CIENCIAS BIOLÓGICAS Y DE LA SALUD

La formación de la memoria de largo plazo en contextos de estrés

Investigadores del CONICET testearon el impacto de un examen sobre la retención de conocimientos adquiridos durante la misma jornada escolar.


Daniela Ramírez Bustavand, Fabricio Ballarini, Haydée Viola y Pamela Lopes da Cunha. Foto: CONICET Fotografía/ Cristian Rodríguez

Se consideran memorias de largo plazo a aquellas que necesitan para su consolidación y guardado de la síntesis de nuevas proteínas e implican la retención de información muchas horas después de haberla adquirido. En contraste, la memoria de corto término es independiente de la síntesis de proteínas y es expresada a los pocos minutos u horas de la exposición al conocimiento recordado.

Durante los últimos años, el equipo dirigido por Haydée Viola, investigadora principal del CONICET del Laboratorio de Memoria del Instituto de Biología Celular y Neurociencia “Profesor Eduardo de Robertis” (IBCN, CONICET-UBA), trabaja en la comprensión de cómo un aprendizaje que va a ser recordado por poco tiempo puede beneficiarse de otra experiencia cercana y lograr como producto final una memoria más duradera.

Los resultados obtenidos en modelos animales indican que los eventos novedosos tienen influencia en la formación de una memoria de largo plazo de otros acontecimientos y sugieren que esto podría replicarse en humanos. Si esto fuera así podría aprovecharse para generar nuevas estrategias educativas. A partir de este interés, los investigadores diseñaron un protocolo de estudio para estudiantes de escuelas secundarias de la Ciudad de Buenos Aires, en el cual se evaluó el impacto que puede tener la exposición a situaciones con diversos grados de estrés en la memoria de otras tareas.

Hasta ahora no es mucho lo que se sabe sobre el efecto de un examen (considerado un factor de estrés moderado) sobre otros conocimientos –diferentes de los evaluados- adquiridos en la misma jornada en el ámbito educativo. El mismo día en que una división de estudiantes secundarios tiene, por ejemplo, un examen de Biología o de Geografía, los estudiantes pueden estar expuestos también al aprendizaje de nuevos contenidos en materias como Lengua, Matemática o Historia, que impliquen distintos grados de dificultad y resulten más o menos significativos.

Tener un diagnóstico de las maneras en que impacta una situación de estrés moderado, como un examen, sobre la formación de una memoria de largo término de otros contenidos aprendidos ese mismo día, tal vez podría ayudar a coordinar mejor las distintas actividades al interior de la escuela.

Bajo esta premisa, el equipo de investigadores del CONICET organizó un experimento que involucró a 6 establecimientos educativos y a 631 estudiantes de escuela secundaria. Este experimento consistió en pedirles a distintos grupos de estudiantes en un día de examen que copiaran una figura estandarizada  (conocida como Figura Compleja de Rey – Osterrieth) y veinticuatro horas más tarde la reprodujeran de memoria, como forma de cotejar el grado de retención de la misma. La relación de tiempo entre el examen y la copia de la figura fue de hasta 4 horas antes o 4 horas después de la misma. Para cada uno de los cursos que rindieron el examen, se dispuso también un grupo control formado por estudiantes en condiciones similares -misma institución, edad y fecha de la actividad- que no tenían una evaluación el día de la copia de la figura.

“Lo que los resultados nos mostraron, principalmente, es que la toma de un examen  puede modular la retención a largo plazo de otros contenidos aprendidos ese mismo día. De acuerdo con  las condiciones, esta situación de estrés puede perjudicar u optimizar la adquisición de otros conocimientos”, explica Fabricio Ballarini, investigador asistente del CONICET en el IBCN y uno de los autores del trabajo publicado recientemente en Science of Learning, una revista del grupo Nature.

Para poder hacer una mejor lectura de los resultados, los investigadores tomaron la decisión de dividir los cursos testeados en dos grandes poblaciones, de acuerdo con la performance de la memoria de los grupos control: los de retención fuerte y los de retención débil. Cada uno de estos grupos control fue comparado con su grupo “estrés” -aquellos cursos en condiciones similares pero que tuvieron examen el día de la copia de la figura.  Entonces, en el día del test, se comparó de manera controlada el efecto de un examen en la expresión de la memoria de la figura.

En el caso de los cursos pertenecientes a la población catalogada de retención débil, se pudo ver que la  memoria de la figura fue mejor -en comparación con los grupos control- cuando el examen fue tomado una hora después (+1h) de haberla copiado y no se registraron variaciones significativas para el resto de los casos (-4h, -1h. -0,5h, -0h, +0,5h y +2h).

En relación al conjunto de grupos catalogados como de “retención fuerte”, la capacidad de los estudiantes de recordar la imagen se vio disminuida en los casos en que el examen fue tomado entre una hora antes y una hora después (-1h, -0,5h, +0h, +0,5h, y +1h). Sin embargo, la memoria se mantuvo casi inalterada en los grupos que rindieron el examen cuatro horas antes o después del aprendizaje (+4h y -4h).

Por último, es importante destacar que no se hallaron diferencias de género en ninguno de los casos donde se observaron efectos -ya sea positivos o negativos- del examen sobre la memoria gráfica.

“Más allá de que nuestros resultados permiten ver que, en el interior del ámbito educativo, la influencia de una situación de estrés sobre la formación de una memoria a largo plazo puede ser bidireccional, lo que nos interesa destacar es que la toma de un examen puede afectar a otros eventos relacionados con el aprendizaje, y pensamos que sería bueno que esto pudiera ser considerado por los docentes. Nuestro proyecto de investigación apunta a que este tipo de estudios trasciendan los marcos del laboratorio y lleguen a la escuela”, afirma Viola.

“Muchas veces las decisiones en el aula, como cuándo se toma una evaluación o cuándo se presenta un nuevo contenido, son tomadas de manera individual por los docentes sin mayor coordinación. Incluso, en ocasiones, los estudiantes tienen dos exámenes un mismo día. Conocer la forma en que eventos de distinto tipo pueden influenciarse entre sí, para bien o para mal -dadas determinadas condiciones- posibilitaría tomar determinaciones en conjunto que optimicen los procesos de aprendizaje en la escuela”, concluye Ballarini.

Por Miguel Faigón

Sobre investigación:

P. Lopes da Cunha. Becaria doctoral. IBCN y Facultad de Medicina (UBA):

D. Ramírez Bustavand. Becaria doctoral. INCYT, IBCN y Facultad de Medicina (UBA).

F. Ballarini. IBCN y Facultad de Medicina (UBA).

H. Viola. Investigadora principal. IBCN y Profesora FCEN (UBA):