Ciencias Sociales y Humanidades

Federico Lorenz es el nuevo director del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur

El investigador del CONICET fue designado interinamente al frente de la institución que recorre la historia de las Islas.


Federico Lorenz en una visita a las Islas Malvinas. Foto: gentileza investigador.

Federico Lorenz es investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” (CONICET-UBA) e investigador asociado en el Centre of Latin American Studies de la Universidad de Cambridge y fue designado por el Ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, como director interino del Museo Malvinas e Islas del Atlántico.

“El Museo responde a una realidad: los profundos vínculos entre la sociedad argentina y ’Malvinas‘. Puede, a partir de esa constatación, constituirse en un espacio para que pensemos en qué consisten esos lazos e identidades, tantos siglos después de que el archipiélago malvinense comenzara a aparecer en los mapas”, asegura el historiador.

Lorenz es doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de General Sarmiento y es uno de los mayores especialistas en los antecedentes históricos de la región. Escribió numerosos libros sobre la temática entre los que se destacan: “Unas islas demasiado famosas. Malvinas, historia y política”, “Las guerras por Malvinas 1982-2012”, “Todo lo que necesitás saber sobre Malvinas”, “Combates por la memoria. Huellas de la dictadura en la Historia”, “Malvinas. Una guerra argentina” y “Fantasmas de Malvinas. Un libro de viajes”. Además compiló “Guerras de la historia argentina” y publicó “Algo parecido a la felicidad. Una historia de la lucha de la clase trabajadora durante la década del setenta”, entre otros trabajos.

 

¿Cuáles son sus líneas de investigación?

Inicialmente trabajé sobre las disputas simbólicas en torno a la experiencia de la guerra de Malvinas, especialmente en el contexto de la post dictadura argentina. Luego, sobre las experiencias de guerra de los ex combatientes y las miradas regionales sobre el conflicto bélico. En particular, trabajé con correspondencia y fotografía amateur de la guerra. Gradualmente, mi interés se desplazó a la historia de las Islas Malvinas en el contexto de la expansión atlántica y la organización nacional. Hoy investigo sobre lo que se podría llamar ocupación informal de los espacios atlánticos y las redes de sociabilidad en el litoral atlántico argentino. Pude trabajar en archivos británicos los movimientos de anglo-argentinos o británicos residentes en las islas hacia el Continente y a la inversa, en especial en el período de la Primera Guerra Mundial.

 

¿Qué despertó su interés en el estudio de las Islas?

‘Malvinas’ aparecía como un gran vacío en los estudios sobre el pasado reciente. Entre los investigadores funcionaba un sentido común que disociaba por completo la experiencia de la guerra del contexto en el que se había producido. Como consecuencia de esto existió, en el plano social, un silenciamiento de las experiencias de los combatientes y sus familias, cuestión que aún hoy denuncian, aunque gradualmente eso haya ido cambiando. Hoy hay trabajos muy buenos, desde los pioneros de Rosana Guber hasta los de Andrea Rodríguez y Laura Panizo, que dan mayor densidad a esos procesos. Mi trabajo se inscribe en esa línea, con énfasis en las experiencias en una doble vertiente: la especificidad de las experiencias de guerra y su dimensión regional y local. Me parecía que sumar ’Malvinas’ como sinónimo de la guerra a los estudios de los setenta le daría mayor profundidad a nuestras miradas sobre la época.

 

¿Qué implica, para Ud., la noticia de su designación como director del Museo?

Pienso que es una gran posibilidad, a partir de la inauguración del Museo y su instalación en el escenario público, de trasladar algunas de las cuestiones que investigo para que dialoguen desde ese espacio, y a la vez potenciar las actividades de numerosos colegas e instituciones en todo el país que no tienen la visibilidad de un museo nacional. También, asumí que se trata de dirigir un espacio complejo por las disputas simbólicas en torno a los múltiples sentidos de Malvinas.

 

¿Cuáles son sus objetivos para esta nueva etapa?

Desde el Museo es deseable profundizar en la inserción de la historia de las Islas Malvinas en el marco más amplio de la historia del Atlántico Sur, un aspecto particular de la historia nacional que merece ser más estudiado. Asimismo, incluir, más allá de las particulares aristas, el conflicto bélico de 1982 en la “historia larga” de Malvinas. Ofrecer la posibilidad de una apropiación crítica de nuestras relaciones con las Islas desde una perspectiva federal que tenga en cuenta las particularidades regionales. Me imagino actividades en las cuales el Museo sirva de para difundir cosas que suceden en otros lugares del país que no son la CABA. El Museo ya ha desplegado importantes actividades de divulgación como las visitas de escuelas. Se trata de seguir en esa dirección agregando áreas de intervención.

 

En este sentido, ¿cuáles son sus propuestas?

A mediano plazo, pienso proponer la conformación de un comité académico asesor, ad honorem, conformado por especialistas con un criterio federal de representación y estimular la utilización del espacio virtual para la realización de muchas de nuestras futuras actividades. Siempre con un criterio inclusivo, democrático y respetuoso de la diversidad de aproximaciones al tema.

Por Cecilia Leone.