30/11/2012 | CICLO DE ENTREVISTAS CONICET
“La identidad de clase de los sectores medios surge de contextos políticos”
El historiador Ezequiel Adamovsky, describe el proceso de formación de la clase media argentina e interpreta las conclusiones del informe del Banco Mundial sobre la estructura social latinoamericana
Ezequiel Adamovsky. Foto: Diego Díaz.

Recientemente el Banco Mundial (BM) publicó un informe llamado La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina, donde destacó que: “la población de clase media en América Latina y el Caribe ha aumentado en un 50% —de 103 millones de personas en 2003 a 152 millones (o un 30% de la población del continente) en 2009”.

Ezequiel Adamovsky es historiador y se dedica a estudiar la conformación y evolución de la clase media argentina durante el siglo XX. Se desempeña como investigador del CONICET en el Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”.

Aquí, el balance de Adamovsky acerca de los alcances del informe del BM y su relación con la actualidad y la historia nacional.

 

¿Qué aspecto estudia de la clase media en Argentina?

Investigo cómo fue el proceso de su formación efectiva como tal, particularmente el momento en que surge como una identidad que aglutina a una serie de sectores sociales heterogéneos que previamente no estaban unificados como clase.

 

¿En qué momento de la historia identifica esa irrupción?

Mi trabajo propone la idea de que la clase media en nuestro país se formó como tal en el periodo que va entre 1919 y el surgimiento del peronismo en 1945, tomando estas dos fechas como hitos político-históricos. Lo que sostengo es que la identidad de clase de los sectores medios surge de contextos políticos, más que por el hecho de que haya cambiado la estructura productiva o la demografía argentina.

 

¿Qué sucedió en esas fechas?

1919 es el año en que por primera vez comienza hablarse públicamente sobre la clase media. Los primeros en usar ese término fueron algunos intelectuales y políticos liberales conservadores o de derecha. Las dos figuras más conocidas son Joaquín V González, y Manuel Carlés, el fundador de la Liga Patriótica. A partir de ese momento encontramos algunos elementos que indican que muy lentamente se va a abriendo camino una identidad de la clase media. Pero lo que termina de forjarla es la irrupción del peronismo.

 

¿Cómo?

El surgimiento del movimiento peronista termina de galvanizar una unión política de los sectores medios y a la vez una identidad de “clase media” que es lo que termina de unificar sectores que antes eran muy diversos. Antes de la irrupción de este movimiento había una idea de pueblo indiferenciada, que no trazaba límites precisos entre quién estaba abajo y quién en el medio. El peronismo quiebra esto: aparece la idea de que la nación argentina está partida en dos, por un lado los trabajadores y por otra la clase media.

 

¿Qué concepto de clase tiene en mente cuando analiza estos fenómenos?

Si el concepto de clase social tiene alguna relevancia, y yo creo que sí la tiene, es para pensar relaciones sociales. Las clases no existen aisladas como si fueran escalones en una pirámide o niveles en una serie de tipos de ingreso. Se recortan una frente a la otra, fundamentalmente a partir de condiciones sociales, tipos de acceso a distintas formas de capital económico, cultural y político.

 

Desde esta perspectiva, ¿cómo enmarca a los sectores medios argentinos hoy?

No creo que hoy exista una clase media como tal, no observo que ese sector de la población se agrupe como clase y que tenga características más o menos compartidas. Hay muchas de las características que a priori uno asume como típicas de la clase media, que hoy no existen o están repartidas entre distintos sectores sociales. Creo que utilizamos la noción de clase media que heredamos de otra época pero en verdad no hay correlato empírico de esto.

 

¿En qué momento se diluyó la clase media?

No es que se haya diluido: como identidad sigue siendo muy poderosa. Pero ciertamente la década del ‘90 significó una fragmentación muy grande de la sociedad argentina en todos sus estratos sociales. Se produjo un gran quiebre en el mundo de los sectores medios, parte de ellos se vieron empobrecidos y otros beneficiados. A partir de eso las características de todo lo relativo a la vida cotidiana también se vio fragmentado, incluso los consumos culturales y los valores de esos sectores.

 

¿Cómo interpreta el informe del BM?

Creo que tiene hallazgos interesantes y valiosos pero que confunde un poco al introducir las distinciones de clase de la manera que lo hace. En realidad, este informe es un estudio de cómo han variado los ingresos en distintos países de América Latina, no es un estudio de cómo se forman o se modifican las clases sociales. Me parece confuso el hecho de que presenten como un crecimiento de la clase media datos que en términos estrictamente empíricos muestran que la gente tiene más plata en el bolsillo. Eso no indica directamente pertenencia o no a una clase: ganar más no implica necesariamente haber pasado de una clase a otra.

 

Teniendo en cuenta esta distinción, ¿cómo podrían aplicarse las conclusiones del informe al caso argentino?

En principio no me parece adecuado caracterizar la clase como nivel de ingreso. Como criterio para demarcar la clase media establecieron un rango de ingresos entre 10 y 50 dólares por día per capita. Es un estudio con poca implicancia si uno quiere recuperar y comprender cómo son las clases sociales en Argentina, porque en nuestro país algunos de los trabajadores con menores salarios pueden ganar más de 10 dólares por día, y ciertamente muchos empleados con un sueldo levemente por sobre el promedio ganan más de 50 dólares, y sería un contrasentido considerarlos de “clase alta”. Sí es interesante pensar cómo cambiaron las condiciones de ingreso, y cómo eso se compara con otros países de América Latina.

 

¿Entonces cómo podemos interpretar las conclusiones del informe?

Yo separaría la cuestión de los ingresos de la cuestión de la estructura social. Sin dudas hay mejoras en los ingresos populares latinoamericanos. También es cierto que los estudios marcan una mejor distribución del ingreso en América Latina. Argentina está entre los países que lideran este proceso de mejoras. Pero me parece que esto no señala necesariamente cambios profundos en cómo se organiza social y productivamente un país o una región: en este punto los cambios son mucho menos evidentes.

Formación

Adamovsky es doctor en historia de la University College London y licenciado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde actualmente es profesor adjunto.

Es investigador del CONICET en el Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” desde el año 2005.

Además es autor del libro Historia de la clase media argentina (Planeta) y de Historia de las clases populares en Argentina (1880-2003) (Sudamericana).

 

  • Por Lucila Espósito