10/05/2016 | CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
Mujeres valiosas con historias opuestas
Dos relatos, que transcurren por caminos diferentes, ayudan a mostrar la influencia de la sociedad tucumana en la vida de dos mujeres.
Elisa Cohen de Chervonagura analiza, a partir de la historia de dos mujeres, como el ambiente social de Tucumán impactaba en sus historias. Fotos: gentileza investigadora.
Elisa Cohen de Chervonagura analiza, a partir de la historia de dos mujeres, como el ambiente social de Tucumán impactaba en sus historias. Fotos: gentileza investigadora.

Dos mujeres, un mismo nombre: Malka, que en hebreo significa ‘reina’. Ambas están enterradas en el Cementerio Judío de Tucumán, pero en lugares opuestos. Ese es el disparador que usa Elisa Cohen de Chervonagura, investigadora independiente del CONICET en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán, para contar cómo sus historias fueron modeladas por los criterios sociales e ideológicos de la época.

Una de estas mujeres es Malka Saltz, considerada santa si bien la religión judía no acepta estas designaciones. Falleció en Santiago del Estero en 1949 a los 67 años, y su cuerpo fue trasladado a Tucumán para su inhumación cuando se descubrió, según cuenta la leyenda, que su cadáver estaba intacto. Este ’milagro’ generó un culto de santidad alrededor de ella y la gente aún se acerca a hacerle pedidos. Según Cohen de Chevonagura es un caso único, al menos en América. Malka está enterrada en el lado derecho del camposanto, reservado como lugar de prestigio.

Por otro lado está Malka Abraham, una prostituta traída con engaños por los traficantes de mujeres a comienzos del siglo XX. Asesinada en 1957, ella siempre pidió ser enterrada en ese cementerio a cambio de donar su fortuna a la escuela judía local que estaba en formación. Esto generó una revolución en la comunidad judía local y Sociedad Unión Israelita Tucumana (Kehilá) ya que los directivos no sabían si debían aceptarla en el cementerio. Un rabino intervino y señaló que todos tienen derecho al perdón, lo cual llevó a la renuncia del entonces presidente de la Kehilá quien no quería que los estudiantes supieran acerca del origen de los fondos donados. “Así, la persona más marginal, rechazada por su actividad, logró destituir a una persona de prestigio y respeto”, cuenta la investigadora.

“El interés surgió hace diez años cuando empecé a escuchar las historias de estas mujeres y me dí cuenta de que nadie las había estudiado en profundidad”, cuenta Cohen y agrega que ella quería mostrar cómo estas historias fueron modeladas por los criterios sociales e ideológicos de la época. Así nació “Eshet Jail: un contrapunto discursivo entre dos mujeres judías”, el libro donde Cohen analiza estas relaciones.

“Mi tema de investigación fue estudiar el discurso que se construyó alrededor de estos casos tan peculiares. Me interesaba mostrar cómo los hablantes relataban estas historias, cómo se difundían y cómo se muestran las posturas personales frente a temas tan controvertidos como la santidad y la prostitución” dice.

“Es una contribución adicional que Cohen de Chervonagura nos ofrece para una mejor comprensión de las experiencias judías en Tucumán; y éstas a su vez nos ayudan a comprender mejor la historia social tucumana y la integración cultural y social de distintos grupos de inmigrantes”, asevera Raanán Rein, Vicepresidente de la Universidad Hebrea de Tel Aviv, en Israel, docente e investigador, quien escribió el prólogo de la obra.

“Empecé con el tema y después el tema no me dejó. Ahora puedo decir que cumplí con las dos Malkas y mi mayor satisfacción es dejar un aporte a las futuras generaciones que posibilite incentivar el estudio de otras mujeres marginales que no siguieron una vida común. No por nada Eshet Jail significa ’mujer de valor’”, concluye Cohen.

Por Carolina Baricco. CCT Tucumán.