29/07/2015 | CIENCIAS AGRARIAS, DE LA INGENIERIA Y DE MATERIALES
Investigadores del CONICET participaron en la Iniciativa Trigo
En el marco de la última reunión de la comisión de Agricultura del G20, se presentó la agenda de estrategias de investigación.
La Iniciativa Trigo nuclea las investigaciones y desarrollos sobre el trigo. Foto: CONICET Fotografía / Virginia Echenique. Foto: gentileza investigadora.

La Iniciativa Trigo (en inglés Wheat Iniative), presentó el lunes 27 de julio en Turquía su Agenda Estratégica de Investigación luego de cuatro años de trabajo. Creada en 2011 como resultado del impulso de los Ministros de Agricultura de los países miembros del G20, nuclea las investigaciones y desarrollos en este cultivo y propone la coordinación de la cooperación internacional a fin de incrementar la sustentabilidad y el rendimiento de la explotación.

El trigo representa el 55 por ciento de los carbohidratos consumidos por el hombre y es una importante fuente de proteína, en el mundo el área que cubre es aproximadamente 17 por ciento de lo cultivado -220 millones de hectáreas-. Los países miembros del G20, entre los cuales se encuentra la Argentina, producen el 75 por ciento. Uno de las propuestas del la Iniciativa Trigo, es facilitar el acceso a la información para desarrollar nuevos cultivos de mayor productividad, calidad y eficiencia en el uso de recursos como el agua y el nitrógeno.

Viviana Echenique, investigadora principal del CONICET, dirige el Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS-CONICET), y es una de las representantes de la Argentina, junto con Gabriela Tranquilli, del INTA Castelar y Marcelo Helguera del INTA Marcos Juárez, Córdoba. Los investigadores forman parte del Comité de Investigación y del Comité Científico de la Iniciativa.

“Para nuestro país, con una tradición agrícola y ganadera de excelencia y características agronómicas y agroindustriales que lo consolidan como un importante jugador en la producción de trigo en el mundo es de suma importancia tener participación en esta Iniciativa y, por ende, en todas las decisiones estratégicas relacionadas con el futuro de este cereal. Para los investigadores argentinos es también una excelente oportunidad de participar de consorcios internacionales de investigación, compartir recursos y experiencias y formar jóvenes dedicados a la investigación en este cereal para contribuir a la seguridad alimentaria de la Argentina”, afirma la investigadora.

“La Iniciativa Trigo nació con el objetivo de identificar, en un contexto de cambio climático e incremento de la población, las prioridades de investigación a nivel mundial, evitar superposiciones y reforzar las sinergias entre programas de investigación nacionales e internacionales en trigo para pan y candeal -para pastas principalmente-. El objetivo es aumentar la seguridad alimentaria, el valor nutritivo y la inocuidad, teniendo en cuenta la demanda social de contar con sistemas de producción agrícola sostenibles”, explica la investigadora.

En este sentido, Echenique advierte que en un futuro cercano se esperan un gran incremento de la población mundial, se estima que para 2050 llegue a 9,2 billones de habitantes y, consecuentemente, aumente la demanda de trigo aproximadamente un 60 por ciento. Esto representa un gran desafío para los investigadores y un esfuerzo consensuado de grupos multidisciplinarios trabajando para incrementar el rendimiento, la sanidad y la calidad de este cereal.

Entre las prioridades identificadas por la Agenda a nivel mundial se encuentran: aumentar el rendimiento y la calidad, disminuir las pérdidas ocasionadas por las plagas y enfermedades y mejorar características de tolerancia a estreses ambientales para poder enfrentar futuros cambios climáticos, aumentar la sostenibilidad de los sistemas de producción y habilitar tecnologías de uso compartido.

Finalmente, la investigadora advierte que para lograr esos objetivos, es fundamental además de un trabajo mancomunado entre los sectores público y privado, el desarrollo de herramientas específicas, entre las que se destaca la disponibilidad de una secuencia de referencia del genoma del trigo ensamblada y anotada, la accesibilidad a datos científicos y herramientas de análisis mediante un sistema de información específico y la creación de nuevas combinaciones de alelos –variantes de los genes- deseables mediante nuevas técnicas de mejoramiento.