19/07/2013 | VINCULACIÓN TECNOLÓGICA
El vínculo entre el hallazgo, la patente y la industria
Del 15 al 19 de julio la Dirección de Vinculación Tecnológica del CONICET organizó jornadas de capacitación en propiedad intelectual, dirigidas a investigadores, técnicos y becarios.

¿Cómo se pueden proteger las invenciones? ¿Qué puede ser patentado y qué no? ¿Cuáles son los pasos a seguir para hacerlo? Éstas fueron algunas de las preguntas que se contestaron durante las charlas, a las que asistieron más de 250 investigadores de distintas disciplinas.

Según Santiago Villa, Director de Vinculación Tecnológica de CONICET, “que los investigadores se capaciten en estas temáticas es muy importante porque es necesario que comprendan qué es y qué no es la propiedad intelectual y cómo se relaciona con su actividad, para no perder activos por publicaciones antes de que se haya protegido”.

Durante las cinco charlas dictadas en Buenos Aires, La Plata y Rosario, el Doctor en química y abogado Jorge Goldstein, especialista en patentes y el registro de la propiedad intelectual, expuso las nociones más relevantes sobre cómo patentar un hallazgo y su importancia. Según explicó, la propiedad intelectual es, esencialmente, una forma de propiedad privada, y las patentes son la herramienta que lleva estos conocimientos del laboratorio al público.

“Intel registró como marca el sonido de inicio, Coca Cola hizo lo mismo con la forma de su botella, Michael Jackson protegió las famosas zapatillas de baile que lo hacían permanecer inclinado sobre el escenario y Apple patentó el diseño del Iphone. Existen innumerables ejemplos, sólo hay que llevar una idea innovadora a la práctica y conseguir un buen asesor”, graficó Goldstein.

En las ponencias explicó también que las patentes son un instrumento que permite a inversores públicos o privados participar en el desarrollo de nuevos productos y servicios, como así también facilitan la comercialización de alta tecnología y el surgimiento de nuevas compañías. Además “generan licencias que producen regalías, entre otras formas de pago, y fomentan la inversión publico-privada en futuros contratos de investigación y desarrollo porque un ente académico que respeta la propiedad intelectual, y está dispuesto a protegerla, atrae a empresas que quieren invertir o patrocinar esa investigación”, aseguró.

Por último comentó casos de propiedad intelectual que han sentado precedentes en Estados Unidos y Europa, y de tecnología argentina de investigadores de CONICET en los que asesora a la Dirección..

“En Estados Unidos y Europa el derecho es muy fluido, es decir que lo que en un momento es una norma puede tomar otro camino en muy poco tiempo: lo que es patentable hoy, mañana puede dejar de serlo”, señaló.

De acuerdo con Villa no sólo es importante que los investigadores conozcan la importancia de proteger sus invenciones, “sino que también el personal de la Dirección pueda tener conocimiento de los procedimientos legales llevados a cabo en Estados Unidos y Europa que es dónde se patentan muchos descubrimientos argentinos”.

Goldstein explicó que fue a partir de los desarrollos científicos de fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI que se comenzó a tomar conciencia de su potencial comercial. Entonces, las universidades crearon institutos para evitar problemas fiscales, pero que además comenzaron a funcionar como incubadoras de empresas pequeñas.

“Todo esto es posible gracias a que se puede proteger con patentes la tecnología que sale de las universidades, por ejemplo”, dijo, y agregó que “sin patentes esto no ocurriría, porque no hay capital de riesgo ni compañía garante que quiera invertir para establecer una empresa desde cero. Sin propiedad intelectual esta revolución académico-comercial no hubiera sucedido”.

Luego, aclaró que existen distintos tipos de propiedad intelectual. Entre ellos están los secretos comerciales o secretos competitivos, que es información no conocida para el público. Por ejemplo, uno de los secretos más famosos es la fórmula de Coca Cola, ya que si hubieran patentado la fórmula, después de 20 años el secreto hubiera pasado a dominio público.

En segundo lugar, se encuentran las marcas registradas. Ejemplos de ellas son el logo de Windows, la forma de una botella o la música de Intel. Se identifica a un producto con un símbolo y esto permite la rápida asociación de la marca con el producto. Suele pasar que cuando son muy mencionadas se pueden transformar en genéricos, es decir que la gente pasa a llamar a los productos con el nombre de la marca. Así sucedió con el termo o con el nylon.

La patente de diseño es otra manera de registrar una creación. Un ejemplo claro es el del Iphone, mientras que en cuarto lugar están las patentes de utilidad, como por ejemplo el uso de una cepa microbiológica para la creación de un antibiótico.