11/03/2016 | VINCULACIÓN TECNOLÓGICA
INDEFAR: una planta piloto para la producción de medicamentos nacionales
Científicos del CONICET y del INTI trabajan en el mejoramiento de la síntesis de drogas fundamentales para la salud pública.
Laboratorios de INTI Química/ Eleonora Elhalem, Julieta Comin y Lucía Gandolfi Donadio/ Fotos: CONICET Fotografía.
Laboratorios de INTI Química/ Eleonora Elhalem, Julieta Comin y Lucía Gandolfi Donadio/ Fotos: CONICET Fotografía.
Laboratorios de INTI Química/ Eleonora Elhalem, Julieta Comin y Lucía Gandolfi Donadio/ Fotos: CONICET Fotografía.

La Plataforma de Investigación y Desarrollo de Productos y Procesos Farmoquímicos y Farmaceúticos (INDEFAR), conformada por CONICET, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Universidad de Quilmes, fue diseñada con el objetivo de fomentar la producción nacional de medicamentos, desarrollar nuevas drogas y formar recursos humanos. Además ofrece servicios de Investigación y Desarrollo (I+D), de acuerdo a los requerimientos que presenten distintas empresas del sector público y privado.

INDEFAR surgió producto de una convocatoria del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación que invitaba a presentar proyectos de servicios relacionados con la química orgánica y la farmacéutica, con el fin de contar con una planta piloto en el ámbito público.

Uno de ellos fue el ideado por Julieta Comin de INTI QUÍMICA, directora del proyecto e investigadora adjunta del CONICET, asociada al Laboratorio de Biocatálisis y Biotransformaciones de la Universidad de Quilmes (UNQ), -donde trabajan Adolfo Iribarren, investigador principal del CONICET, y Elizabeth Lewkowicz, investigadora independiente del Consejo-, y a la Unidad de Microanálisis y Métodos Físicos Aplicados a la Química Orgánica (UMYMFOR, CONICET-FCEN-UBA), mediante la participación de Javier Ramirez y Pau Arroyo Mañez.

La idea principal es ampliar las capacidades de trabajo para lograr pasar de la escala de laboratorio a una mayor y que la planta pueda operar en condiciones de buenas prácticas para que los resultados puedan ser transferidos a las empresas. “Al sintetizar una droga o molécula se puede hacer en distintas escalas, por ejemplo en laboratorio se utilizan balones chiquitos que llegan hasta 2, 5, o 10 litros, pero para producir mayores cantidades hace falta un cambio de escala. Esto implica desarrollar los procesos para adecuarlos a variables que empiezan a ser distintas. Se empiezan a ver cosas que a una escala más pequeña no se ven y hay que optimizar el proceso para que sea escalable, es decir, hacer que sea redituable económicamente y que se pueda reproducir”, aclara Lucía Gandolfi Donadio, investigadora asistente del CONICET en el INTI.

Actualmente trabajan en el mejoramiento de la síntesis de capecitabina (ver recuadro), un medicamento quimioterapéutico contra el cáncer de mama y de colon; y en la de benznidazol, un compuesto utilizado para el tratamiento del Mal de Chagas que se dejó de producir por el laboratorio internacional que lo hacía, y pasó a elaborarse en los laboratorios nacionales que tomaron la información del primero. “Lo que nosotros hacemos estudiar algunas alternativas para hacer más eficiente este proceso”, explica Comin.

Como ejemplo de los trabajos que se encaran luego de una inquietud en desarrollo e investigación de empresas que pretenden mejorar la producción de drogas o principios activos, la investigadora explica: “Actualmente estamos haciendo para un laboratorio un escalado de un compuesto que están estudiando para tratar el herpes ocular. Además tenemos algunas líneas de trabajo para sintetizar moléculas que sirvan para estudiar procesos biológicos o que puedan eventualmente ser un candidatas a droga para el tratamiento del cáncer”, cuenta la investigadora.

Por su parte, Gandolfi Donadio explica que dirige un estudio sobre la síntesis de hidratos de carbono que servirían para ensayar vacunas contra Leishmania, un protozoo parásito que transmite la enfermedad de leishmaniasis a roedores, cánidos y humanos por lo que tiene un gran interés terapéutico. “Los hidratos de carbono forman parte de la cubierta del parásito y se sabe que ese oligosacárido madre, dónde está la parte que yo estoy sintetizando, genera anticuerpos. Este oligosacárido se llama LPG y hay vacunas experimentales basadas en el LPG extraído del parásito. La idea es sintetizar, probar si hay reacción y estudiar cuál es la parte de esta macromolécula que genera la respuesta inmunológica. En principio hay que probar si sirve o si no sirve. Si sirve, podría pensarse en una terapia basada en oligosacáridos”, asegura.

En otro ejemplo se puede contar la articulación de INDEFAR, luego de reuniones con la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP), en la que se intenta llegar al desarrollo nacional de principios activos de alto costo como por ejemplo sofosbuvir y tenofovir, -drogas de nueva generación utilizadas para el tratamiento de la hepatitis C y del VIH, respectivamente.

Además, a través de la reciente firma de un convenio de cooperación entre el INTI y la ANMAT, INDEFAR participa en el Programa de Desarrollo de Sustancias de Referencia conducido por el INAME aportando sus capacidades de síntesis y de química analítica para el desarrollo nacional de patrones de impurezas de proceso necesarias para el control de calidad de materia prima y medicamentos en la industria farmacéutica. INDEFAR por tanto pretende lograr una “integración con el sistema de salud, que articule con médicos y sanitaristas para diseñar los proyectos; marcar a qué productos apuntar y poder hacer producciones de compuestos que se necesiten porque hay faltantes y habilitar la posibilidad de reducir costos”, expresa Comin.

Recientemente, el equipo de Comin recibió una mención en las jornadas de TECNO INTI 2015 por su mejoramiento en la síntesis de capecitabina, un Ingrediente Farmacéutico Activo (IFA) utilizado para el tratamiento de pacientes con cáncer colorrectal y de mama. Las investigadoras lograron simplificar y escalar un método para obtener la droga mediante el estudio y optimización de una ruta de síntesis novedosa, inicialmente desarrollada por el UMYMFOR (CONICET-UBA) como un proyecto que surgió por la necesidad de una empresa del sector que produce el medicamento. El estudio consistió en mejorar cada uno de sus pasos, simplificar y eliminar operaciones y volverlos escalables. La capecitabina se importa principalmente de China e India, y se espera que a futuro con estos avances se pueda sustituir su importación.

Por María Bocconi