CIENCIAS BIOLÓGICAS Y DE LA SALUD

“Estamos muy acostumbrados a mirar la enfermedad pero no tan bien preparados para estudiar la salud”

En el Día Mundial de la Salud una investigadora del CONICET propone una mirada crítica sobre esta problemática.


Silvina Berra es investigadora adjunta en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (INICSA, CONICET-UNC) y estudia los cambios en la calidad de vida relacionada con la salud de niños y niñas de 9 a 11 años desde una perspectiva integral, que reta a las perspectivas tradicionales del área.

 

¿En qué consisten sus investigaciones?

Nuestro grupo estudia la salud infantil con relación a la obesidad, la actividad física, la vida escolar o las situaciones de intimidación o violencia. Buscamos describir lo que se llama Calidad de Vida Relacionada con la Salud (CVRS), que es la percepción subjetiva de la persona acerca de su capacidad para realizar aquellas funciones que son importantes para ella. Esas variables incluyen la vida familiar, la relación con amigos, el ambiente laboral para un adulto o el ambiente escolar en los niños y niñas, entre otras. A su vez, esta percepción está influenciada por su estado de salud-enfermedad.

 

¿Cómo las llevan a cabo?

Utilizamos un modelo llamado KIDSCREEN que mide bienestar físico y psicológico, estado de ánimo, autopercepción, autonomía, relación con los padres y vida familiar, amigos y apoyo social, entorno escolar, aceptación social y recursos económicos. Lo que buscamos es complementar el estudio de la clínica con una perspectiva de la salud que no se centra en la enfermedad. En la mayoría de nuestros estudios trabajamos con escolares que pueden tener enfermedades o no; y en otros con niños y niñas en hospitales.

 

¿Cuáles son las ventajas de estudiar el fenómeno por fuera de un ámbito tradicionalmente relacionado a la salud?

Permite estudiar el impacto de una enfermedad -en caso que exista- en la calidad de vida en general. Vemos, por ejemplo, que cuando hay una patología afecta principalmente al bienestar físico, mientras que frente a casos de intimidación o fracaso escolar, las dimensiones de la salud que se ven afectadas son las psico-sociales, que normalmente no se estudian desde las ciencias de la salud.

 

¿Por qué dice qué sus estudios se valen de una mirada diferente?

Porque problematizan el enfoque tradicional de las ciencias de la salud que sólo utiliza indicadores relacionados con la enfermedad. La calidad de vida vinculada con la salud tiene también la particularidad de centrarse en la opinión subjetiva de las personas acerca de su propia condición. En la investigación sobre seres humanos, y particularmente en salud pública, ya no podemos quedarnos sólo con la enfermedad ni con miradas de una única disciplina.

 

¿Y cómo debería estudiarse, entonces?

Es necesario un abordaje complementario de la salud pública desde lo poblacional, lo comunitario, en contacto con la sociología, la psicología y la estadística, entre otras. La salud pública es por definición multidisciplinaria e intervienen diversos actores, que exceden por mucho no sólo las disciplinas sino también el ámbito académico. Para este quiebre es necesario conocer más acerca de la salud, entenderla como un fenómeno multicausal y, para todo esto, integrar diferentes miradas.

 

¿A qué se refiere con ’Conocer más acerca de la salud’?

En general cuando se habla de salud se describen enfermedades. Incluso cuando la OMS establece el aniversario de su creación como el Día Mundial de la Salud, lo hace recordando cada año una enfermedad o tipo de patología, este año la diabetes. Esto refleja que estamos muy acostumbrados a mirar la enfermedad pero no tan bien preparados para estudiar la salud. Y esto no es nuevo, la discusión en torno a esta definición tiene más de cien años. Y la salud no es lo contrario de la enfermedad. Se puede estar sanamente enfermo.

 

¿Qué significa que la salud es multicausal?

A menudo le prestamos atención a unas pocas causas que, muchas veces, no son las más importantes. Por ejemplo, las condiciones socioeconómicas de las personas es uno de los factores que subyacen con mayor frecuencia a los procesos de enfermedad. Sin embargo centramos la investigación formal en ciencias de la salud en procesos biológicos, principalmente. Se le está dando mucha importancia a factores genéticos como causa de enfermedad y su aportación es relativamente menor que la de los factores ambientales. Por otra parte, la salud será consecuencia probablemente de la interacción de ambos. Y aún queriendo abordar todo, tenemos muchas dificultades de modelos y herramientas de estudio, e incluso de discursos, para poder hacer un abordaje más integral de la problemática.

 

¿Qué implicancias tiene esa mirada?

Que concentramos toda la atención en factores individuales. Por ejemplo, volviendo al caso de la diabetes, la OMS indica que “Una gran proporción de los casos de diabetes son prevenibles. Algunas medidas simples relacionadas con el modo de vida se han revelado eficaces para prevenir o retrasar la aparición de la diabetes de tipo 2. El mantenimiento del peso normal, la realización de actividad física periódica y una dieta sana pueden reducir el riesgo de diabetes.” Yo agrego: la oportunidad de realizar actividad física y de seguir una dieta saludable está condicionada por la situación laboral y económica de una persona, por las características del barrio donde vive, por las políticas económicas y de producción agroalimentaria del país… una serie de aspectos que las personas no pueden resolver por sí mismas.

 

¿Y qué consecuencias tiene esto en la salud pública?

Cuando quienes estudiamos la salud ignoramos factores contextuales y políticos, no le damos a la OMS la información que necesita para brindar a los gobiernos mejores recomendaciones acerca de cómo prevenir enfermedades, sino que contribuimos a poner el énfasis en la responsabilidad individual.

 

Finalmente, ¿qué implica “Compartir diferentes miradas de la salud”?

Estudiar la salud no es propiedad de una sola disciplina, es necesaria la multidisciplinariedad tanto en la formación -que desde el grado debería integrar distintas perspectivas- como en el proceso de generación de nuevos conocimientos. Pero no es fácil, muchas veces la interdisciplina es un diálogo de sordos. Trabajé en agencias de Salud Pública y ahora en el Doctorado en Ciencias de la Salud, donde veo lo necesario y bueno, pero también difícil, que es poder atender a otros puntos de vista.

Silvina Berra es Licenciada en nutrición (UNC), Magíster en Salud Pública y realizó un doctorado en Ciencias de la Salud y la Vida en España como parte de un proyecto europeo de salud en la infancia y la adolescencia dirigido a desarrollar el cuestionario KIDSCREEN de Calidad de Vida Relacionada con la Salud (CVRS).

Trabajó en Barcelona durante ocho años y regresó a Argentina en 2009 con una beca posdoctoral de reinserción del CONICET. En 2010 propició la creación del Centro de Investigación Epidemiológica y en Servicios Sanitarios (CIESS, UNC), en el que se conducen tres líneas de investigación en salud infantil. En este contexto, pudo capitalizar la experiencia internacional en la adaptación transcultural, validación y divulgación de los instrumentos KIDSCREEN y Primary Care Assessment Tool (PCAT) para ser puestos a disposición de investigadores de Argentina y América Latina.

Actualmente es investigadora adjunta del CONICET en el INICSA, Directora del CIESS, Profesora Titular de Metodología de la Investigación en diferentes carreras de grado y postgrado.

Además es Directora del Doctorado en Ciencias de la Salud de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

Por Mariela López Cordero. CCT Córdoba.