17/07/2013 | COOPERACIÓN INTERNACIONAL
El Proyecto iBOL tiene una nueva sede en Canadá
Se trata del Centro de Genómica de la Biodiversidad, situado en la Universidad de Guelph, y permite aumentar la capacidad de generación de códigos de barras genéticos.
Miembros del International Scientific Cooperation Committee, presentes en la inauguración del nuevo edificio. Foto: Gentileza Pablo Tubaro

El Proyecto Internacional de Código de Barras de la Vida (iBOL por sus siglas en inglés) cuenta con una nueva sede, que triplica el espacio de trabajo para descubrir, identificar y catalogar especies. La inauguración del “Centre for Biodiversity Genomics” (o Centro de Genómica de la Biodiversidad, en español) significa un gran avance para el proyecto, que tiene como objetivo identificar y codificar medio millón de especies para el 2015.

El iBOL es un proyecto mundial que busca crear una gran base de datos genéticos que permita identificar a las especies conocidas, facilitando su clasificación y aportando datos para el descubrimiento de especies nuevas. Argentina forma parte del grupo de 26 países que integran la alianza.

Según Pablo Tubaro, director del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) “Bernardino Rivadavia”, “la creación del Centro es un hito de gran importancia en dicho proyecto ya que permite aumentar la capacidad de generación de códigos de barras genéticos, el entrenamiento avanzado de investigadores y becarios de los países miembros del consorcio y acelerar el descubrimiento de nuevas especies”.

El MACN es uno de los cinco laboratorios de referencia en Argentina, junto con el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), la Estación Biológica Nágera, el Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE) y el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA). En ellos se analizan las muestras enviadas por los distintos grupos de investigación que participan del proyecto en nuestro país.

Tubaro señala también que “la identificación rápida, económica y precisa de las especies a lo largo de todo su ciclo de vida, e incluso a partir de fragmentos insignificantes, abre las puertas para importantes aplicaciones en las áreas de bioseguridad, control de especies plagas o de interés sanitario, trazabilidad de alimentos, seguridad aeroportuaria y conservación de la biodiversidad”.

Los códigos de barras genéticos son secuencias cortas de una porción estandarizada del genoma, que permiten identificar las especies de organismos eucariotas (organismos cuyas células poseen un núcleo diferenciado). Para ello es necesaria la construcción de la biblioteca de referencia de las secuencias de cada una de las especies conocidas.

Esta tarea es llevada a cabo por un consorcio de naciones (entre ellas la Argentina, a través del CONICET) mediante el proyecto iBOL. Desde su lanzamiento en 2010, este proyecto ha producido más de dos millones de secuencias de 200.000 especies, y se pretende llegar a los cinco millones para cuando termine la primera etapa del proyecto, a finales del 2015.