CICLO DE ENTREVISTAS CONICET

“Las colecciones científicas permiten reconstruir la distribución de especies en el pasado”

Los museos y centros de investigación albergan ejemplares únicos, preservados en pos de la ciencia. Es posible no sólo estudiar diferentes especies en un único lugar, sino además conocer la biodiversidad que habita una región


Atila Gosztonyi, investigador (R) de CONICET, se dedicó al estudio y recolección de peces de agua salada y dulce - Foto: CONICET Fotografía

Durante toda su vida Atila Gosztonyi, investigador (R) de CONICET, se dedicó al estudio y recolección de peces de agua salada y dulce. Desde la década del ‘60 colecta ejemplares y hasta hoy sigue ampliando la Colección Ictiológica, es decir de peces, del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET).

Una radiografía de un pez colectado por Darwin, peces con pulmones y otros con cuatro metros de largo son algunos de los exponentes más exóticos de esta colección, que cuenta con más de 3 mil ejemplares o lotes de ejemplares, es decir grupos de muestras.

 

Además de tener un muestrario de la diversidad marina, ¿cuál es el objetivo de una colección ictiológica?

Este tipo de trabajos son una suerte de complemento documental de la ciencia. Ponen en valor todo el material que se fue juntando a lo largo de diferentes investigaciones para tener un registro de los resultados científicos obtenidos. Si a futuro alguien tiene una duda o quiere repetir la experiencia, puede utilizar el mismo material sobre el que se condujo la prueba inicialmente.

 

¿Y a nivel documental?

Sirven también para hacer un corte transversal en la historia natural de una zona. Permiten, por ejemplo, reconstruir cómo era la biodiversidad cien años atrás y compararla con su estado actual. Como el registro de un espécimen es muy completo e incluye el lugar donde fue tomado, se puede reconstruir la distribución de especies en el pasado. Además, a través del análisis del material genético se puede ampliar el conocimiento de las especies en cuanto a su posición evolutiva.

 

Desde fines de los ’60 hasta ahora, ¿hubo variaciones en lo que respecta a distribución de peces?

Tenemos algunos casos documentados. Por ejemplo, en esos años comencé a trabajar en la ría Deseado, un estuario en Puerto Deseado, provincia de Santa Cruz. Es un ambiente muy interesante porque el mar penetra casi 40 kilómetros tierra adentro. Antiguamente era el lecho del río Deseado, que se secó porque cambió el régimen de drenaje al Pacífico y el cauce ahora lo ocupa el mar, que entra y sale diariamente siguiendo las mareas. A principios de los ’70 yo fui como becario del CONICET a esa zona para estudiar peces, colecté especímenes y registré todo lo que fui observando. Volví hace unos años y hay especies que no están más, como un tiburón chico, el pintarroja (Schrodeiichthys bivius), que era muy típico de la región. Yo había documentado que se reproducía en la zona porque aparecían ejemplares juveniles y huevos en la costa, pero volví en 2008 y ya no se encuentra más.

 

¿Cuáles diría que son algunas de las piezas más interesantes de la colección?

Tenemos radiografías de los ejemplares que Darwin estudió en esta zona. Son zoárcidos, un tipo de pez alargado que describió como una de las nuevas especies durante su viaje en el Beagle. El original está en el Museo de Historia Nacional de Londres y me dieron una radiografía durante una beca que hice allá. También tenemos ejemplares de un pez con pulmones de la zona de Corrientes. Sólo hay tres especies de peces pulmonados en el mundo: una en África, otra en Australia y la tercera en América del Sur. Es el Lepidorisen paradoxa, también llamado “Lola” en Corrientes y que puede llegar a medir hasta un metro.

 

¿Es el de mayor tamaño que tienen?

No, en 1993 y 2004 aparecieron en la playa de Rawson dos ejemplares de Regalecus glesne de más de cuatro metros. Estos hallazgos fueron publicados en la revista internacional Zootaxa en 2012 y uno de los ejemplares está actualmente en una exhibición pública en la ciudad de Rawson.

Formación

Atila Gosztonyi es el curador de la Colección Ictiológica del CENPAT. Se recibió de licenciado en Biología en la UBA y tiene un doctorado en la misma universidad. Su tema de estudio fue la biología del róbalo.

En 2003 el investigador español Jesús Matallanas descubrió una nueva especie de pez antártico, al que nombró Gosztonyia antarctica en honor a Atila Gosztonyi y sus aportes en ictiología antártica.

La colección ictiológica del CENPAT forma parte del Sistema Nacional de Datos Biológicos, dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

  • Por Ana Belluscio
  • Sobre Investigación
  • Atila Gosztonyi
  • Investigador Independiente (R)
  • CENPAT