29/10/2015 | Tecnología
La solidez de la transferencia
Los materiales cerámicos componen una importante rama de la ingeniería. Un instituto del CONICET los investiga con el fin de establecer una mayor vinculación con el sector productivo.
Alberto Scian, investigador principal del CONICET. Foto: CONICET Fotografía.
Alberto Scian, investigador principal del CONICET. Foto: CONICET Fotografía.
Alberto Scian, investigador principal del CONICET. Foto: CONICET Fotografía.
Alberto Scian, investigador principal del CONICET. Foto: CONICET Fotografía.

En la vida cotidiana estamos rodeados por materiales cerámicos: ladrillos, cemento, vidrios y hasta implantes dentarios son tan sólo algunos ejemplos de los cientos de objetos que se fabrican involucrando sistemas cerámicos. El uso de estos materiales data de aproximadamente 25 mil años y se caracterizan por ser duros y frágiles. Algunos son buenos aislantes eléctricos y térmicos, y otros en cambio poseen cierta conductividad eléctrica y térmica, lo que varía también las propiedades mecánicas de acuerdo al tipo de material desarrollado. Por contar con estas propiedades son ampliamente utilizados en numerosas industrias.

“En materiales, hay tres grupos generales de clasificación: están los metales y sus aleaciones, los materiales orgánicos que pueden ser sintéticos o naturales, y los cerámicos. La pregunta que hay que hacerse para saber a que grupo pertenece un material es: ¿es orgánico?, ¿es metálico?, si la respuesta a esas dos preguntas es no, entonces es cerámico”, aclara Alberto Scian, investigador principal del CONICET en el Centro Tecnológico de Recursos Minerales y Cerámica (CETMIC, CONICET-CIC).

El CETMIC tiene una amplia trayectoria no sólo en la investigación científica en el campo de los materiales cerámicos y/o sus materias primas hasta lograr un producto final, sino también en estudios y desarrollos tecnológicos para la industria. Para brindar un mejor soporte al sector productivo cuentan con un departamento de servicios a terceros que recibe todo el requerimiento de empresas u otros centros de investigación para hacer ensayos o desarrollos.

“Abarcamos casi todo el panorama del cerámico, dentro de la especialidad que puede tener cada investigador. Nuestro Centro se dedica a estudiar y desarrollar productos nuevos, modificar productos que ya se están haciendo, investigar sobre materiales novedosos y analizar otros para modificar su performance”, afirma el investigador.

En este sentido, Scian explica que el CETMIC desde su creación en 1977, y gracias a la filosofía del Dr. Krenkel, su fundador, tiene como objetivo la vinculación tecnológica además de la investigación básica. Las investigaciones apuntan a un potencial uso de transferencia.

“Cuando una empresa le traía una inquietud al Dr. Krenkel, el decía: ‘tenés que ayudarme con esto, estudialo’. Era uno de los principales promotores de la vinculación tecnológica. Así nos educaron y seguimos esa tradición. A través de los años vimos que temas iniciados como investigaciones con posible transferencia eran consultadas por clientes inmediatamente o años después y en otros casos aparecían clientes a solicitar servicios o desarrollos y terminaron muchos años después en tesis doctorales”, relata.

El rubro de empresas con las que trabajan es muy variado y suelen utilizar al CETMIC como referencia para realizar ensayos. Los servicios que les ofrecen son caracterización de materias primas para elaborar materiales cerámicos, ensayos bajo ciertas normas con equipamientos únicos en el país y medición de las propiedades fisicoquímicas, mecánicas o termomecánicas del material elaborado.

El investigador destaca el rol que juega la coyuntura económica en los casos de transferencia tecnológica. En este sentido resalta el papel de las políticas públicas de los últimos años en materia de apoyo a las investigaciones en ciencia y tecnología que a su vez sirven para potenciar y reposicionar a la industria argentina en el mercado tanto nacional como global.

Uno de los casos de transferencia más destacados es el de una empresa que fabrica materiales refractarios, es decir materiales que pueden soportar altas temperaturas, erosión, abrasión, impacto, ataque químico y acción de gases corrosivos. Estos se suelen utilizar en la construcción de hornos que se usan en distintas industrias como la del vidrio, acero, aluminio, petroquímica, entre otras. Cada tecnología de producción requiere materiales específicos.

“Una empresa argentina usaba materias primas nacionales para proveer de refractarios a la industria del vidrio. En la década del 90’, con toda la crisis de la importación, estaba por cerrar y nos vinieron a pedir ayuda. Vimos que trabajaba muy bien pero no manejaban los materiales: hacían excelentes piezas pero el material no era bueno. Trabajamos con las formulaciones que usaban para construirlas, y hoy en día no sólo no cerró, sino que además de abastecer el mercado nacional está exportando toda la línea de materiales desarrollada en el CETMIC a Latinoamérica, Australia y China. Mantenemos un estrecho vínculo con la empresa y hoy tenemos el orgullo de decir que más del noventa por ciento del vidrio producido en Argentina, sea plano, copas o botellas, etc., en algún momento tocó un material que desarrollamos nosotros”, explica Scian.

Asimismo, el químico comenta que otro grupo de investigación en el Centro investiga la funcionalización de materiales cerámicos o materias primas relacionadas para remediar el medio ambiente. Se trata de arcillas modificadas que permiten absorber desechos de distintas industrias como la textil o la frutihortícola. Otro proyecto en conjunto con la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires es utilizarlas para la elaboración de cementos Portland ecológicos.

“Estudiamos el desarrollo de nuevos materiales y los caracterizamos completamente para asegurar el cumplimento de las especificaciones que se requieren dentro del ámbito nacional o internacional”, comenta Scian. En este sentido, agrega que asisten a una empresa que hace prótesis dentales de avanzada con nanotecnología, con el objetivo de reemplazar materiales importados por procesamientos nacionales.

Los materiales dentales son materiales novedosos. Esta es una firma que importa un polvo de Alemania para prensarlo y luego hacer una preforma con un material de óxido de zirconio. Un investigador del Centro que estuvo en Japón trabajando con nanopartículas tomó esta consulta y con sus conocimientos estudia la obtención de preformas de óxido de zirconio con mayor tenacidad a la fractura que las convencionales mediante el uso de nanotecnología.

 

¿Qué ofrece el CETMIC frente al pedido de una empresa?

La inquietud la recibe el jefe de laboratorio de servicios a terceros y le pregunta al interesado qué es lo que necesita. Si es un servicio de rutina, se reciben las muestras y se realizan los ensayos pertinentes de acuerdo a las necesidades planteadas. Si se acerca una empresa con otro tipo de inquietud, el grupo de servicios a terceros llama a los investigadores del CETMIC que se especializan en esa temática, se plantea y discute el problema, se confecciona un plan de trabajo y el presupuesto correspondiente para llevar adelante la investigación o el desarrollo tecnológico planteado, y si el cliente acepta se realiza el trabajo asesorando además sobre los alcances del mismo.

“Es un trabajo interdisciplinario entre todos los integrantes de la institución. El departamento de servicios a terceros, es donde se reúnen todas las líneas frente a una posible transferencia”, asegura Scian.

 

Equipamiento

El CETMIC cuenta con equipos casi únicos en el país, como por ejemplo un porosímetro de mercurio que mide la distribución de tamaño de poros en un material sólido y rígido. Para mencionar un ejemplo, los ensayos que se realizan con este tipo equipo no sólo son requeridos por la industria de materiales cerámicos sino que también fue utilizado por una empresa del rubro alimenticio para analizar porosidad en fideos. Además, el Centro es líder en equipos térmicos, cuenta con hornos que permiten el procesamiento de materiales hasta 1600 °C, además de instrumental para evaluar materiales a muy altas temperaturas.

Al caracterizar una pieza analizan sus propiedades físicoquímicas, termomecánicas, microestructurales y texturales a través de una batería de ensayos que combinan distintas técnicas. De esta manera ofrecen una evaluación integral del material, aportando suficiente información para saber si responderá o no a los requerimientos de uso.

Por Cecilia Leone.