PERSONAL DE APOYO
FORMOSA LEMOINE Florencia
datos académicos
Título/s
Licenciado en Anatomía Patológica
Categoría
TECNICO ASOCIADO
Tarea
Se continuará con la evaluación de la toxicidad de explosivos como RDX (1,3,5-trinitro-1,3,5-triazaciclohexano) y HMX (octahidro-1,3,5,7-tetranitro-1,3,5,7-tetrazocina), así como de compuestos utilizados como aditivos en propulsantes, como la difenilamina. Este último se emplea como estabilizante en pólvoras y mezclas con nitrocelulosa, evitando su degradación y autoinflamación durante el almacenamiento; sin embargo, puede liberarse al ambiente durante la fabricación o el uso, y presentar toxicidad directa o a través de sus metabolitos. El análisis histopatológico se llevará a cabo empleando técnicas histológicas de rutina, que permiten evaluar la arquitectura general del tejido y detectar alteraciones celulares, junto con técnicas especiales como el tricrómico de Masson, que diferencia de forma selectiva fibras colágenas, musculares y otras estructuras de sostén, facilitando la interpretación de los patrones de daño. También impementaré en la lombriz la metodología de PAS (Ácido Periódico-Schiff), que oxida 1,2-glicol de hidratos de carbono a aldehídos y así resalta estructuras como glucógeno, mucopolisacáridos neutros, glicoproteínas y glucolípidos, con utilidad para evidenciar secreción de mucus de las células glandulares de epidermis. Asimismo, se continuará con la optimización y aplicación de técnicas histo-enzimáticas para revelar actividades metabólicas en la lombriz relevantes a estos compuestos, como el citocromo P450 y la alcohol deshidrogenasa y aldehído deshidrogenasa, que posibilitan la detección directa de la actividad de esta enzima en cortes histológicos, permitiendo asociar su localización con posibles procesos de biotransformación o detoxificación de estos compuestos tóxicos presentes en los explosivos y propulsantes. La evaluación del impacto tóxico causado por la contaminación del ambiente derivada de las actividades de producción y uso de propulsantes sólidos es un tema complejo, no solo por la variedad de sustancias que pueden estar involucradas, sino también y fundamentalmente, por las interacciones con variables ambientales que pueden modificar drásticamente el destino y la persistencia y, en consecuencia, la toxicidad para diferentes organismos y en el ecosistema. Desde un punto de vista toxicológico, esto implica no solamente la toxicidad de estos componentes si no (y fundamentalmente) la formación de cantidades variables de otros compuestos tóxicos que luego pueden pasar al ambiente. En general estamos hablando de sustancias que no son refractarias a la degradación, ya sea por vías abióticas o por transformaciones mediadas por organismos vivos. Además, algunas de estas sustancias pueden resultar muy tóxicas para organismos de suelos o sedimentos que podrían degradar a otras, con lo cual la respuesta que puede esperarse en determinado escenario contaminado varíe con su historia. Es de esperar entonces que la toxicidad y los biomarcadores que la revelan también varíen según el caso. En este contexto, el biomonitoreo se enfrenta a dos retos. En primer lugar, es necesario detectar de forma específica y sensible la presencia de sustancias derivadas de la degradación ambiental de los propulsantes en diferentes muestras ambientales, ya que esto determina el tipo y la cantidad de productos que pueden formarse. En segundo lugar, será necesario identificar bioindicadores y biomarcadores de efectos tóxicos adecuados a cada situación, mediante el desarrollo de modelos biológicos para la evaluación del impacto tóxico in situ o, al menos, en el laboratorio con muestras (por ejemplo, agua, suelo, sedimentos) de sitios contaminados. En este sentido el aporte de un laboratorio de investigación es generar la información básica (por ejemplo, identificar las especies químicas presentes y los tejidos u órganos diana en los organismos seleccionados o disponibles en cada contexto). Los problemas para establecer los riesgos ambientales y los objetivos de remediación de sitios contaminados generalmente se deben al conocimiento incompleto del destino ambiental y de los efectos de los propulsantes y explosivos en los ecosistemas. En la evaluación de la toxicidad crónica del suelo, es necesario incluir respuestas subletales que pueden tener implicancias directas en la supervivencia, la reproducción y el comportamiento de las especies y, por lo tanto, ser de importancia ecológica. Los efectos subletales en los organismos estarían relacionados con dosis más bajas y exposiciones a largo plazo. En este sentido, los biomarcadores bioquímicos se consideran señales de alerta temprana de consecuencias ecológicas adicionales. Nuestro laboratorio está desarrollando la capacidad para evaluar este impacto tóxico.
Director
CASTRO, GERARDO DANIEL / INV INDEPENDIENTE
Co-director
CASTRO, GERARDO DANIEL
Lugar de trabajo
[UNIDEF] UNIDAD DE INVESTIGACION Y DESARROLLO ESTRATEGICO PARA LA DEFENSA -
[CONICET] CONSEJO NACIONAL DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS Y TECNICAS -