuerpos y los espacios constituidos en relaciones de poder, entienden al cuerpo como una espacialidad que asume diversas formas dentro de un espacio heterogéneo, y a la vez como una actitud en vistas de una tarea presente o posible en la que el espacio es el medio para esta posibilidad. Al igual que en los otros textos que conforman esta primera parte, incluyen la consideración de las complejas transiciones del cuerpo en movimiento, entre los espacios exteriores y los espacios interiores. Carolina Spataro inicia su indagación con la pregunta sobre el discurso académico y el modo en que aparece allí la marca personal, para reflexionar alrededor de los cruces, las intersecciones y las interrogaciones mutuas entre su trayectoria vital y su formación profesional. Toma como punto de anclaje para estas reflexiones su experiencia de investigación y su camino de acercamiento con mujeres del club de fans de Ricardo Arjona en la ciudad de Buenos Aires, quienes en su hacer colectivo tensionan las miradas académicas (y no académicas) que las ubican fuera de lugar para lo que se espera de ellas. Manuela Rodríguez, a propósito de su trabajo académico y artístico con prácticas de matriz afro en Argentina, comparte su diario de campo y parte de la metáfora del pliegue para cuestionarse su propia ubicación como ser social dentro de su contexto de investigación, las hendiduras en su superficie en las que implota todo lo que la constituye y la hace ser lo que es. Lo estructural y lo visceral, el país, el interior, la clase, el género, la maternidad, el afecto, el cuerpo, aparecen en los modos en que habla, vive e investiga. Así, la reflexión sobre sí misma en el proceso de investigación se torna una exploración de la complejidad de su espacio interno en relación con otros, con la extrañeza, con la diferencia, con la desigualdad. La madre y la investigadora, unidas de manera compleja y complicada en un mismo cuerpo, aparecen de manera recurrente en los textos de este bloque, pero toman un lugar especialmente central en el de Carolina Justo von Lurzer, quien escribe sobre su propia escritura, buscando reconstruir la que era cuando escribió la serie de narraciones biográficas de Mamá Mala en su muro de facebook, un ?acá estoy?, un yo del que hablaba en tercera persona en medio de su segundo puerperio. Inmersa en el espacio doméstico y en el vínculo con el hijo (vividos como espacios de encierro y de soledad), los pensamientos y los cuestionamientos se unieron a la frustración para recuperar un tiempo, una conciencia y un cuerpo propios, y junto con esto, el espacio del afuera, el ser con otros. Todas, de distintas maneras, reflexionan sobre los modos en que los discursos incorporados dialogan y colisionan con las experiencias. Ana Sabrina Mora se centra justamente en estas tramas de experiencia-pensamiento-escritura, desmenuzando las fuentes diversas que integraron, desintegraron y volvieron a integrar su relación con la danza clásica, poniendo en práctica un ejercicio del pensamiento que cuestiona las influencias de distintos espacios-tiempos vitales sobre la constitución de un espacio interior donde las clases de danza cumplen el rol de heterotopías, de contra-espacio de transformación y de regeneración.Cuerpo / tiempo / movimiento / espacio. Cada uno a su manera, los capítulos que conforman la segunda parte del libro se articulan en torno a un encadenamiento de preguntas: ¿qué es un cuerpo?, ¿cuáles son sus límites?, ¿qué puede un cuerpo?, ¿cómo se lo aprehende? Las respuestas a estas preguntas son diversas, pero tienen en común la afirmación de la inseparable relación del cuerpo con el espacio, en conjunto con la postulación del cuerpo como punto de partida, como anclaje existencial, como perspectiva, como modo de ser-en-el-mundo. Al mismo tiempo, este cuerpo, punto de partida, es un cuerpo que no se define en sí mismo de manera acabada. Es un cuerpo en movimiento, un cuerpo de la experiencia, cargado de potencias e intensidades. Es un cuerpo con límites difusos, en una especialización siempre renovada, en interacción con el entorno y con los otros, con los que por momentos, se confunde. El texto de Mariana del Mármol, a partir de su indagación sobre la experiencia de actuar, nos invita a pensar los cuerpos como flujos de intensidades, y a comprender el entrenamiento actoral como un proceso de ampliación de las capacidades de afectar y ser afectado. Esta perspectiva lleva a preguntarnos también por el modo en que los cuerpos se perciben, experimentan y conectan recíprocamente, y a proponer un desdibujamiento de sus límites, más allá de la piel. Siguiendo con el interés por pensar las fronteras del cuerpo, Gisela Magri propone entender la voz como un puente que espacializa el cuerpo, llevándolo, aquí también, fuera del territorio de la piel. Así, recurriendo a algunas postales etnográficas se su trabajo con cantantes de música popular, reflexiona sobre la voz en tanto espacio corporal totalizante y nos propone pensar la voz como un espacio -espacio corpovocal, en el que se anudan y se sueltan identidad individual y colectiva, interioridad y exterioridad, materialidad e inmaterialidad.Retomando el interés por el entrenamiento corporal, Ariela Battan Horenstein, considera dos casos: el de un futbolista en el campo de juego y la práctica de la improvisación en el despliegue coreográfico de un/a bailarín/a. A partir de estos, analiza las nociones de intencionalidad motriz de Maurice Merleau- Ponty y de intencionalidad cinético corporal de Maxine Sheets-Johnstone, como herramientas que permiten reestablecer y comprender el estrecho lazo existente entre movimiento, percepción y cognición. Estas preocupaciones por la relación entre experiencia corporal, movimiento y conocimiento son retomadas por Mariana Sáez, y revisitadas en su texto desde una perspectiva metodológica. Mariana comparte aquí su recorrido de investigación entre dos modos de espacialización del cuerpo, en el marco de la danza contemporánea y de la acrobacia aérea, prestando especial atención al lugar ocupado por el extrañamiento corporal en la producción de conocimiento sobre prácticas corporales artísticas. Profundizando en la estrecha relación entre cuerpo y espacio, Ana Carolina Mundim y Jarbas Siqueira Ramos parten de postular la imposibilidad de pensar separadamente estos términos, y articulan sus textos en torno al concepto de corpoespaço. Ana Carolina juega con la coreografía de las palabras escritas en el papel para aproximarse a la experiencia del cuerpoespacio viviente y vivenciado. Jarbas propone pensar al cuerpoespacio como repertorio de las performances culturales, como mediador (receptor, seleccionador y transmisor) de la memoria cultural. Cerrando este conjunto de textos, Elizabeth López Betancourth retoma la preocupación por la memoria corporal, analizando el caso de las poblaciones negras en Colombia, y abordándola desde las dimensiones inescindibles del tiempo-cuerpo-espacio. En su trabajo, y desde la perspectiva del embodiment como punto de partida metodológico, propone una estrategia para articular legislación, historia y corporalidad.Arte en la contemporaneidad / espacios y tiempos del arte / espacios y tiempos digitales / educación /creación. La tercera parte del libro abre múltiples preguntas y reflexiones sobre los espacios tradicionales y los nuevos espacios dados por la re-apropiación. Aparece la reconfiguración e inclusión de herramientas compositivas tecnológicas que transforman roles y escenarios: los papeles del artista/hacedor/creador, de quien produce, de quien transmite, de quien especta (no tan expectante), donde espacios escénicos y educativos se reterritorializan hacia nuevas dimensiones para pensar la realidad que se descoloca, desborda en y desde un hacer cotidiano. Es un conjunto de textos que nos invita a indagar críticamente los roles que se nos proponen desde lo escénico, desde los diferentes espacios de investigación, educación, producción, experiencia y vinculación con las nuevas tecnologías. Nos invita a subvertir lo creado, a romper con las barreras de lo instituido y a deformar lo establecido. Es un impulso para ampliar la mirada y cargar de movimiento un tiempo presente inundado de nuevas poéticas y subjetividades, donde el acto de crear no está anclado a la institucionalidad ni a la estructura de un espacio dado, sino sobre la capacidad multidimensional de los sujetos que lo habitan, los cuales son parte de lo emergente, lo que irrumpe, configurando nuevas formas de estar, crear y transitar. Este grupo de trabajos presenta recorridos situados, que proponen nuevas consideraciones sobre los espacios y las temporalidades, incluyendo desde instituciones de producción, circulación y transmisión de las artes, hasta mundos virtuales. Los elementos y las modalidades de construcción presentan nuevas narrativas que reconfiguran modos de hacer y pensar lo escénico, mayormente, desde producciones en la ciudad de La Plata, abriendo paso a modos de pensar lo escénico-performático desde lo local. Gustavo Radice reflexiona sobre la producción teatral contemporánea y propone un recorrido por conceptos donde los términos territorialidad, micropoéticas y lo emergente, se presentan como claves para pensar los diferentes modos de producción del teatro platense, acompañados de desplazamientos de sentido que ponen en tensión el mismo estatuto de lo escénico, revelando obras y problemáticas que cuestionan los modos de entender y abordar lo teatral. Seguimos la mirada de lo local con el análisis de Verónica Capasso sobre diferentes propuestas del uso del espacio en un espacio museístico institucional/tradicional (el Museo Provincial de Bellas Artes ?Emilio Pettoruti?), una sala desde donde se pregunta por los modos en los que el arte contemporáneo habita el espacio a través del análisis de tres performances, y se aborda la relación entre lo institucional y lo alternativo, la interacción con el público y la potencialidad de estas acciones. Alejandra Ceriani reflexiona sobre las dialécticas y las construcciones posibles de poéticas corporales, pensando en nuevas dimensiones del cuerpo: la danza, los borramientos de límites en la vinculación con los dispositivos tecnológicos, las interfaces, programaciones y aplicaciones que viabilizan otros procedimientos, donde el cuerpo, lejos de desvanecerse en el sistema red, se encarna desde otra materialidad. Pensando en las artes escénicas contemporáneas en vinculación con los nuevos medios, con la tecnología como herramienta y con el espacio de la virtualidad, Martín Seijo nos presenta lo interactivo como signo fundante de la contemporaneidad, una nueva relación entre el artista/performer y el público/espectador convertido en usuario, participe, decodificador. Reflexiona sobre la inclusión de lo multimedial en la realidad contemporánea, como posibilidad de edificar obras de carácter horizontal en tiempo real, y también cuestiona la no incorporación de lo virtual en obras escénicas. Recorriendo las dimensiones de espacio y arte, pero en este caso desde la vinculación con la educación, Daniel Sánchez nos propone una reflexión teórica que da cuenta de un posible marco epistemológico para la enseñanza del arte, haciendo foco en el proceso artístico. Postula la existencia de paradigmas educativos que configuran un modo particular de pensar y de hacer arte en la escuela, y abre preguntas sobre el lugar del arte como saber, como herramienta para pensar el mundo, y sobre la experiencia artística como potencia constructora de conocimiento ante un sujeto educativo multidimensional. Para finalizar y en continuidad con pensar potencialidades y posibilidades del arte desde lo que irrumpe, emerge y construye nuevos modos de transitar y co-habitar el espacio-escuela, Lucía Belén Merlos nos vincula con múltiples dimensiones que pueden establecer diálogos en el espacio institucional, reflexionando sobre el lugar del arte y la educación artística como recorridos y trayectorias potenciales de nuevos instituidos en el marco de un escenario educativo actual.Gestionar la ciudad / arte y espacios públicos circulados. La pregunta por las relaciones que pueden establecerse entre las ciudades, las manifestaciones artísticas o culturales y los espacios públicos fundamenta el agrupamiento de textos que componen esta cuarta parte. Cada uno a su manera, estos trabajos nos invitan a pensar otras formas de circular por el espacio urbano: bailando tango, pedaleando una bicicleta, pintando graffitis, haciendo malabares, murga o teatro callejero. Nos recuerdan que no hay un único modo de habitar la ciudad, sino una multiplicidad de itinerarios posibles. Al mismo tiempo, con sus calles, edificios, plazas y paisajes, el espacio urbano configura las experiencias de sus habitantes y emite una serie de señales que limitan, constriñen o direccionan los desplazamientos posibles, e incluso, los imaginables.Los trabajos de Matías David López, de Sebastián Godoy y de Julieta Infantino centran su atención en diversas experiencias de asociación, gestión y producción en el campo de las artes escénicas y performáticas, estableciendo una relación dialéctica y de codeterminación entre éstas y los contextos históricos, políticos, económicos y socioculturales más amplios. Matías David López reflexiona sobre las prácticas de gestión y autogestión en la escena cultural platense. Particularmente, analiza el caso de la escena de las artes visuales y las diversas estrategias de financiamiento, producción, difusión y circulación adoptadas en la ciudad de La Plata. Se pregunta también por los espacios de encuentro y asociación entre actores culturales, por los procesos de profesionalización en el campo del arte y, de un modo amplio, por los diferentes vínculos entre lo político y la escena artística local. Siguiendo esta línea de reflexión Sebastián Godoy nos encamina en una línea de tiempo que pone en evidencia las tensiones presentes en el espacio público rosarino y los procesos sociales, políticos y económicos que contextualizan y dan lugar a la configuración y conformación de la murga y el teatro callejero en Rosario. Expone las estrategias de circulación de prácticas artístico-expresivas alternativas, reconociendolas como escuelas de apropiaciones y resignificaciones del espacio público, productoras de espacialidades y constructoras de otros espacios posibles; resaltando además el papel político del arte como un acto político en sí mismo, un ejercicio que empodera y aporta a la construcción de sujetos políticos. Julieta Infantino se propone pensar sobre esos espacios creativos, abiertos, flexibles o alternativos que, a su entender, caracterizan el proceso de resurgimiento y resignificación de las artes circenses en el contexto contemporáneo. La autora analiza estos espacios haciendo foco en los novedosos procesos de enseñanza-aprendizaje y en las nuevas modalidades de organización del trabajo artístico que comenzaron a desarrollarse en los años post-dictatoriales. Reflexiona sobre cómo el discurso transgresor del circo se plasmó en un movimiento que disputó, y continúa disputando, los ideales neoliberales en pos de la democratización de los espacios de producción y reproducción artística, a la par que tensiona y pone a dialogar diversas categorías utilizadas para definir las prácticas circenses. Emmanuel Ferretty se aventura a recorrer la ciudad y pensar los modos de habitarla que propone la bicicleta, indagando sobre la experiencia múltiple, compartida y por momentos fragmentaria de vivir y rodar en/por/a través del espacio urbano. Así, articula imágenes, notas de campo y experiencias vividas con una poética repleta de guiños teóricos y nos invita a reflexionar sobre la compleja relación entre el ciclista y la bicicleta, entre la ciudad y los cuerpos rodantes, abordando también diversas disputas por el sentido y la memoria del espacio público. Por último, el texto de María Julia Carozzi parte de un breve recorrido por las discusiones teórico-metodológicas sobre el desplazamiento espacial y la diversidad del movimiento humano impulsadas a partir de la década del noventa en la antropología, la geografía cultural y la sociología. Luego, desarrolla algunos aportes teóricos que permiten pensar cómo las movilidades pueden estar ?canalizadas? mediante conductos, caminos o senderos. Y finalmente, logra tensionar estas cuestiones retomando una propuesta analítica que combina una concepción performática con una concepción práctica del espacio, aplicándola al análisis del tango bailado durante la ?época de oro? que refieren algunos antiguos bailarines sociales del género. Museo. A modo de epílogo, los dos textos que se reúnen en el último apartado dan cuenta de la producción artística de los grupos que dieron origen a los ECART y a este libro. Así como en un museo se construye una historia de los objetos, se narran aquí unas historias detrás de estos cuerpos individuales y colectivos. En las dos producciones artísticas que estos textos refieren, hay una casa que se abre, y muchos pasadizos transitados. Ambos textos presentan la evidencia de un modo de vida, del desarrollo en el tiempo y en el espacio de trayectorias múltiples pero concordantes. Son, también, una retrospectiva, construida luego de revolver cajones y placares, revisar historias, revisitar espacios y reconstruir momentos de un pasado, releído con una nueva luz. Cada uno a su modo, ponen de manifiesto la conformación de los cuerpos en relación con los espacios que transitan, y, simultáneamente, el modo en que esos espacios toman forma a partir de estos cuerpos. Comparten una metodología que es también una apuesta estética: extrañar objetos, extrañar cuerpos, extrañar lugares; rompiendo sus relaciones ordinarias y sacándolos de sus contextos cotidianos, habituales. Fragmentos de cuerpos, fragmentos de historias, fragmentos de espacios. Desarmar y volver a armar, el cuerpo, el espacio, la memoria. En Promenade: escritura del cuerpo y la cámara en el espacio, se reseña el proceso de trabajo que dio lugar al videodanza Promenade, un proyecto en el que se articulan danza, arquitectura y video. En el corto, la intervención coreográfica y el texto, se exploran diferentes modalidades y estrategias para coreografiar la mirada. Desde el movimiento, el diseño arquitectónico y el movimiento de la cámara se propone un recorrido particular por el cuerpo y por el espacio, llevándonos a reflexionar en torno a la dificultad para pensar estos términos por separado.En ANFISBENA desdeadentro, el extrañamiento no es simplemente referido, sino puesto otra vez en escena desde la escritura. Los textos de Anfisbena, una visita al museo del GEC, estallados, fragmentados, mezclados y recompuestos, adquieren nuevos sentidos. Al igual que los cuerpos/espacios en la obra, también estallados, fragmentados, mezclados y recompuestos. Desdeadentro no es una reseña, sino más bien una obra derivada, un collage, un mashup. Otra Anfisbena más, que dúplice, o mejor dicho, múltiple, se pasea por este museo.