28/04/2016 | CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
Erupciones volcánicas que enferman
Estudios realizados por un investigador del Consejo determina que el ganado de la Patagonia estaría expuestos a nocivas cantidades de fluor provenientes de las cenizas.
El investigador Werner Fluck estudia los efectos de las cenizas volcánicas en animales. Foto: gentileza investigador.

Werner Fluck es investigador asistente del CONICET en el Parque Nacional “Nahuel Huapi”, es Doctor en Patología Comparativa y hace 22 años que se dedica al estudio de cómo las cenizas volcánicas específicamente de erupciones que tuvieron lugar en la Patagonia afectan a las especies de animales que allí viven. En el 2013 publicó en el Journal of Wildlife Diseases un trabajo realizado en conjunto con la doctora Jo Anne Smith en donde se evidencian los efectos perniciosos del material expulsado por la explosión del volcán Puyehue en la vida del ciervo colorado, a lo que se le suma un nuevo estudio que abarca prácticamente a todos los mamíferos, pero sobre todo a los rumiantes.

Y la pregunta inicial es evidente: ¿qué es aquello que escupe un volcán que causa tanto daño? , y es que las cenizas pueden ser venenosas para el ganado ya que las altas concentraciones de flúor que las conforman provoca enfermedades agudas y crónicas : “si la intoxicación es abrupta afecta desde los huesos hasta los tejidos blandos, pero en este caso, en el que los animales se intoxican paulatinamente con el comer diario lo que les ocurre es que aquellos que son pequeños y que cambian dientes lo hacen con malformaciones lo que provoca mayor desgaste en menor tiempo, y una menor expectativa de vida. Además, el exceso afecta tarde o temprano a las articulaciones, e incluso llega hasta a generar sobrehuesos”.

Y pese a todo, nadie puede comandar a la naturaleza. Después de la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle el 4 de junio del 2011 y luego de que el volcán Calbuco hiciera lo mismo en Chile en el 2015, los estudios mostraron que los animales tienen cantidades peligrosas de flúor acumulado en el cuerpo.

“Como las partículas más pequeñas de cenizas tienen grandes superficies en relación con su masa, las más finas pueden transportar grandes cantidades de flúor hacia los pastizales. Una capa de ceniza de sólo 1 milímetro de espesor puede contener cantidades potencialmente tóxicas de flúor”, explica el investigador.

Es importante mencionar que en el agua las cenizas no dejaron rastros, es decir, bebiendo de la canilla las personas de la región afectada no están expuestas. Comiendo, mientras los alimentos estén limpios, tampoco.

El impacto real de este fenómeno es sobre aquellos animales que se alimentan de plantas. Como dice el investigador el mayor inconveniente lo tienen los rumiantes ya que no solo comen kilos de pasto por día, sino que el modo de digestión que tienen hace que el material vaya de la boca, al estómago, y de vuelta a la boca para ser remasticado. Además Fluck agrega que pueda llegar a existir una relación bioquímica específica entre la fluorósis y la producción de lana ya que después de la explosión del Puyehue descendió considerablemente.

La situación es preocupante si se tiene en cuenta que no tiene una solución simple, sino que lo único que queda es mover a los animales a pastar a otros campos, pero ¿cuántos productores tienen la capacidad económica para hacerlo y por cuánto tiempo y cuántos campos tienen espacio para recibirlos?

Las cenizas volcánicas afectaron 36 millones de hectáreas en Argentina ¿a dónde irá a parar todo ese ganado?

Por Jimena Naser.