11/09/2015 | CONICET-INTA
Los científicos en el campo
Los investigadores del Consejo mostraron sus propuestas en las estaciones temáticas de INTA Expone 2015.
Foto: CONICET Fotografía.

La muestra agropecuaria que en esta oportunidad tuvo lugar en la región de Cuyo, se organizó en torno a tres grandes ambientes: Valles Andinos, Oasis y Llanura Árida que representan la diversidad de suelos, clima y posibilidades productivas de la zona. En dos de estos espacios del predio, los profesionales del Consejo explicaron a la comunidad sus trabajos.

 

El CONICET en el Oasis

El agua del deshielo que nace en la cordillera se almacena en diques y posibilita una importante actividad social y productiva, especialmente la relacionada con los cultivos típicos de la zona: uva, olivos y frutas y hortalizas como tomate o durazno.
Mariana Combina, investigadora independiente del CONICET en el Centro de Estudios de Enología de la Estación Experimental Agropecuaria de Mendoza del INTA, fue la encargada de explicar desde el sector de Transformación Vitivinícola qué ocurre a nivel microbiológico durante la producción del vino.

“Esta presentación la llamamos ‘los héroes y los villanos del vino’ porque las levaduras pueden tener efectos positivos o negativos. La levadura Saccharomyces cerevisiae hace la transformación de jugo de uva en vino: metaboliza el azúcar y produce etanol y gas. En la parte de los villanos tenemos otra levadura que se llama Brettanomyces, está presente en la uva originalmente y aparece en el vino cuando está terminado, produciendo un compuesto volátil que huele mal. Nosotros trabajamos en la selección de levaduras para potenciar el aroma y que sea más resistente al alcohol, y en control de contaminantes para que no aparezcan. El vino tiene alcohol, bajo pH y anhídrido sulfuroso, que son tres factores que inhiben el crecimiento microbiano y más aun combinados. Desarrollamos un modelo predictivo que combina las variables para saber cuál es la probabilidad del vino a desarrollar este defecto”, afirmó la investigadora.

Otro de los sectores con fuerte presencia del CONICET fue en el stand de Biotecnología, donde se presentaron algunos desarrollos que utilizan organismos vivos o partes de ellos para la producción de bienes y servicios. Mariela Torres, investigadora adjunta del CONICET en la Estación Experimental Agropecuaria de San Juan del INTA y encargada de organizar el sector resaltó: “nuestra idea fue mostrar y desmitificar la cuestión de la biotecnología, porque la gente suele pensar que es ciencia ficción. Para eso hicimos una actividad que es la extracción de ADN a partir de acelga para que comprendan que es una molécula con mucha información y que tienen todos los organismos vivos”.

Asimismo, la experiencia se completó con diferentes tipos de juegos y representaciones lúdicas para que los más pequeños se acerquen a esta ciencia interdisciplinaria. Esta actividad fue organizada por Cibeles Contreras, becaria doctoral del CONICET en el mismo Instituto, con la colaboración estudiantes y docentes de las carreras de biología y agronomía de la UNSJ.

Uno de los puntos con más concurrencia dentro del stand fue el manejo ecológico de plagas, que representan una alternativa a las sustancias tradicionales. Consistió en la destilación de extractos naturales que pueden ser eficaces para el desarrollo de cebos o sustancias que puedan servir para manipular el comportamiento de los insectos, especialmente la mosca de la fruta. Estos pueden ser colocados en trampas para un manejo ambiental de las plagas. La presentación estuvo a cargo de Liza López, investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Biotecnología de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y de Flavia Jofre Barud, becaria doctoral del CONICET en el mismo instituto.

Finalmente Pierluigi Pierantozzi, becario posdoctoral del CONICET en el Centro Regional Mendoza-San Juan del INTA, fue el encargado de organizar el sector de propagación vegetal. En él se pudieron observar distintas técnicas para realizarla: multiplicación tradicional a partir de injertos, estratificación de semillas y trasplantes hasta la rustificación hasta la venta o el trasplante definitivo a campo, estaquillado en condiciones controladas en distintos tipos de frutales y la micropropagación, siendo estos dos los métodos más modernos.

 

Las investigaciones en la llanura

En las áridas tierras donde escasean las precipitaciones y abunda la ganadería de cría, el ingenio, la innovación y la tecnología están a la orden del día. Dos becarios del CONICET en la Estación Experimental Agropecuaria de San Juan del INTA, Julieta Carmona Crocco y Raúl Tapia, mostraron sus investigaciones en el sur de San Juan con comunidades Huarpes. A través de indicadores agroecológicos estudian el aspecto ecológico, social y económico y evalúan así la sustentabilidad de estos sistemas de producción y su manejo de los recursos hídricos.

“Partimos de la premisa que esa zona ha estado sometida durante mucho tiempo a un manejo poco planificado de los recursos y eso ha llevado a la pérdida de la masa forestal. Estoy tratando de evaluar cómo la pérdida de la cobertura vegetal ha influido al rendimiento hídrico de la cuenca y en las dinámicas de las culturas asociadas. Estamos presentando la cultura del árido ya que entendemos que una parte de la provincia de San Juan desconoce estas realidades y estos espacios son propicios para mostrar la realidad socioambiental actual como consecuencia de la degradación de los recursos naturales. Es interesante traer a estos sitios una problemática social y poner en agenda este tipo de debates”, afirmó Tapia.

Las tareas conjuntas que realizan el CONICET y el INTA contribuyen a lograr desarrollos y capacidades de impacto social y productivo, por eso, las colaboraciones entre los dos organismos son de vital importancia para brindar respuestas a productores y pobladores de regiones agropecuarias.

  • Por Cecilia Leone.